16 sep 2023 , 17:19

"Los extorsionadores atacaron mi negocio porque me negué a darles USD 6 000 mensuales", cuenta víctima en Quito

El dueño de un patio de venta de vehículos relata cómo una banda de delincuentes le exigió dinero a cambio de "seguridad" y una de sus sucursales fue atacada con una bomba molotov

   

Johan (nombre protegido) es propietario de un consorcio en el que se comercializan vehículos usados en el norte de Quito. En las últimas semanas, una banda de extorsionadores le pidieron dinero a cambio de "seguridad" y, por negarse a hacerlo, fue víctima de un ataque con una bomba molotov, a las 03:00 del domingo 10 de septiembre.

A continuación su testimonio:

"Vengo con estas amenazas desde hace un año aproximadamente, pero las llamadas provenían de números telefónicos del extranjero y no les hacía caso. Un mes atrás, la situación comenzó a empeorar porque las amenazas se incrementaron. Nos dijeron que iban a incendiar nuestro negocio.

Mi mujer estaba tensa. Un día me escribieron a mi número personal, pero borré su mensaje y los bloqueé. En horas de la noche me escribieron desde otro celular, identificándose como la mafia. Decían que querían protegerme y darme seguridad. Si no les respondía, procederían con un atentado.

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Nunca supe cómo obtuvieron mi número, lo cual me intrigaba. Dos días después me enviaron un video en el que se podía observar los exteriores de un local que cerramos, en la avenida Simón Bolívar, por seguridad. Seguían los movimientos del negocio. Luego, revisamos las cámaras de seguridad y notamos que el video fue realizado mientras los delincuentes iban en un taxi.

No les hicimos caso, pero en horas de la madrugada para amanecer al domingo 10 de septiembre ocurrió el atentado con bombas molotov. El hecho fue captado por el sistema de seguridad y el video se viralizó.

En las imágenes se puede observar que dos individuos llegan a bordo de una moto. Cargaban una maleta de una empresa repartidora que ya no funciona en el país y eso me indigna porque las autoridades deberían detenerlos por andar así.

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Los delincuentes se pararon afuera del local durante tres minutos aproximadamente. Sacaron las botellas, armaron la bomba molotov con la gasolina del vehículo de dos ruedas. Mancharon de combustible a una llanta que llevaban y prendieron las bombas.

Por suerte, los 15 vehículos que teníamos en el patio no se incendiaron, ni explotaron. A los pocos minutos, a un compañero a cargo de la seguridad y mí nos llegó un mensaje. Decían que eso solo era una prueba de lo que era capaces. Amenazaron que la próxima sería con granadas, explosivos e iban a hacer daño a toda mi familia.

Se volvieron a comunicar conmigo y los vacunadores me enviaron un número de cuenta. Me exigían USD 6.000 como pago inicial y la misma cantidad mensual. Luego me comuniqué con la Policía Nacional, pero no hemos avanzado en nada. Los delincuentes me escribían y eso les contaba a los uniformados, pero las intimidaciones eran más frecuentes y caóticas.

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¿Qué fue que no me depositas?, me preguntaban una y otra vez. Sabían donde vive mi mamá, hermanos y demás familiares. Me enviaban los nombres y apellidos con fotos. Eso les contaba a los policías, pero no obtenía respuestas. Mi esposa salió del país y eso ya me tenía tranquilo, pero mis parientes siguen acá.

Todo se convirtió en un infierno. Cerramos la sucursal en donde sufrimos el atentado y ahora está vacía, no hay carros. Les dijimos a los empleados que salvaremos el negocio. No vamos a despedir a nadie porque son 12 familias que se quedarán sin trabajo. No es justo que se queden en la calle por estos extorsionadores.

Nos atrincheramos en la otra sucursal. Instalamos mallas más altas y tenemos más seguridades por la noche. Lo que más molesta es que la Policía no vino a ofrecernos seguridad.

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Quote

En una de las llamadas de los delincuentes, exploté y les dije sinvergüenzas. No les daré ni un centavo delo que piden.

Más bien un grupo de tres policías nacionales de tránsito me han ayudado, pese a que no es su competencia. Voluntariamente han venido a darse una vuelta por mi negocio y paran. Gracias a ellos evitamos otro atentado, porque los delincuentes me amenazaron.

Dijeron que agradezca que tienes policías, pero no siempre estarán contigo. Nos hemos unido con mis compañeros, como empresa, para impedir que nos hagan daño. Apoyamos a los guardias que contratamos. Cuidamos los vehículos para que no nos arrojen más bombas.

Eso admirable y me rompe el corazón porque lo más fácil sería cerrar e irme del país. No entregaré dinero, ni un centavo. Si cedemos a los pedidos de los delincuentes, nos seguirán amedrentando. Prefiero cerrar el negocio a darles lo que piden. Yo creo que si la gente no cede y se porta firme, estos delincuentes no nos harían daño".

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