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02 nov 2022 , 16:23

Violencia en Guayaquil: la otra "pandemia" que volvió a encerrar a toda la ciudad

Una serie de atentados obligó a las autoridades a decretar un toque de queda en Guayas y Esmeraldas.

Sin colegios abiertos, con la Bahía "a media llave", el Municipio vallado, muchas personas en teletrabajo y sin el intenso y característico tránsito vehicular transcurrían las horas de este miércoles 2 de noviembre en gran parte de Guayaquil, la ciudad que este martes fue escenario de actos inéditos de violencia, hechos que se encasillan más en terrorismo que en delincuencia.

Desde anoche todos los guayaquileños han revivido una escena similar a la de marzo, abril o mayo de 2020, cuando en el mundo le decían a esta ciudad "la Wuhan de Ecuador".

Y es que desde anoche casi todos los guayaquileños volvieron a encerrarse. Desde las 21:00 hasta las 05:00 son pocos los que pueden estar en las calles, tal como ocurrió hace casi tres años.

Como si fuera un déjà vu.

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El toque de queda nuevamente rige en esta ciudad, la Perla del Pacífico, el Puerto Principal, la que llena de orgullo, pero también la que hace correr lágrimas porque a Guayaquil no parece que llegó solo una pandemia, sino dos. Y esta es tanto o más cruel que la anterior.

"Me dio temor ya que mi universidad está cerca del Cuartel Modelo. Siento tanta inseguridad que ya me voy a mi ciudad natal", dijo a Ecuavisa Darío Reyes, un estudiante universitario, que estaba por tomar un bus en la Terminal Terrestre Jaime Roldós Aguilera, en el norte de la ciudad.

Un equipo de Ecuavisa recorrió este miércoles algunas zonas de la urbe. Tanto en la terminal terrestre como en el aeropuerto no se observaba la cantidad de personas que transita habitualmente por ambos lugares.

"Los usuarios tienen miedo de llegar", relató David Navarrete, un taxista que trabaja dentro del aeropuerto, quien asegura que hay poca afluencia de pasajeros.

En el centro de la urbe, algunos locales estaban cerrados. El edificio municipal estaba cercado. Por la avenida Malecón no había paso.

Así lucía la Bahía la mañana de este miércoles 2 de noviembre.
Así lucía la Bahía la mañana de este miércoles 2 de noviembre. ( )

En abril pasado, el presidente de la República, Guillermo Lasso, ya decretó un estado de excepción que incluía toque de queda. El motivo: "grave conmoción interna por razones de seguridad ciudadana".

Pero esa vez el toque de queda solo regía en dos parroquias de Guayaquil, además de otras dos, en Esmeraldas y Durán.

Seis meses han pasado de aquello y la enfermedad continúa, de hecho se agravó, sin embargo la receta parecería ser la misma.

Guayaquil cancela eventos masivos y restringirá acceso a los cementerios

"Yo prefiero quedarme en mi casa", dijo Karina Guzmán, una mujer que circulaba por el centro de la ciudad este miércoles 2 de noviembre porque salió a comprar medicinas por la avenida Boyacá.

Aunque a diferencia del centro de la urbe, existían sectores de la ciudad donde había más movimiento, entre la población hay una sensación de temor, quizás similar a la que se percibía durante los primeros meses de la pandemia del COVID-19, cuando se conocía casi nada sobre la enfermedad.

Hoy parecería ser igual. Cualquiera es propenso a morir. En cualquier sitio, a cualquier hora.

La alcaldesa de la ciudad, Cynthia Viteri, pidió este martes a los guayaquileños que tomen las precauciones del caso y eviten "exponerse innecesariamente".

Además, en la ciudad se han suspendido los eventos masivos o de boletaje al menos hasta el 9 de noviembre.

Todo ello ocure a vísperas de un feriado nacional, que significaba una oportunidad de negocio para todos los comercios involucrados en el sector turístico, una oportunidad para vistar cementerios como parte de la tradición del Día de los Difuntos, una oportunidad para viajar y visitar a familiares.

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