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03 dic 2022 , 13:53

En el órgano tubular de la Iglesia de San Francisco se compuso el Himno de Quito

Fue compuesto por los frailes franciscanos Agustín de Azkúnaga y Bernardino Echeverría en 1944

En Quito hay seis órganos tubulares, pero el de la Iglesia de San Francisco guarda una historia especial similar porque, en 1944, en este se compuso el Himno a la Ciudad que cantamos hasta los presentes días.

El fray Fernando Pozo Almeida, exprovincial de la comunidad franciscana, contó que fue creado en su música por Agustín de Azkúnaga (Vizcaya, España, 1885- Quito, 1957) y de la letra se encargó Bernardino Echeverría (Cotacachi, 1912-Quito, 2000), quien fue arzobispo de Guayaquil y primer cardenal del Ecuador.

Se inspiraron en la historia y trascendencia que envuelven a la capital de los ecuatorianos. "Lamentablemente las partituras no existen en este convento. La original la entregaron al Municipio, pero no se interesó mucho. Según datos históricos, una persona sacó del Municipio la partitura y se encuentra en el archivo Aurelio Espinosa Pólit de los padres jesuitas", contó Pozo a Ecuavisa.com.

Agustín de Azkúnaga, compositor y organista español, radicado en Quito.
Agustín de Azkúnaga, compositor y organista español, radicado en Quito. ( )

El fray Ricardo Arias, ecónomo del convento de Riobamba, toca el órgano tubular y conoce su historia. Contó que es de fabricación española (Bilbao) y llegó a la capital en 1931. Lo trajo el fray Francisco Alberti (Vizcaya, España, 1878- Quito, 1934) , uno de los pioneros de la música en la capital por sus piezas musicales que fueron interpretadas por el coro de San Francisco.

Añadió que hubo una convocatoria para escribir el Himno de Quito. La composición de los frailes Azkúnaga y Echeverría resultó elegida. "Las autoridades se dieron cuenta que la canción también era dedicada al patrono de los frailes, San Francisco de Asís y como nuestra comunidad fue la primera y la que trajo el trigo y la cebada, le dieron el nombre a la ciudad".

Fidel Guerrero Gutiérrez es investigador musical y catedrático de la Universidad Central del Ecuador. Con base en un artículo del his­to­ria­dor Luis An­dra­de Rei­mers, cuenta en su blog Memoria Musical del Ecuador que la Mu­ni­ci­pa­li­dad con­vo­có un con­cur­so pa­ra que la ciu­dad tenga su Him­no en diciembre de 1943. "Pe­no­sa­men­te tu­vo que ser de­cla­ra­do de­sier­to por fal­ta de con­cur­san­tes".

Sin embargo, en julio de 1944, se pre­sen­ta­ron dos re­li­gio­sos fran­ciscanos pa­ra en­tre­gar su com­po­si­ción. Se tra­ta­ba del co­no­ci­do com­po­si­tor y or­ga­nis­ta español Agus­tín de Az­kúna­ga y de Fray Ber­nar­di­no Eche­ve­rría, quien gustaba de escribir poesía.

Inicialmente, la pro­pues­ta de los re­li­gio­sos fue api­la­da en un mon­tón de pa­pe­les, pero un fun­cio­na­rio del Cabildo, quien ha­bía pre­sen­cia­do la en­tre­ga del Him­no, so­li­ci­tó que se le per­mi­tie­ra en­sa­yar­lo y es­tre­nar­lo con el co­ro de la Es­cue­la Su­cre. Así su­ce­dió, gustó y el tema fue di­fun­di­do en co­le­gios, es­cue­las y en la co­mu­ni­dad con acep­ta­ción.

En la actualidad, el órgano tubular se encuentra en la sala de coros de la Iglesia de San Francisco. Los tubos miden más de un metro de longitud. Arias cuenta que otro aparato de similares características se ubica en la provincia de Loja, pero no funciona. El de Quito necesita mantenimiento debido al paso de los años. Funciona con motor de aire y es un símbolo valioso en la historia de la ciudad.

Lea más: Himno de Quito se cantará sin referencias a España por decisión municipal

La versión oficial de Azkúnaga publicada por el Municipio capitalino.
La versión oficial de Azkúnaga publicada por el Municipio capitalino. ( )

Otros datos históricos

Pablo Guerrero Gutiérrez señala que el actual Himno a Quito no es el único que se ha dedicado a la capital.

A co­mien­zos del si­glo XIX, en la eta­pa in­de­pen­den­tis­ta, se com­pu­sie­ron ver­sos pa­trióti­cos de­di­ca­dos a la ciudad. Dos com­po­si­cio­nes li­te­ra­rias que corresponderían a 1809- 1814, apa­re­cie­ron en una pu­bli­ca­ción de 1854 del doctor Agus­tín Sa­la­zar y Lo­za­no, titulada 'Recuer­dos de los su­ce­sos prin­ci­pa­les de la re­vo­lu­ción de Qui­to des­de el año de 1809 has­ta el de 1814'.

Hubo otras que pertenecen a los compositores quiteños Aparicio Córdoba (ca. 1840-ca. 1932), Sixto María Durán (1875-1947) y Juan Pablo Muñoz Sanz (1898-1964). Pa­ra 1892, Cór­do­ba, conocido en el medio de la época por haber sido el ganador en la competencia musical de la Exposición Nacional en 1892 y ser maestro de piano de familias acomodadas, ha­bía estrenado un Him­no a Qui­to con tex­to del poeta Quin­ti­lla­no Sán­chez. Su letra destaca la lucha de emancipación.

De igual forma, en 1934, el músico y escritor Juan Pa­blo Mu­ñoz Sanz (1898-1964) com­pu­so otro, el mismo que, al menos por una década, fue in­ter­pre­ta­do por los músi­cos del Con­ser­va­to­rio Na­cio­nal de Músi­ca en los even­tos en que par­ti­ci­pa­ba.

Lea más: Quito en las entrañas: El Tejar y sus costureros al paso

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