Ya son varias fallas a la interna del club que inciden directamente en su rencimiento en la Liga Pro.
- José Pileggi, presidente de Emelec, en una imagen de archivo.
El Club Sport Emelec atraviesa uno de los momentos más complicados de su historia reciente, no solo por su desempeño en el campo de juego y sus problemas internos, lleno de errores, sino también por una controversia que ha escalado hasta los despachos de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF).
La sanción de la reducción de tres puntos en la Liga Pro (y en las categorías juveniles), impuesta por la Comisión Disciplinaria de la FEF, ha generado un intenso debate sobre si esta medida es justa y si el club está siendo castigado por un error administrativo propio o ajeno a su control.
La raíz del problema radica en una deuda que Emelec tenía con el futbolista Christian Cruz, la cual debía ser cancelada o llegar a un acuerdo antes de las 18:00 del 15 de agosto.
Según la FEF, el club no cumplió con este requisito a tiempo, lo que llevó a la sanción. Sin embargo, desde Emelec aseguran que el pago se realizó el 14 de agosto, dentro del plazo establecido, y que el retraso en la notificación fue responsabilidad del agente del jugador, Celso Vásconez, quien, por error, envió el comprobante a una persona que ya no formaba parte de la FEF.
Este escenario plantea preguntas importantes sobre la rigurosidad con la que se aplican las normas y si, en este caso particular, la FEF debería haber considerado las circunstancias que llevaron al retraso en la notificación.
Después de todo, el club asegura haber cumplido con su obligación financiera dentro del plazo, pero el hecho de que la FEF no haya recibido la notificación a tiempo ha resultado en una sanción, que es apelable, pero que podría tener un impacto significativo en la temporada del equipo.
Es innegable que las reglas están para cumplirse, pero también es cierto que las sanciones deben ser proporcionales y justas. Emelec no está exento de responsabilidad en este asunto, pues la falta de una comunicación eficaz con el agente de Christian Cruz fue un factor clave en el desarrollo de esta controversia.
Es evidente que el club no actuó de mala fe y que la sanción podría haber sido evitada si la FEF hubiese considerado las circunstancias especiales de este caso. Pero también es notorio que alguien en Emelec no hizo bien su trabajo, no hizo seguimiento a este caso y el descuido provocó este gran problema.
Esto aviva las quejas de la hinchada contra la dirigencia de José Pileggi. El otro día, por un "error", no le pagaron a tiempo la casa donde vive uno de los integrantes del cuerpo técnico de Leonel Álvarez y la dueña del inmueble le pidió las llaves.
Otro "error", inscribir a un juvenil cuando no tenía permitido hacerlo por la deuda con un exfutbolista, le costó una severa sanción de la FIFA, que le prohibió a Emelec hacer contrataciones durante dos años, lo que ha impedido reforzar el plantel.
También fue una equivocación el año pasado que un funcionario saliera a decir públicamente que Miller Bolaños y Bryan Angulo ya no eran considerados en el plantel; y ellos, que habían cometido actos de indisciplina que fueron encubiertos por la dirigencia, terminaron demandando a Emelec por despido intempestivo.
El cartel que le pusieron en Samanes a Pileggi decía que la presidencia de Emelec le quedó grande; y la verdad es que el directivo ha dado motivos para pensar eso. Ni hablar de todo lo que ha dicho que no pasaría y si pasó, como la salida del anterior DT Hernán Torres o el mal momento que pasaron los jugadores en una improvisada gira en Estados Unidos. Pileggi simplemente ya no tiene credibilidad.
Ahora la apelación de Emelec será crucial para determinar si se le devolverán los tres puntos perdidos. De no ser así, la sanción podría tener repercusiones profundas en la lucha del equipo en la Liga Pro, una competición donde cada punto cuenta y en la que por ahora está en el fondo de la tabla de posiciones de la segunda etapa.
Más allá del desenlace de esta disputa, lo que queda claro es que Emelec debe corregir sus errorres y el fútbol ecuatoriano necesita un sistema más eficiente y transparente para la resolución de este tipo de conflictos.
La confianza en las instituciones deportivas es fundamental y casos como este deben ser manejados con la máxima seriedad.
En última instancia, los hinchas y el club esperan que se haga justicia, pero también que se aprendan lecciones que eviten que situaciones similares se repitan en el futuro.
Y a los demás equipos, este extraño caso de Emelec les deja una lección importante: aprender en pellejo ajeno para que no les pase lo mismo.
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