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25 ene 2023 , 12:05

La tragedia de las mujeres que van por operaciones estéticas y terminan muertas

Angie Velásquez falleció esta semana tras someterse a una liposucción y una mamoplastia.

El caso de Angie Velásquez, una mujer de 28 años que falleció tras someterse a una cirugía estética en una clínica de Guayaquil, abre nuevamente el debate sobre cuán preparadas están ciertas casas de salud para realizar este tipo de procedimientos, si las autoridades ejecutan controles en estos centros y qué aspectos debe considerar un paciente antes de someterse a una intervención quirúrgica.

Velásquez ingresó el lunes 23 de enero a una clínica privada ubicada en la ciudadela Guayaquil, al norte del Puerto Principal. Pretendía someterse a una liposucción y una mamoplastia. Según su tía, la mujer pagó más de 4.000 dólares por ambas operaciones.

La paciente presentó complicaciones durante la intervención, por lo que los médicos que la trataban decidieron trasladarla a un hospital en el centro-sur de la ciudad. Ahí se confirmó su deceso.

En este caso tres personas están siendo procesadas: un médico, un anestesiólogo y un asistente. A todos se les dispuso arresto domiciliario, entre otras medidas alternativas a la prisión.

La Fiscalía General del Estado (FGE) ahora procesa a los tres hombres por el presunto delito de homicidio culposo por mala práctica profesional. Si en la investigación se determina que la muerte se produjo "por acciones innecesarias, peligrosas e ilegítimas", los procesados podrían ser sancionados hasta con cinco años de cárcel.

Le puede interesar: Mujer que murió tras cirugía estética habría pagado USD 4.000 por una liposucción y una mamoplastia

La Agencia de Aseguramiento de la Calidad de los Servicios de Salud y Medicina Prepagada (Acess) clausuró la clínica de cirugía estética "como medida provisional de protección".

Adelantó que, tras una inspección, los encargados del establecimiento no pudieron demostrar los documentos completos para su funcionamiento.

Casos similares

En enero de 2022, Génesis Tonato Lozada, de 29 años, falleció tras someterse a dos cirugías plásticas en un centro estético que funcionaba en un edificio de Acuarela del Río, al norte de Guayaquil.

La mujer era oriunda de Santo Domingo de los Tsáchilas y madre de dos pequeños. Pagó 4.700 dólares por esos procedimientos.

Según Charles Bermeo, quien era abogado de los familiares de la víctima, Tonato murió por "la ruptura de un quiste ovárico al momento de realizarle la cirugía y ello le produjo una hemorragia".

Mientras que, en diciembre de 2020, otra mujer, de 27 años, falleció durante una cirugía en un centro de salud, en Los Rosales, también al norte de Guayaquil.

En ese caso murió Viviana Maffare Cedeño, de 27 años. Acudió a la clínica para someterse a una liposucción, aumento de glúteos con grasa corporal y abdominoplastia.

Como en las ocasiones anteriores, también canceló más de USD 4.000 por el procedimiento.

La mujer perdió la vida durante la intervención.

Según el informe de la autopsia, la paciente tuvo un infarto, que además derivó en un edema cerebral, que es una inflamación en ese órgano debido a la acumulación de agua.

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