Política

Agustín Laje: "El problema para el Estado no es la violación, es el embarazo"

El escritor, politólogo y conferencista argentino visita Ecuador en una gira de 9 días.


19 nov 2021 , 16:21

Agustín Laje llegó a Ecuador el fin de semana pasado, es el tercer país que visita en un mes. Aquí la 'gira' es de 9 días, pasó por Loja, Quito y este sábado estará en Guayaquil dando una capacitación de 9 horas.

Él explica que la misma tiene como objetivo formar "guerrilleros culturales" para que salgan a dar "batalla cultural" en todos los ámbitos. En las escuelas, universidades, redes sociales, que los padres de familia tengan argumentos para educar a sus hijos en "estos temas que son tan importantes hoy".

Cuando dice temas, Laje se refiere a la discusión del aborto, lo que él llama ideología de género, feminismo, y lo que él denomina como agenda globalista. En ese curso, el politólogo y escritor argentino también enseñará a debatir a los asistentes. Incluso afirmó que se mostrarán videos de referentes de la derecha a nivel mundial debatiendo para luego llevarlo a la práctica.

Esta iniciativa es liderada, en Guayaquil, por el Frente Vive. Un grupo de jóvenes activistas que defiende la familia y la vida.

Agustín llega a la entrevista calmado, no parece ese feroz debatiente que es acusado de misógino, homófobo y portador de un discurso de odio. Sin embargo, cuando el diálogo comienza esa calma se convierte en firmeza para defender sus convicciones, las de derecha.

¿No crees que guerrillero es una palabra fuerte para usarla en este ámbito de una batalla dialéctica entre las personas afines a la derecha y a la izquierda?

La estrategia de guerra de guerrillas aplica a este contexto, pero yo aclaré: 'guerrilleros culturales'. Porque la guerra de guerrillas tiene una lógica, impulsada, entre otros, por el 'Che' Guevara, se supone que frente a la desventaja tecnológica, la desventaja organizacional, la desventaja financiera, un grupo guerrillero puede hacer una revolución. ¿Cómo?, bueno buscando las formas de suplir esas desventajas con técnicas novedosas. Entonces el guerrillero de los 70, que dicho sea de paso no reivindico porque eran personas violentas, asesinos, secuestradores, sabía que no podía dar un combate cuerpo a cuerpo contra las Fuerzas Armadas por lo tanto cambiaba el escenario. Él era el que se escondía en la selva y hacía que los militares entraran a un campo de combate que no conocían.

Los "guerrilleros culturales" sabiendo que no tenemos ni las universidades, ni los colegios, ni los medios de comunicación, ni la farándula, ni los grandes grupos de intelectuales de nuestro lado. ¿Qué podemos hacer frente a todo eso?, ¿rendirnos? no, podemos aprovechar la debilidad estructural si sabemos abordarla con inteligencia. Por eso es que creo que es una metáfora un poco provocativa la que utilizo, pero es la idea de que reconocemos que estamos en desventaja, pero vamos a hacer algo y ganar este combate, el mismo es un combate cultural y no armado, lo vuelvo a subrayar.

¿Qué es la "batalla cultural"?

La 'batalla cultural' siempre ha sido asociada a la teoría de Antonio Gramsci, un italiano líder del partido comunista italiano. Un tipo que terminó preso por Mussolini y que se preguntaba en la cárcel por qué en Rusia sí y en occidente no. Porque la revolución comunista había llegado a un país como Rusia y no a un país como el suyo, Italia. ¿Qué pasó en Italia? ahí hay frenos culturales para la revolución por lo tanto empieza una 'batalla cultural'. Esa esa la idea general.

'Batalla cultural' es un término más de izquierdas que de derechas. Las derechas, en los últimos años, lo han tomado al término aprendiendo de sus adversarios (...).

La 'batalla cultural' es una disputa por la definición de los elementos culturales de una sociedad: normas, costumbres, creencias, lenguajes. Podemos pensar en el lenguaje inclusivo, esa es una batalla cultural por ejemplo, la lucha que se está dando a nivel ideológico para determinar el contenido de un lenguaje, la forma en que las personas hablan.

Todo eso es parte de una batalla cultural que se determina con arreglos a medios culturales. Es decir aquí no se usan armas de fuego, uno utiliza armas intelectuales. Por eso, el curso que vamos a dar es para preparar guerrilleros culturales que tengan armas intelectuales para poder dar una batalla cultural por la determinación de las normas y elementos culturales de la sociedad.

Uno de esos elementos que está en auge y que más se pelea es la despenalización o no del aborto. Aquí en Ecuador, el 28 de abril pasado, la Corte Constitucional lo despenalizó y en su dictamen dijo que aunque no exista un articulado para esos casos, no se podía penalizar a la víctima. Por lo tanto tanto doctores como víctimas podía proceder al aborto de manera legal. ¿Cuál es tu opinión sobre esta decisión de la Corte?.

Mi opinión es que acá hay una agenda internacional que sea como sea se termina imponiendo. A veces lo hacen a través del poder judicial, a veces por el poder legislativo. En Colombia ha sido un modelo similar que en Ecuador, en Argentina al principio fue un fallo de la Corte que despenalizaba el aborto en ciertas causales y terminamos con una legalización de 14 semanas de embarazo y sin términos si cae el embarazo dentro de las 3 causales de aborto.

En el fondo que es lo que hay, cuál es la desesperación por legalizar el aborto en todos estos países. Porque hay una orden internacional, ¿de dónde saco esto? bueno, por ejemplo, en 1994 la Conferencia Internacional de Población de las Naciones Unidas, en el Cairo, establece de manera explícita que todos los estados del mundo deben legalizar todos los servicios de salud sexual y reproductiva, incluyendo el aborto, a más tardar para el año 2015. De esto no se habla, pero es lo que está en el informe. ¿Por qué existe esta normativa internacional bajada desde Naciones Unidas? porque ellos consideran que hay muchas personas en el mundo y que hay que reducir la natalidad.

Hablando de la parte humana, porque existen las violaciones, las niñas afectadas, las mujeres afectadas y habrá mujeres violadas que estarán en su derecho de no querer tener el bebé. ¿Cómo les decimos de que no tienen que abortar sino se sienten listas ni preparadas ni tienen ganas de tener el hijo de un violador?.

El problema para el Estado no es la violación, es el embarazo. Eso lo saco del proyecto de ley de legalización de aborto de este país, por causal de violación, que hoy se está introduciendo en la discusión pública y que lo ha redactado la Defensoría del Pueblo.

En su artículo quinto inciso D nos habla de la atención integral a la mujer violada, me parece perfecto. Pero si lo lees con detenimiento es la atención integral a la mujer violada que decidió abortar. Es decir, si se aprueba esto, eres violada en este país y esa violación produce un embarazo y tú eliges no abortar, el Estado no te va a apoyar porque, insisto, para el Estado el problema no es la mujer sino la natalidad.

Lo que están usando son casos lamentables, que evidentemente debieran ser combatidos en su raíz. Es decir, ¿Cuál es el problema de la violación? ¿El embarazo?, no la violación. Pero ese no es el enfoque, el enfoque es: el problema de la violación es el embarazo y por eso las políticas públicas se hacen sobre la terminación violenta del embarazo y no sobre la violación.

¿Has temido por tu vida?

Bueno sí, hay muchos lugares donde yo tengo que ir con guardaespaldas. Te pongo dos o tres ejemplos.

En una conferencia en Mendoza (Argentina) hace unos años irrumpe la Policía Antiexplosivos en mi conferencia y tienen que desalojar todos porque supuestamente había una bomba colocada. Al final no había nada, pero el estrés uno lo pasa.

Segundo ejemplo, la Feria Internacional del libro en Buenos Aires fueron a verme unas 3 mil personas. Para que más o menos hagas la comparación Mario Vargas Llosa llevó ese año mil personas con todo el aparato del grupo Clarín, yo solo con redes sociales. Esa es la guerra de guerrillas que te comentaba. ¿Qué pasó? alrededor de 120 personas de izquierda a violentar a la gente, con consoladores le pagaban a las personas y amenazaron con atacarme a mí.

En Perú, en la Universidad San Marcos, una universidad histórica del continente, pero muy tomada por las izquierdas. Fui a dar una conferencia y un grupo de feministas amenazó con incendiar el auditorio. Yo estaba con guardaespaldas, pero ¿sabes quienes me defendieron y se interpusieron frente al grupo de feministas que querían incendiar el auditorio? un grupo de transexuales. Esto es muy interesante porque supuestamente los trans me tienen que odiar, los homosexuales me tienen que odiar, las mujeres a mí me tienen que odiar, pero es mentira eso.

Me fueron a a defender grupos de transexuales que creen que lo que yo hago es bueno para ellos y que no es bueno para ellos que el poder político los manipule y los instrumentalice.

Mira la entrevista completa: