03 ene 2014 , 04:33

De película: fingió su muerte y se cambió el rostro, pero al final lo atraparon

Como ejecutivo de un banco robó millones en 2012; dejó una nota de suicidio y desapareció.

Había cometido el crimen perfecto: tras un fraude de US$ 21 millones de dólares, un banquero del estado de Georgia (EEUU) había fingido su suicidio, para luego cambiar radicalmente su look y desaparecer. Pero finalmente  y como ocurre generalmente con estos crímenes, cayó por una nimiedad: la Policía lo detuvo por usar vidrios polarizados no autorizados en su auto y su trama desapareció, según informó The New York Daily News.

 

“Será mejor que deje este mundo”, escribía Aubrey Lee Price en 2012 a sus amigos, asegurando que había cometido “errores financieros horrendos”. 

 

"Mi depresión y el desánimo me han conducido a una profunda ansiedad, miedo y vergüenza. Estoy emocionalmente abrumado e incapaz de continuar en esta vida", dijo en su carta, donde adelantaba que se tiraría de un ferry para acabar con sus días.

 

El robo

La historia no era demasiado diferente a la de otros delincuentes financieros: trabajaba en Montgomery Bank & Trust en la ciudad de Ailey (Georgia), y se valió de su alto puesto ejecutivo para vaciar dos fondos de inversores, además de falsear balances mientras se llevaba otros dinero del banco.

 

Luego de su desaparición, muchos perjudicados por sus maniobras no creyeron en el cuento del suicidio. 

 

"Los llamados de inversores muy enojados fueron difíciles de soportar. Traté de buscar soluciones y darles esperanza, pero era muy doloroso”, escribía en su nota de suicidio, antes de reconocer que “quizás debería haber reconocido las dolorosas pérdidas desde un primer momento y simplemente aceptarlo”.

 

La investigación judicial halló que Price compró el boleto de ferry correspondiente al día de su “muerte” y las cámaras de seguridad lo mostraron subiendo al barco. Ese fue su último rastro.

 

La Justicia confiscó todos sus bienes, con excepción de una lancha, que nunca pudo ser recuperada. ¿La prueba irrefutable de que había escapado? Es probable, visto el final de la película. En aquel momento, la Justicia  concluyó que había muerto.

 

Hasta ayer se había salido con la suya, y con creces. Cambió su look de empresario a uno más parecido al de un motoquero. Tanta confianza tenía en su maniobra que no se mudó de Estado, ni cambió su nombre. Pero un control de rutina de la Policía halló que su auto tenía vidrios polarizados no autorizados. Fue demorado en una comisaría, y para sorpresa de todos, al revisar sus datos saltó enseguida que era el ladrón de US$ 21 millones.

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