A pocos días de que concluya el plazo de cierre de alianzas y a un mes de termine la fase de inscripción de candidatos no se siente todavía el gran tema sobre el cual vaya a girar la campaña electoral. Quizás muchos digan que aún es muy pronto para que se instale esa idea que movilice, entusiasme o polarice y quizás tengan razón. Sin embargo, no es menos cierto que el escuálido sistema sobre el que descansan las reglas electorales y el pensamiento político apunta para muy poco.
En todo caso, estimados lectores, es válido hacer una primera aproximación desde tres enfoques que, al día de hoy, parecen relevantes.
1. El juicio político contra la fiscal Diana Salazar.
Lo mencionamos la semana pasada. Solo a la Revolución Ciudadana, como fuerza política, le interesa su censura y destitución en la Asamblea, que se proyecta para mediados de octubre. Quizá le acoliten los votos de Pachakutik bajo estrictas directrices de Leonidas Iza y con ello habrá 53 voluntades; se necesitan 70. El resto del hemiciclo se vería en serios problemas ante la ciudadanía, si se suman a la caída de una Fiscal que mantiene una imagen positiva en la lucha contra el crimen organizado. Este tema, que no tiene matices, levantará o hundirá a los distintos partidos y candidatos forzando una discusión pesada en estos meses de proselitismo.
El verdadero interés por sacarse a Salazar del medio es la impunidad. Y en este cometido, que para el correísmo puede ser más importante que las mismas elecciones, lo único que se percibe, política y comunicacionalmente, es desesperación y sed de venganza.

En esta agenda, también han caído los periodistas de aquel medio digital que cada cierto tiempo tienen que huir del país asustados por las cuentas que al parecer tienen que rendir ante la justicia por haberse sometido a las mafias.
2. Las iniciativas de los candidatos.
De momento, y pese a ser la papeleta más abultada de la historia, se siente un vacío conceptual patético. A nadie se le ocurre todavía una agenda interesante de cambios. Ojo, no estamos hablando de cosas estrambóticas, sino de anuncios que siendo interesantes se vean reales. Es increíble ver que, por ejemplo, el anuncio de la salida del exministro de Gobierno, José Serrano, ha generado poquísimas reacciones en el país. Esto es una muestra de la sobresaturación de personajes y organizaciones que tienden a confundir a la sociedad. Luisa González, seguramente, hará trabajo de base y pulirá estrategias políticas, pero, hasta el momento no se ve nada de quien, supuestamente, es fuerte para la segunda vuelta. El par de videos de Jan Topic muestran algo de entusiasmo y de una agenda de trabajo por hacer, pero no es suficientes. Esos mensajes no generan recordación. El resto de candidaturas parecen objetos flotando sobre una piscina, cuando se termina la tarde de juegos.
Si el presidente Daniel Noboa aprovecha ese desierto inmenso de debate, tiene en sus manos la posibilidad de llevar el compás de la agenda electoral y mantener su innegable posicionamiento político. Juegan en su contra, no solo los difíciles problemas que el país acumulará hacia finales de año: apagones, violencia y falta de empleo, sino los bajos resultados de su equipo de trabajo que aún no logran dominar la administración pública. Noboa, además, puede meterse en camisa de 11 varas si no logra manejar con cabeza fría el encargo a Verónica Abad y este tema termina por malograrle la campaña.
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