Mushuc Runa-D. Cuenca, un duelo que quedó para la historia

Este fue el primer partido de serie A en la comunidad Echaleche.

Este fue el primer partido de serie A en la comunidad Echaleche. Foto: Alejandro Bellolio
22 Febrero, 2019, 3:54 pm
Por: Redacción 

Mediodía del domingo 17 de febrero. El clima en Ambato es frío, pero el cielo está despejado y el sol irradia la ciudad. A 30 minutos de la capital tungurahuense sucede un hecho histórico, una comunidad indígena recibe por primera vez un partido de la serie A de la Liga Profesional de Fútbol del Ecuador (LPFE).

En Ambato se conoce el acontecimiento y a medida que uno se acerca a Echaleche (kilómetro 15 vía a Guaranda) el ambiente festivo se siente más. En una panadería de la parroquia Santa Rosa la radio está encendida, un relator a viva voz palpita el acontecimiento: "Hoy juega el Mushuc Runa, hoy la comunidad indígena está de fiesta". Los periódicos de la zona ilustran sus portadas con el esperado duelo, los 'ponchitos rojos' reciben al Deportivo Cuenca.

El camino hasta el estadio Cooperativa de Ahorro y Crédito Mushuc Runa está despejado, la carretera está en óptimo estado por lo que ayuda al fácil acceso hasta el evento. Dos carteles dan la bienvenida al escenario deportivo. A su lado se ubican puestos de comida, como se encuentra en cualquier estadio del país, pero aquí se ofrece: hornado, espumilla, mote, comida típica de la zona. Aquí los vendedores no visten de jean, tienen pantalón de tela o falda larga, en vez de zapatos comunes usan alpargatas. Tampoco se ponen camiseta o blusa, en su lugar hay vestidos o camisas de tela sin botones, no tienen un corte de cabello a la moda, el pelo es largo y está trenzado. Es una comunidad indígena en todo su esplendor. 

A esta altura la carretera se congestiona, la Policía de Tránsito se hace presente y los aficionados bajan la loma de entrada al estadio. Ese corto trayecto desde la calle a la puerta del campo está hecho de tierra, la misma que se levanta con el fuerte viento que corre en el sector o cuando un vehículo pasa por ahí. Pero no es la única manera de llegar hasta el recinto deportivo, las montañas de alrededor funcionan como escaleras para algunos hinchas que bajan desde sus casas o la carretera.

La hora del partido (14:00) se aproxima, los alredededores del recinto deportivo se llenan de espectadores, la barra del equipo toca y alienta desde ya a lo suyos. Entre la multitud aparece Luis Alfonso Chango, presidente vitalicio de Mushuc Runa, vestido de manera deportiva, con gorra, gafas y listo para alentar a sus jugadores. Para él es difícil entrar a la cancha, en cada paso alguien lo detiene para saludarlo, para agradecerle, para recordarle que para ellos es un líder.

Chango detiene su andar para expresar lo que siente en un "día histórico", como él lo describe. "Es el primer partido que Mushuc Runa va a jugar frente al Deportivo Cuenca en la comunidad Echaleche a 3.250 metros sobre el nivel del mar y como aquí nació el club nosotros queremos dar fútbol profesional, lo estamos dando y el otro objetivo es reactivar la economía de nuestra zona, de nuestras comunidades", afirma.

La satisfacción se nota en su rostro, fue un largo camino convertir una pequeña cancha en un estadio de fútbol profesional donde ya se jugó serie B y el partido de repechaje ante Aucas por un cupo a la Copa Sudamericana de este año. "Poco a poco vamos a ir mejorando, tenga la seguridad que en los próximos 5 años se reactivará la economía de este sector. Hemos roto paradigmas al construir un escenario deportivo en un sector rural", aclara el dirigente.

Luego de unos minutos logra entrar para esperar el partido, ya son las 13:47. El inicio del compromiso está cerca, el estadio está copado casi en su totalidad, los asistentes al espectáculo tienen las camisetas del Mushuc Runa o el característico poncho rojo que los identifica. El bar está lleno, uno a uno salen personas con su plato de hornado y cola en funda, se alistan para el pitazo inicial.

Comienza el partido, las gradas están llenas, la barra desde el corazón de la tribuna alienta al equipo. Las personas están sentadas viendo el duelo, se divisan muchas familias, es que en este estadio no hay que preocuparse por los robos, por los barras brava, por nada, simplemente en ver el encuentro. Cuando los locales atacan se escuchan gritos de ánimo, cuando defienden reclamos, pero ninguna palabra en español, todo en su lengua natal, quichua. Incluso el típico diálogo que se da en la grada, ese también se da en quichua.

Mushuc Runa hace el gol y la afición se levanta, canta más fuerte, pero esa emoción la disfrutaron poco porque llegó el empate del D. Cuenca. El primer tiempo llega a su fin lo que produce que el bar vuelva a llenarse. Las colas en fundas pasaban de un lado al otro de la tribuna. Mientras tanto un niño llamado Jonathan, también perteneciente a la comuna Echaleche, entona una canción que el mismo compuso para su club amado.

La segunda parte inicia, la gente sigue conectada a la espera de un nuevo gol que de la victoria inaugural. Pero el trámite del compromiso la apaga, incluso algunos quieren irse antes de que el árbitro pite el final. Una caída de tierra de la montaña que está detrás del estadio fue la mayor emoción, la gente se asustó, pero siguieron con la normalidad que enfrentan este tipo de situaciones qiue para ellos son comunes.

El encuentro termina 1-1, no es mal resultado, sin embargo la gente se va triste, inconforme. "Nos hace falta más en la ofensiva", dice un hincha a  otro (en español). "Faltan contrataciones", complementa otro. Ese sentimiento no disminuyó la alegría de tener fútbol profesional en su territorio, en su comunidad, en su casa. Este solo fue el primero de muchos compromisos que se disputarán en esta cancha, por ahora solo de carácter nacional, pero con el sueño de recibir un duelo internacional para que el mundo conozca Echaleche.

Mediodía del domingo 17 de febrero. El clima en Ambato es frío, pero el cielo está despejado y el sol irradia la ciudad. A 30 minutos de la capital tungurahuense sucede un hecho histórico, una comunidad indígena recibe por primera vez un partido de la serie A de la Liga Profesional de Fútbol del Ecuador (LPFE).

En Ambato se conoce el acontecimiento y a medida que uno se acerca a Echaleche (kilómetro 15 vía a Guaranda) el ambiente festivo se siente más. En una panadería de la parroquia Santa Rosa la radio está encendida, un relator a viva voz palpita el acontecimiento: "Hoy juega el Mushuc Runa, hoy la comunidad indígena está de fiesta". Los periódicos de la zona ilustran sus portadas con el esperado duelo, los 'ponchitos rojos' reciben al Deportivo Cuenca.

El camino hasta el estadio Cooperativa de Ahorro y Crédito Mushuc Runa está despejado, la carretera está en óptimo estado por lo que ayuda al fácil acceso hasta el evento. Dos carteles dan la bienvenida al escenario deportivo. A su lado se ubican puestos de comida, como se encuentra en cualquier estadio del país, pero aquí se ofrece: hornado, espumilla, mote, comida típica de la zona. Aquí los vendedores no visten de jean, tienen pantalón de tela o falda larga, en vez de zapatos comunes usan alpargatas. Tampoco se ponen camiseta o blusa, en su lugar hay vestidos o camisas de tela sin botones, no tienen un corte de cabello a la moda, el pelo es largo y está trenzado. Es una comunidad indígena en todo su esplendor. 

A esta altura la carretera se congestiona, la Policía de Tránsito se hace presente y los aficionados bajan la loma de entrada al estadio. Ese corto trayecto desde la calle a la puerta del campo está hecho de tierra, la misma que se levanta con el fuerte viento que corre en el sector o cuando un vehículo pasa por ahí. Pero no es la única manera de llegar hasta el recinto deportivo, las montañas de alrededor funcionan como escaleras para algunos hinchas que bajan desde sus casas o la carretera.

La hora del partido (14:00) se aproxima, los alredededores del recinto deportivo se llenan de espectadores, la barra del equipo toca y alienta desde ya a lo suyos. Entre la multitud aparece Luis Alfonso Chango, presidente vitalicio de Mushuc Runa, vestido de manera deportiva, con gorra, gafas y listo para alentar a sus jugadores. Para él es difícil entrar a la cancha, en cada paso alguien lo detiene para saludarlo, para agradecerle, para recordarle que para ellos es un líder.

Chango detiene su andar para expresar lo que siente en un "día histórico", como él lo describe. "Es el primer partido que Mushuc Runa va a jugar frente al Deportivo Cuenca en la comunidad Echaleche a 3.250 metros sobre el nivel del mar y como aquí nació el club nosotros queremos dar fútbol profesional, lo estamos dando y el otro objetivo es reactivar la economía de nuestra zona, de nuestras comunidades", afirma.

La satisfacción se nota en su rostro, fue un largo camino convertir una pequeña cancha en un estadio de fútbol profesional donde ya se jugó serie B y el partido de repechaje ante Aucas por un cupo a la Copa Sudamericana de este año. "Poco a poco vamos a ir mejorando, tenga la seguridad que en los próximos 5 años se reactivará la economía de este sector. Hemos roto paradigmas al construir un escenario deportivo en un sector rural", aclara el dirigente.

Luego de unos minutos logra entrar para esperar el partido, ya son las 13:47. El inicio del compromiso está cerca, el estadio está copado casi en su totalidad, los asistentes al espectáculo tienen las camisetas del Mushuc Runa o el característico poncho rojo que los identifica. El bar está lleno, uno a uno salen personas con su plato de hornado y cola en funda, se alistan para el pitazo inicial.

Comienza el partido, las gradas están llenas, la barra desde el corazón de la tribuna alienta al equipo. Las personas están sentadas viendo el duelo, se divisan muchas familias, es que en este estadio no hay que preocuparse por los robos, por los barras brava, por nada, simplemente en ver el encuentro. Cuando los locales atacan se escuchan gritos de ánimo, cuando defienden reclamos, pero ninguna palabra en español, todo en su lengua natal, quichua. Incluso el típico diálogo que se da en la grada, ese también se da en quichua.

Mushuc Runa hace el gol y la afición se levanta, canta más fuerte, pero esa emoción la disfrutaron poco porque llegó el empate del D. Cuenca. El primer tiempo llega a su fin lo que produce que el bar vuelva a llenarse. Las colas en fundas pasaban de un lado al otro de la tribuna. Mientras tanto un niño llamado Jonathan, también perteneciente a la comuna Echaleche, entona una canción que el mismo compuso para su club amado.

La segunda parte inicia, la gente sigue conectada a la espera de un nuevo gol que de la victoria inaugural. Pero el trámite del compromiso la apaga, incluso algunos quieren irse antes de que el árbitro pite el final. Una caída de tierra de la montaña que está detrás del estadio fue la mayor emoción, la gente se asustó, pero siguieron con la normalidad que enfrentan este tipo de situaciones qiue para ellos son comunes.

El encuentro termina 1-1, no es mal resultado, sin embargo la gente se va triste, inconforme. "Nos hace falta más en la ofensiva", dice un hincha a  otro (en español). "Faltan contrataciones", complementa otro. Ese sentimiento no disminuyó la alegría de tener fútbol profesional en su territorio, en su comunidad, en su casa. Este solo fue el primero de muchos compromisos que se disputarán en esta cancha, por ahora solo de carácter nacional, pero con el sueño de recibir un duelo internacional para que el mundo conozca Echaleche.