Hundimientos en Zaruma y en el Río Coca, el costo de la actividad extractiva en Ecuador

Según especialistas el Estado ha fallado en aplicar las medidas de control.
Alrededor de 300 personas han sido desalojadas en Zaruma, y cerca de 130 familias peligran producto de la erosión.()
03 ene 2022 , 07:23
Gisella Rojas

Dos tragedias socio-ambientales sucedieron durante el pasado mes de diciembre en Ecuador. Por un lado, un socavón (hundimiento de suelo) se registró en el cantón Zaruma, provincia de El Oro, dejando a cerca de 300 personas evacuadas, mientras que en la provincia del Napo, en el poblado San Luis, la erosión regresiva del río Coca amenaza la seguridad de 130 familias.

El factor común que une ambos eventos, dicen los expertos, es la intervención humana. Uno de ellos es Gustavo Redín, presidente del Comité Ecuatoriano para la Defensa de la Naturaleza y el Medio Ambiente (CEDENMA), quien asegura que "tanto en Zaruma como en la erosión del río Coca hay una intervención directa del ser humano". En ese sentido, expone que toda actividad extractiva causa daño irreversible.

ZARUMA HUNDIDA: DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA

La noche del 15 de diciembre de 2021, dos casas consideradas patrimonios culturales se desplomaron en Zaruma, y alrededor de 300 personas tuvieron que ser desalojadas.

Un hecho que para Marco Gálvez, oriundo del cantón y presidente de la Asociación Ciudadana "Zaruma para Todos" , pudo evitarse, pues añade que por décadas se ha advertido de los peligros de la minería ilegal e incluso legal que existe en el cantón, y recuerda que en 2017 la escuela la Inmaculada Fe y Alegría también se desplomó, "el hundimiento de la escuela fue hecha por una empresa legal, el Estado le dio una concesión, pero la empresa no respetó e ingresó al casco urbano".

En ese entonces, el expresidente Lenín Moreno declaró al cantón en estado de excepción, pero el control nunca llegó, "en estos cuatro años el Estado no ha logrado hacer efectivo el control porque no tienen el personal suficiente técnico, capacitado y sobre todo honesto para hacerlo". Además, agrega que Zaruma es un ejemplo de lo que no debe pasar a nivel mundial porque tanto la minería pequeña, mediana y grande, legal o ilegal, "igual destruyen y contaminan al ambiente y con él a los seres vivientes".

Por su parte, Redín concuerda con Gálvez , “Zaruma no es solo minería ilegal también es por minería legal, hay que repensar la actividad minera en general”.

Es que Redín cuestiona si "la actividad minera es lo que el país va a necesitar como foco de desarrollo, porque todas estas actividades van acarrear problemas socioambientales". Y en ese sentido, Gálvez dice que aún no encuentra respuesta a la pregunta que lleva haciéndose desde hace años: "¿Dónde está el progreso que la minería ha dejado para Zaruma? Actualmente estamos con un hospital cerrado, el mercado, y el coliseo están en la zona de riesgo. El Municipio, y un centro de salud que nos daba atención de primera ha sido evacuado".

Así las lecciones del pasado, dice Redín, no han sido aprendidas por las autoridades, “el modelo petrolero ya es un ejemplo de que no ha sacado de la pobreza a la Amazonía y más bien la ha hundido en un problema de contaminación realmente grave (...) a la larga el costo de la contaminación que generan este tipo de actividades es mucho más alto de lo que puede ganar para el Estado”.

LA EROSIÓN AVANZA

Más colapsos. El pasado 12 de diciembre el Ministerio de Energía declaró la Fuerza Mayor en el sector petrolero, tras de la paralización del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) y del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP), por el avance cada vez más rápido, de la erosión regresiva en el río Coca. Es que desde febrero de 2020, cuando la cascada San Rafael desapareció, el fenómeno no ha parado su ritmo.

Así las afectaciones socioambientales han provocado la amenaza a la seguridad de 130 familias, pues sus viviendas se encuentran a solo 89 metros de distancia de la erosión.

Frente a ello, Redín expone que "mucho sectores, especialmente el sector de las ciencias y el ambientalista se opusieron a la construcción de la represa porque sabíamos lo que iba a pasar". Ahora dice el Estado debe tomar acciones urgentes, pues “los socavones en el Río Coca van a eliminar los pueblos y además, las personas afectadas río abajo por la contaminación del derrame de petróleo son hechos que el Estado no se está responsabilizando”.

Por su parte, desde el Gobierno insisten en que la erosión es de origen natural, pero Redín discrepa, “no podemos decir que la erosión del río Coca es natural, no en esas velocidades, está relacionado con la actividad humana".

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