EL PLANETA: COMPROMISO DE TODOS

Ocho millones de toneladas de basura plástica llegan al océano cada año, según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés). Esta cantidad de desperdicios se compara a diez veces la extensión territorial de Ecuador.  

A Galápagos, por ejemplo, llegan los desechos que se arrojan desde las costas continentales transformados en microplástico. Estas partículas son ingeridas por los animales de las islas, lo que se convierte en una amenaza no solo para la fauna sino también para las personas que se alimentan de las especies.   

Hace poco, un grupo de estudiantes de la Amazonía eligió Ayangue, un balneario de la provincia Santa Elena, para comprobar la cantidad de desperdicios que se encuentran en una playa. En cuestión de horas y dentro de los 1700 metros de extensión que tiene este sitio turístico acumularon 600 libras de basura aproximadamente. 

Ante esta realidad, el alcalde de Santa Elen, Otto Vera, aseguró que en su jurisdicción se aprobará una ordenanza que permitirá sancionar a quien bote basura en el perfil costero, ya sea turista o dueño de algún negocio. Aseveró que dicha disposición se ejecutará a partir de agosto.

Mantener limpias las playas, es para algunos, no un tema de sanción, sino de educar a nuevas generaciones, en que cada ser humano que llega a disfrutar de su brisa, tome la decisión de recoger sus desperdicios. 

 

Ayangue 2

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