Perrito espera cada día 8 horas a su dueña en el trabajo

La conmovedora historia ocurre en Rusia.

El perrito husky espera a su dueña a las puertas de un centro comercial. Foto: pixabay.com
21 Febrero, 2020, 4:32 pm
Por: Redacción 
En la ciudad rusa de Kaliningrado, un perro de raza husky, ataviado con un suéter de color azul, espera cada día a su dueña durante ocho horas a las puertas de un centro comercial. 
 
Según el portal RT, que cita al medio Klops, cerca del canino hay un letrero que aclara que no se trata de un perro callejero o extraviado, sino solo de una mascota esperando a que Svetlana, su dueña, termine de trabajar. 
 
 
En el cartel se lee: "El perro no fue abandonado. No está hambriento. No tiene frío".
 
 
El can llegó a la familia de Svetlana hace cuatro años. Un mes después la familia decidió venderlo, lo que entristeció enormemente a la mujer.
 
Al día siguiente, los nuevos propietarios lo devolvieron porque aseguraban que la mascota no paraba de llorar y de aullar. Desde ahí, se convirtieron en una pareja inseparable: van juntos a la tienda, a la clínica y hasta al trabajo.
 
Svetlana asegura que se vio obligada a llevar a su amigo al trabajo, porque vive en un departamento comunitario y le preocupa que el perro, al quedarse solo, comience a aullar y pueda ocasionar problemas a sus vecinos.
 
 
Svetlana se toma un receso de 10 minutos cada hora para saludar y comprobar el estado de su mascota, cuya fidelidad recuerda a muchos al famoso perro japonés Hachiko, que esperó a su dueño en una estación de tren durante 10 años, incluso después de su muerte. 
En la ciudad rusa de Kaliningrado, un perro de raza husky, ataviado con un suéter de color azul, espera cada día a su dueña durante ocho horas a las puertas de un centro comercial. 
 
Según el portal RT, que cita al medio Klops, cerca del canino hay un letrero que aclara que no se trata de un perro callejero o extraviado, sino solo de una mascota esperando a que Svetlana, su dueña, termine de trabajar. 
 
 
En el cartel se lee: "El perro no fue abandonado. No está hambriento. No tiene frío".
 
 
El can llegó a la familia de Svetlana hace cuatro años. Un mes después la familia decidió venderlo, lo que entristeció enormemente a la mujer.
 
Al día siguiente, los nuevos propietarios lo devolvieron porque aseguraban que la mascota no paraba de llorar y de aullar. Desde ahí, se convirtieron en una pareja inseparable: van juntos a la tienda, a la clínica y hasta al trabajo.
 
Svetlana asegura que se vio obligada a llevar a su amigo al trabajo, porque vive en un departamento comunitario y le preocupa que el perro, al quedarse solo, comience a aullar y pueda ocasionar problemas a sus vecinos.
 
 
Svetlana se toma un receso de 10 minutos cada hora para saludar y comprobar el estado de su mascota, cuya fidelidad recuerda a muchos al famoso perro japonés Hachiko, que esperó a su dueño en una estación de tren durante 10 años, incluso después de su muerte.