Peky Andino: “Me hubiera gustado contar la historia de Sharon con otro final”

El director general de “Sharon, la hechicera” cuenta su lado de la historia.

  • Peky Andino dirige "Sharon, la hechicera"
15 Agosto, 2018, 4:57 pm
Por: Ana Rivera 

Sharon vivía cuando Ecuavisa decidió, a través de su vicepresidencia de proyectos, comenzar a perfilar la vida de los cantantes populares de Ecuador. Estaba en la lista e, incluso, se intentó conversar con ella. Pero el nuevo año de 2015 cambió el rumbo de las cosas.

Peky Andino ya había comenzado a construir el piloto de esta saga, que más tarde se convertiría en “El Más Querido”, un seriado biográfico sobre Gerardo Morán. Los hechos decidieron que el siguiente sería el de la Reina de la Tecnocumbia.

Comenzamos con ‘El Más Querido’, a ver qué capacidad teníamos con el público y fue un éxito total. Por eso tomamos la decisión de hacer un proyecto más grande. Teníamos una lista, entre ellas Sharon. Yo quería hablar con ella directamente, pero no pudimos concretarlo”, confiesa el realizador.

 

A partir de allí, Andino y Fernando Mieles decidieron retroceder en los pasos de Sharon. Fueron 3.000 hojas de investigación sobre su vida, apoyados en familiares y amigos, con una cámara en mano para ver, de primera mano, a través de los ojos de la artista. Horas de video en archivo, miles de recortes de periódicos y decenas de fotografías fueron el punto de partida de “Sharon, la hechicera”, la producción que se estrenó el pasado 14 de agosto en la pantalla de Ecuavisa.

Lo que encontraron estos socios artísticos fue más allá de la figura pública que proyectó La Diva. “Nos dimos cuenta que la vida de Sharon fue una historia apasionante, arquetípica, de una mujer que tenía que pelearla en un país de hombres. Hablar de Sharon no era solo hablar de la artista, de la vida, de la mujer que se enamora, que triunfa o fracasa, sino también de lo difícil que es ser artista, ser pobre y ser mujer. Es una historia social, rica en matices culturales”.

El universo de “Sharon”

La novela está basada en la vida de Edith Bermeo, pero la construcción de personajes se hizo no sólo alrededor de las personas que vivieron su carrera hombro con hombro, sino también con los estereotipos de la industria de la música que se vivieron a principios de siglo.

“Siempre he sostenido que una vida no es suficiente, sería muy aburrido solo contarla con la realidad. La realidad necesita la ficción. Por eso creamos unos personajes que representan su contexto, hicimos un mundo de ficción. Creamos un universo alrededor de Sharon”.

En ese universo destacan los antagonistas de la historia, Santanera y Mandrake. El público busca desesperadamente un punto de comparación pero, como aclara Andino, trascienden de una persona.

“Tenemos una cantante que está en decadencia, que es Santanera. Representa a todas las cantantes que están en su mayor nivel y comienzan a declinar porque la cumbia es un negocio cruel, especialmente con las mujeres. Los hombres cantan más allá de los 40 años, pero a las mujeres les cuesta conseguir contrato. También está Mandrake, que representa al representante del negocio del espectáculo en esa época”, explica.

De la producción, Andino tiene solo un reproche. Fatuo, pero reproche al fin. “Me hubiera gustado contar la historia de Sharon con otro final, con un final más artístico”.

 

Sharon vivía cuando Ecuavisa decidió, a través de su vicepresidencia de proyectos, comenzar a perfilar la vida de los cantantes populares de Ecuador. Estaba en la lista e, incluso, se intentó conversar con ella. Pero el nuevo año de 2015 cambió el rumbo de las cosas.

Peky Andino ya había comenzado a construir el piloto de esta saga, que más tarde se convertiría en “El Más Querido”, un seriado biográfico sobre Gerardo Morán. Los hechos decidieron que el siguiente sería el de la Reina de la Tecnocumbia.

Comenzamos con ‘El Más Querido’, a ver qué capacidad teníamos con el público y fue un éxito total. Por eso tomamos la decisión de hacer un proyecto más grande. Teníamos una lista, entre ellas Sharon. Yo quería hablar con ella directamente, pero no pudimos concretarlo”, confiesa el realizador.

 

A partir de allí, Andino y Fernando Mieles decidieron retroceder en los pasos de Sharon. Fueron 3.000 hojas de investigación sobre su vida, apoyados en familiares y amigos, con una cámara en mano para ver, de primera mano, a través de los ojos de la artista. Horas de video en archivo, miles de recortes de periódicos y decenas de fotografías fueron el punto de partida de “Sharon, la hechicera”, la producción que se estrenó el pasado 14 de agosto en la pantalla de Ecuavisa.

Lo que encontraron estos socios artísticos fue más allá de la figura pública que proyectó La Diva. “Nos dimos cuenta que la vida de Sharon fue una historia apasionante, arquetípica, de una mujer que tenía que pelearla en un país de hombres. Hablar de Sharon no era solo hablar de la artista, de la vida, de la mujer que se enamora, que triunfa o fracasa, sino también de lo difícil que es ser artista, ser pobre y ser mujer. Es una historia social, rica en matices culturales”.

El universo de “Sharon”

La novela está basada en la vida de Edith Bermeo, pero la construcción de personajes se hizo no sólo alrededor de las personas que vivieron su carrera hombro con hombro, sino también con los estereotipos de la industria de la música que se vivieron a principios de siglo.

“Siempre he sostenido que una vida no es suficiente, sería muy aburrido solo contarla con la realidad. La realidad necesita la ficción. Por eso creamos unos personajes que representan su contexto, hicimos un mundo de ficción. Creamos un universo alrededor de Sharon”.

En ese universo destacan los antagonistas de la historia, Santanera y Mandrake. El público busca desesperadamente un punto de comparación pero, como aclara Andino, trascienden de una persona.

“Tenemos una cantante que está en decadencia, que es Santanera. Representa a todas las cantantes que están en su mayor nivel y comienzan a declinar porque la cumbia es un negocio cruel, especialmente con las mujeres. Los hombres cantan más allá de los 40 años, pero a las mujeres les cuesta conseguir contrato. También está Mandrake, que representa al representante del negocio del espectáculo en esa época”, explica.

De la producción, Andino tiene solo un reproche. Fatuo, pero reproche al fin. “Me hubiera gustado contar la historia de Sharon con otro final, con un final más artístico”.

 
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