Combustibles que reposan en subsuelo de Quito representarían un riesgo

Las obras del Metro de Quito evidenciaron una problemática ambiental.

Imagen de la avenida Eloy Alfaro, al norte de Quito, de donde se extrajeron muestras de combustible. Foto: Ecuavisa
1 Diciembre, 2019, 10:14 am
Por: Redacción 
Hace varios días, el programa Visión 360 puso en evidencia un problema silencioso que podría significar un gran riesgo para Quito, más cuando las autoridades mantienen el tema con bajo perfil.
 
La contaminación con hidrocarburos que se pensaba era exclusiva de poblaciones petroleras del Oriente, resultó ser extensible también para la capital del Ecuador.
 
Hace varios meses cuando la empresa Acciona, constructora del Metro de Quito, comenzó las excavaciones para la llegada de la tuneladora a la estación La Pradera, encontró a 15 y 20 metros de profundidad, derrames de gasolina  de 83 octanos.
 
En total se hallaron 27.000 litros de combustible que fueron extraídos en 7 tanqueros. Eso significa que al menos durante los últimos 40 años, en el centro-norte de Quito, miles de ciudadanos transitaban, vivían y estudiaban sobre un enorme pasivo ambiental que no era otra cosa que un depósito subterráneo de gasolina.
 
La exsecretaria de Ambiente del Municipio de Quito, Verónica Arias, señaló a Visión 360 que esta situación probablemente comenzó desde que se construyeron las gasolineras, no solamente en Quito sino a nivel nacional.
 
Arias atribuye como una posible causa la falta de una normativa técnica que establezca requisitos rigurosos para enterrar tanques de almacenamiento en el subsuelo de la ciudad. Señala también que en su administración se dieron cuenta que existen pruebas de ciertas infraestructuras que no fueron bien hechas y que pueden, después de tantos años, generar fisuras en sus tanques y, consecuentemente, ciertos derrames de combustible en todas las ciudades. 
 
El tema es muy delicado. De hecho, las autoridades no quieren hablar fácilemente de esto por temor a una alarma colectiva. No existe un número específico de la cantidad de galones derramados que no son el único riesgo, pues a decir de los técnicos del Metro de Quito, también se hallaron grandes cantidades de combustible volátil o en estado gaseoso que representaba también una bomba de tiempo.
 
Según Raúl Talavera, técnico ambiental de las constructora Acciona, desde el 2013 se dieron cuenta que en esa parte del suelo de Quito, que abarca aproximadamente unos 400 metros a la redonda de lo que hoy es la estación La Pradera, se encuentra la contaminación.
 
Ellos hicieron un estudio de suelo a través de 46 excavaciones de sondeo y mediante muestras se empezaron a extraer los primeros litros de gasolina pura.
 
Talavera afirma que en el entorno de la estación La Pradera, que está al inicio de la avenida Eloy Alfaro, el producto queda sobrenadante.
 
Un equipo de Ecuavisa logró conseguir una de las muestras que se extrajeron del subterráneo, de lo que hoy es la estación del Metro. A pesar de los años y del contacto con la tierra y el agua subterránea, el combustible no ha perdido su poder de combustión. 
 
El tema es más preocupante porque es escasa la información sobre si se está o no limpiando ese pasivo ambiental y cuál es el riesgo de una posible explosión, más cuando en el 2020 se pondrá en funcionamiento el Metro de Quito. 
 
En la investigación periodística de Hernán Higuera se establece que ese no es el único lugar de Quito que tiene un pasivo ambiental.  
 
¿Qué otros lugares estarían en riesgo en la capital?
 
Revíselo en el siguiente programa de Visión 360 
 

Hace varios días, el programa Visión 360 puso en evidencia un problema silencioso que podría significar un gran riesgo para Quito, más cuando las autoridades mantienen el tema con bajo perfil.
 
La contaminación con hidrocarburos que se pensaba era exclusiva de poblaciones petroleras del Oriente, resultó ser extensible también para la capital del Ecuador.
 
Hace varios meses cuando la empresa Acciona, constructora del Metro de Quito, comenzó las excavaciones para la llegada de la tuneladora a la estación La Pradera, encontró a 15 y 20 metros de profundidad, derrames de gasolina  de 83 octanos.
 
En total se hallaron 27.000 litros de combustible que fueron extraídos en 7 tanqueros. Eso significa que al menos durante los últimos 40 años, en el centro-norte de Quito, miles de ciudadanos transitaban, vivían y estudiaban sobre un enorme pasivo ambiental que no era otra cosa que un depósito subterráneo de gasolina.
 
La exsecretaria de Ambiente del Municipio de Quito, Verónica Arias, señaló a Visión 360 que esta situación probablemente comenzó desde que se construyeron las gasolineras, no solamente en Quito sino a nivel nacional.
 
Arias atribuye como una posible causa la falta de una normativa técnica que establezca requisitos rigurosos para enterrar tanques de almacenamiento en el subsuelo de la ciudad. Señala también que en su administración se dieron cuenta que existen pruebas de ciertas infraestructuras que no fueron bien hechas y que pueden, después de tantos años, generar fisuras en sus tanques y, consecuentemente, ciertos derrames de combustible en todas las ciudades. 
 
El tema es muy delicado. De hecho, las autoridades no quieren hablar fácilemente de esto por temor a una alarma colectiva. No existe un número específico de la cantidad de galones derramados que no son el único riesgo, pues a decir de los técnicos del Metro de Quito, también se hallaron grandes cantidades de combustible volátil o en estado gaseoso que representaba también una bomba de tiempo.
 
Según Raúl Talavera, técnico ambiental de las constructora Acciona, desde el 2013 se dieron cuenta que en esa parte del suelo de Quito, que abarca aproximadamente unos 400 metros a la redonda de lo que hoy es la estación La Pradera, se encuentra la contaminación.
 
Ellos hicieron un estudio de suelo a través de 46 excavaciones de sondeo y mediante muestras se empezaron a extraer los primeros litros de gasolina pura.
 
Talavera afirma que en el entorno de la estación La Pradera, que está al inicio de la avenida Eloy Alfaro, el producto queda sobrenadante.
 
Un equipo de Ecuavisa logró conseguir una de las muestras que se extrajeron del subterráneo, de lo que hoy es la estación del Metro. A pesar de los años y del contacto con la tierra y el agua subterránea, el combustible no ha perdido su poder de combustión. 
 
El tema es más preocupante porque es escasa la información sobre si se está o no limpiando ese pasivo ambiental y cuál es el riesgo de una posible explosión, más cuando en el 2020 se pondrá en funcionamiento el Metro de Quito. 
 
En la investigación periodística de Hernán Higuera se establece que ese no es el único lugar de Quito que tiene un pasivo ambiental.  
 
¿Qué otros lugares estarían en riesgo en la capital?
 
Revíselo en el siguiente programa de Visión 360 
 

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