Ocho pensamientos negativos que te impiden ser feliz

Redacción

tmenendez

|

Viernes 20 de Noviembre de 2015 - 18:03
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Al ser niños nuestros sueños parecen muy altos. Presidentes, astronautas, reyes o el empleo extremo que esté de moda en ese momento. Pocos toman ese camino, la realidad es cruel y nos muestra la verdadera naturaleza de nuestra situación: pocos logran cumplir metas tan altas. A pesar de eso, la felicidad es opcional y es increíble cómo algunas personas optan por dejar pasar oportunidades al concentrarse en la negatividad de la vida. 

 

Preston Ni, comunicador y coach de vida, publicó un libro llamado "How to let go of negative thoughts and emotions", en el que explica las formas en las que nosotros arruinamos nuestra felicidad. A simple vista, sus consejos o puntos de vista son muy obvios, pero cambiando estos pensamientos poco a poco, enfrentaremos el hecho de que si bien la vida no es fácil, la actitud con que la enfrentemos es esencial para nuestra felicidad. Estos son ocho de los pensamientos que según Preston Ni, están alejándolo de la felicidad. 

 

1. Lenguaje pesimista 

Se refiere a todas esas veces que negamos nuestras capacidades. “No puedo, no soy lo suficientemente bueno, no tengo lo que se necesita…". Estamos negando nuestra capacidad justo antes de comenzar. Hay que estar abiertos a la posibilidad de que podemos hacerlo. Muchos inicios son difíciles y el fracaso siempre es normal, pero dejar de intentar algo tras el primer intento es tan malo como no intentarlo. No se trata de un diálogo de autosuperación, simplemente es tener una noción clara de las cosas. 

 

2. Mirar el vaso medio vacío 

Muchas de las acciones se pueden ver de forma positiva o negativa. Según Ni, el mirar las cosas malas simplemente hará que nuestro pensamiento se dirija a lo negativo. Si está en el tráfico y sabe que no puede moverse, no se estrese, mejor deje que buena música le acompañe en la espera. Si algo sale mal, no busque culpable o pase el día lamentándose, encuentra sus errores y busque el punto en el que algo puede mejorar. Cambiar esta forma de ver la vida le ayudará a darse cuenta de que a veces las actitudes positivas son la diferencia entre un buen y un mal día. 

 

3. Comparaciones negativas con otras personas 

Mark Zuckerberg era el multimillonario más joven, Arthur Rimbaud cambió el mundo de las letras antes de los 19 años y Elon Musk ha ayudado en la formación de empresas como Tesla Motors, PayPal y Space X y tiene 44 años. Compararse con otras personas es un ejercicio que termina en depresión la mayoría de las veces, pues las comparaciones siempre son hacia los casos de éxito mundial. No todos somos un Rimbaud o Musk en potencia, y dejar esas comparaciones de lado, dice Ni, pueden ayudarnos a librarnos de mucho estrés, ansiedad, depresión y de tomar decisiones de autoderrota. 

 

4. Vivir en el pasado 

Hay que aprender del pasado, pero no vivir en él. Nuestras acciones a futuro son las que importan y lo que hacemos ahora debería encaminarse a construir nuestro futuro y no arreglar el pasado. Las derrotas pasadas nos deben enseñar lo que no se debe hacer cuando algo se intenta de nuevo, pero ello no quiere decir que debemos aceptar la derrota y alejarnos. Esa relación destructiva que significó dejar increíbles oportunidades se puede transformar en una lección para tomar las mejores decisiones ahora; todo es cuestión de perspectiva. 

 

5. Pensar en esas personas difíciles  

El jefe, la maestra, el compañero incómodo e incluso ese familiar que nos arruina el día. Sí, hay personas que parece que fueron impuestas como seres de autoridad destinados a arruinar nuestra vida. Sus comentarios negativos no indican que tengan la razón sobre nosotros, la tienen cuando creemos lo que nos dicen o lo que dicen de nosotros. Según Preston Ni, la clave con estas personas y con esos comentarios es cambiar nuestra forma de actuar, de ser reactivos a ser proactivos. Lo que ellos dicen muchas veces es tóxico, y es nuestra capacidad de dejar esas críticas de lado, no tomar las cosas personales y también demostrar con nuestro trabajo y esfuerzo que están equivocados. 

 

6. La culpa 

Según Ni, culpar a otros es hacernos la victima. Al convertirnos en esa figura en nuestra realidad perdemos el poder sobre nuestras acciones y empieza una especie de bola de nieve que hace cada problema peor porque no aceptamos la responsabilidad de nuestros actos. Es cierto, aceptar nuestra culpa no nos dará felicidad instantánea, pero hacernos cargo de nuestros problemas es algo que definitivamente mejorará nuestra perspectiva a largo plazo. Un ejemplo es pensar que es culpa de nuestra escuela que no consigamos trabajo, por más cliché que suene: es el estudiante, no la institución. 

 

7. No perdonarnos 

¿Hs cometido un error que parece no tener reparo? Seguramente todos lo hemos hecho, pero vivir pensando en eso es lo que nos hace infelices. No significa que lo olvides en un día, pero aceptar que lo que hiciste está en el pasado y que es irreparable te permite encarar el futuro de la mejor manera. Deja de luchar contra lo que sucedió y enfócate en lo que viene. 

 

8. Miedo 

Una de las cosas que más infelices nos hace. El miedo a hacer, a vivir, a explorar, a conocer y más. El miedo nos paraliza y nos pone en un estado alerta que significa pasividad. Es momento de dejar el miedo y simplemente arriesgarnos a lo desconocido, quizá lo que viene después es la sorpresa más grande de nuestra vida. Por otra parte el miedo a cometer errores está asociado al perfeccionismo y aunque a veces el obligarnos a llegar a una meta es bueno para motivarnos, subir esas expectativas demasiado alto y no lograrlas puede ser una de las peores cosas que podemos hacerle a nuestro autoestima. “Somos humanos, no perfectos”, dice Ni.

 

Al ser niños nuestros sueños parecen muy altos. Presidentes, astronautas, reyes o el empleo extremo que esté de moda en ese momento. Pocos toman ese camino, la realidad es cruel y nos muestra la verdadera naturaleza de nuestra situación: pocos logran cumplir metas tan altas. A pesar de eso, la felicidad es opcional y es increíble cómo algunas personas optan por dejar pasar oportunidades al concentrarse en la negatividad de la vida. 

 

Preston Ni, comunicador y coach de vida, publicó un libro llamado "How to let go of negative thoughts and emotions", en el que explica las formas en las que nosotros arruinamos nuestra felicidad. A simple vista, sus consejos o puntos de vista son muy obvios, pero cambiando estos pensamientos poco a poco, enfrentaremos el hecho de que si bien la vida no es fácil, la actitud con que la enfrentemos es esencial para nuestra felicidad. Estos son ocho de los pensamientos que según Preston Ni, están alejándolo de la felicidad. 

 

1. Lenguaje pesimista 

Se refiere a todas esas veces que negamos nuestras capacidades. “No puedo, no soy lo suficientemente bueno, no tengo lo que se necesita…". Estamos negando nuestra capacidad justo antes de comenzar. Hay que estar abiertos a la posibilidad de que podemos hacerlo. Muchos inicios son difíciles y el fracaso siempre es normal, pero dejar de intentar algo tras el primer intento es tan malo como no intentarlo. No se trata de un diálogo de autosuperación, simplemente es tener una noción clara de las cosas. 

 

2. Mirar el vaso medio vacío 

Muchas de las acciones se pueden ver de forma positiva o negativa. Según Ni, el mirar las cosas malas simplemente hará que nuestro pensamiento se dirija a lo negativo. Si está en el tráfico y sabe que no puede moverse, no se estrese, mejor deje que buena música le acompañe en la espera. Si algo sale mal, no busque culpable o pase el día lamentándose, encuentra sus errores y busque el punto en el que algo puede mejorar. Cambiar esta forma de ver la vida le ayudará a darse cuenta de que a veces las actitudes positivas son la diferencia entre un buen y un mal día. 

 

3. Comparaciones negativas con otras personas 

Mark Zuckerberg era el multimillonario más joven, Arthur Rimbaud cambió el mundo de las letras antes de los 19 años y Elon Musk ha ayudado en la formación de empresas como Tesla Motors, PayPal y Space X y tiene 44 años. Compararse con otras personas es un ejercicio que termina en depresión la mayoría de las veces, pues las comparaciones siempre son hacia los casos de éxito mundial. No todos somos un Rimbaud o Musk en potencia, y dejar esas comparaciones de lado, dice Ni, pueden ayudarnos a librarnos de mucho estrés, ansiedad, depresión y de tomar decisiones de autoderrota. 

 

4. Vivir en el pasado 

Hay que aprender del pasado, pero no vivir en él. Nuestras acciones a futuro son las que importan y lo que hacemos ahora debería encaminarse a construir nuestro futuro y no arreglar el pasado. Las derrotas pasadas nos deben enseñar lo que no se debe hacer cuando algo se intenta de nuevo, pero ello no quiere decir que debemos aceptar la derrota y alejarnos. Esa relación destructiva que significó dejar increíbles oportunidades se puede transformar en una lección para tomar las mejores decisiones ahora; todo es cuestión de perspectiva. 

 

5. Pensar en esas personas difíciles  

El jefe, la maestra, el compañero incómodo e incluso ese familiar que nos arruina el día. Sí, hay personas que parece que fueron impuestas como seres de autoridad destinados a arruinar nuestra vida. Sus comentarios negativos no indican que tengan la razón sobre nosotros, la tienen cuando creemos lo que nos dicen o lo que dicen de nosotros. Según Preston Ni, la clave con estas personas y con esos comentarios es cambiar nuestra forma de actuar, de ser reactivos a ser proactivos. Lo que ellos dicen muchas veces es tóxico, y es nuestra capacidad de dejar esas críticas de lado, no tomar las cosas personales y también demostrar con nuestro trabajo y esfuerzo que están equivocados. 

 

6. La culpa 

Según Ni, culpar a otros es hacernos la victima. Al convertirnos en esa figura en nuestra realidad perdemos el poder sobre nuestras acciones y empieza una especie de bola de nieve que hace cada problema peor porque no aceptamos la responsabilidad de nuestros actos. Es cierto, aceptar nuestra culpa no nos dará felicidad instantánea, pero hacernos cargo de nuestros problemas es algo que definitivamente mejorará nuestra perspectiva a largo plazo. Un ejemplo es pensar que es culpa de nuestra escuela que no consigamos trabajo, por más cliché que suene: es el estudiante, no la institución. 

 

7. No perdonarnos 

¿Hs cometido un error que parece no tener reparo? Seguramente todos lo hemos hecho, pero vivir pensando en eso es lo que nos hace infelices. No significa que lo olvides en un día, pero aceptar que lo que hiciste está en el pasado y que es irreparable te permite encarar el futuro de la mejor manera. Deja de luchar contra lo que sucedió y enfócate en lo que viene. 

 

8. Miedo 

Una de las cosas que más infelices nos hace. El miedo a hacer, a vivir, a explorar, a conocer y más. El miedo nos paraliza y nos pone en un estado alerta que significa pasividad. Es momento de dejar el miedo y simplemente arriesgarnos a lo desconocido, quizá lo que viene después es la sorpresa más grande de nuestra vida. Por otra parte el miedo a cometer errores está asociado al perfeccionismo y aunque a veces el obligarnos a llegar a una meta es bueno para motivarnos, subir esas expectativas demasiado alto y no lograrlas puede ser una de las peores cosas que podemos hacerle a nuestro autoestima. “Somos humanos, no perfectos”, dice Ni.

 

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