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Tripa Mishqui: Un tradicional plato quiteño

Redacción

jzapata

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Jueves 03 de Octubre de 2013 - 19:41
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  • La tripa mishqui es un plato que se sirve en miles de esquinas en Quito.
Video: La tripa mishqui es un plato que se sirve en miles de esquinas en Quito. La tripa mishqui es un plato que se sirve en miles de esquinas en Quito.
Detrás de un fogón, una plato de tripas, una mesa y el crujiente sonido de su fruitura hay una y muchas historias.
 
La historia de lucha de una mujer madre y cabeza de familia que salió con un fogón a la calle para dar de comer a sus hijos. Emma Paucar cuenta que desde 1956 salió a vender la deliciosa tripa mishqui para mantener a sus seis hijos. Esta historia se repite en miles de madres que han encontrado en este plato una manera para sacar adelante a sus familias.
 
Hay también una historia de tolerancia de paciencia, en cada pedazo de tripa mishqui unas vida de encender y apagar el fogon. Una llama de valentía que el tiempo no apaga sesenta años 
 
Detras del fogón mientras las tripas se asa, se diluyen las apariencias, las clases sociales, los complejos porque aquí toditos han caído. No es solo quienes van a comer sino lo que sucede frente al fogón y que se mira entre el humo.
 
Para muchos es solo comer tripas y hacerlo rapidito para que no lo miren. Sin embargo, quienes la preparan tienen una visión urbana de la ciudad, recuerdan cada detalles de las calles y las historias que han transitado en ellas.
 
La tripa mishqui no es cuestión de sabor unicamente, es de amor. Muchos piden aquí su prueba para saber si el corazón es eterno.
 
No hay pinta que no claudique ante la majestuosidad de la tripa mishqui que tiene un poco de cultura, de historia y de vida.
 
 

Detrás de un fogón, una plato de tripas, una mesa y el crujiente sonido de su fruitura hay una y muchas historias.

 

La historia de lucha de una mujer madre y cabeza de familia que salió con un fogón a la calle para dar de comer a sus hijos. Emma Paucar cuenta que desde 1956 salió a vender la deliciosa tripa mishqui para mantener a sus seis hijos. Esta historia se repite en miles de madres que han encontrado en este plato una manera para sacar adelante a sus familias.

 

Hay también una historia de tolerancia de paciencia, en cada pedazo de tripa mishqui unas vida de encender y apagar el fogon. Una llama de valentía que el tiempo no apaga sesenta años 

 

Detras del fogón mientras las tripas se asa, se diluyen las apariencias, las clases sociales, los complejos porque aquí toditos han caído. No es solo quienes van a comer sino lo que sucede frente al fogón y que se mira entre el humo.

 

Para muchos es solo comer tripas y hacerlo rapidito para que no lo miren. Sin embargo, quienes la preparan tienen una visión urbana de la ciudad, recuerdan cada detalles de las calles y las historias que han transitado en ellas.

 

La tripa mishqui no es cuestión de sabor unicamente, es de amor. Muchos piden aquí su prueba para saber si el corazón es eterno.

 

No hay pinta que no claudique ante la majestuosidad de la tripa mishqui que tiene un poco de cultura, de historia y de vida.

 

 

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