¿Por qué está militarizada la frontera entre Ecuador y Perú?

El 26 de enero Perú anunció la militarización de su frontera con Ecuador.
01 feb 2021 , 04:45
BBC News Mundo

¿Utilizar las fuerzas armadas para controlar la inmigración?

¿Utilizar las fuerzas armadas para controlar la inmigración?

Esa parece ser la nueva estrategia del gobierno de Perú, que la semana pasada desplegó su ejército para vigilar "hasta 30 pasos ilegales" en la frontera con Ecuador ubicada en la región de Tumbes, en el noroeste del país.

Se trata de una operación efectuada conjuntamente con Ecuador y cuyo objetivo es "bloquear el ingreso de migrantes ilegales" en medio de la emergencia sanitaria, según un comunicado de las fuerzas armadas peruanas.

Diversas organizaciones han criticado la medida, asegurando que el ejército no está capacitado para efectuar labores de control migratorio y que la medida atenta contra los derechos humanos de los migrantes.

La militarización de la frontera fue anunciada el pasado 26 de enero, tras la noticia de la detención en Tumbes de cerca de 500 migrantes, en su mayoría venezolanos.


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Algunas de las imágenes del despliegue militar, en el que participaron cerca de 1.200 efectivos y más de 50 vehículos militares, se volvieron virales.

¿Cómo es la frontera?

La frontera que separa a la población de Aguas Verdes, en Perú, de Huaquillas, en Ecuador, es una zona con gran movimiento.

"Lo que las divide básicamente es un pequeño canal que suele tener una serie de puentes informales que los comerciantes de ambos lados de la frontera tienden para poder cruzar, a veces incluso con el simple fin de hacer las compras del día", explica Martín Riepl, periodista colaborador de BBC Mundo en Perú.

"No es exagerado decir que alguien del lado ecuatoriano cruce a Perú en la mañana para comprar pan y regrese para desayunárselo en Ecuador".

Pero esta dinámica cambió drásticamente con la pandemia de coronavirus que obligó a ambos países a cerrar la frontera.

Ahora, el flujo de personas que se veía antes de la pandemia no existe, según dice a BBC Mundo el periodista Jhon Seclén, corresponsal de Latina Televisión en Tumbes.

Puentes de madera y mafias

El cierre del paso fronterizo también ha perjudicado a miles de migrantes venezolanos que utilizan la ruta para ingresar a Perú, ya sea con la finalidad de comenzar una nueva vida en este país o continuar y llegar hasta Argentina o Chile.

Anteriormente, los venezolanos cruzaban la frontera vía el Centro Binacional de Atención en Frontera (Cebaf), pero desde que el paso fue restringido el año pasado los venezolanos construyen puentes artesanales para atravesar el canal.

    "Ahora utilizan trochas para cruzar y uno de los problemas es que hay mafias en el lado ecuatoriano, que arman puentes de madera y les cobran a los venezolanos para ayudarles a ingresar a Perú", cuenta Jhon Seclén desde la frontera.

    El periodista afirma que desde hace un par de semanas la presencia de venezolanos en Tumbes se había vuelto "demasiado" evidente.

    "Poco se sabe si vienen contagiados o no"

    "Se les veía en las plazas, en los jardines, en las agencias de viaje, dormían en las calles. Incluso me atrevería a decir que habían muchos más que durante el primer éxodo masivo. Nunca antes se habían visto tantos venezolanos", prosigue.

    Para él, la situación empujó al gobierno a que tomara la polémica decisión de enviar al ejército a la zona.

    Además, existe el riesgo de que muchos de los migrantes traigan consigo la covid-19, lo que podría causar que el ya elevado número peruano de muertes y de contagios aumente aún más.

    Hasta el pasado viernes, al menos 40.857 personas habían muerto por coronavirus en Perú, una cifra que lo convierte en uno de los países más afectados en todo el mundo.

    "Poco se sabe si (los migrantes) vienen contagiados o no y a esto se le suma la imposibilidad de hacerles pruebas", explica el periodista Martín Riepl.

    ¿Una movida política?

    Pero aparte de la pandemia y la llegada masiva de venezolanos, algunos piensan que la decisión del gobierno peruano también es política.

    Perú tiene previsto celebrar elecciones generales el próximo 11 de abril para elegir un nuevo presidente y un renovado grupo de congresistas, en un contexto en el que el tema de la migración venezolana se ha vuelto clave.

    Según una encuesta realizada por la Compañía peruana de estudios de mercados y opinión pública (CPI), el candidato George Forsyth, del partido Victoria Nacional, lidera la carrera con 10,1% de intención de voto, seguido por Keiko Fujimori (Fuerza Popular) que tiene 5,6%.

    Para Jhon Seclén, esta medida podría beneficiar al Partido Morado y a su candidato Julio Guzmán.

    "De una u otra manera la población, al menos en Tumbes, ha aprobado la medida e incluso acepta que el ejército ingrese en la zona fronteriza con tanques y vehículos militares", señala el periodista.

    "Hoy ya no se ven casi venezolanos en las calles ni en la carretera. Ahora incluso es al revés: uno se encuentra con venezolanos que van de regreso".

      De igual forma, Martín Riepl ve lógico que el gobierno esté abordando el tema con una agenda política.

      "Pese a que no es el favorito, el Partido Morado tiene posibilidades de llegar a la presidencia y los demás partidos están tratando de encontrar ángulos de ataque a la gestión del gobierno para quitarle poder a la candidatura de Julio Guzmán", apunta.

      Esta sería entonces una manera de mostrar que el gobierno está encargándose del asunto.

      De acuerdo con datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), más de un millón de venezolanos se ha instalado en Perú en los últimos años, una cifra que hace del país el segundo con más venezolanos emigrantes en todo el mundo después de Colombia

      El gobierno peruano justifica su acción alegando que su Constitución autoriza a las fuerzas armadas a "asumir el control del orden interno en estado de emergencia", pero diversas organizaciones denuncian una violación de los derechos de los migrantes venezolanos.

      "No cuentan con las herramientas ni con la capacitación"

      Marina Navarro, directora de Amnistía Internacional Perú, expresó su preocupación por la militarización de la frontera.

      "El ejército no está preparado para realizar controles migratorios. No cuentan con las herramientas ni con la capacitación y esto puede hacer que se repitan escenas como la que vimos el otro día cuando un militar disparó al aire delante de niños y niñas de muy corta edad", le dice a BBC Mundo.

      Navarro insta a las autoridades a que tengan más prudencia y humanidad, pues muchas de estas personas son menores de edad y mujeres embarazadas.

      "Es una población muy vulnerable que ahora mismo no tiene a dónde ir. Son personas que huyen de violaciones masivas de los derechos humanos en Venezuela".

      Según la directora de Amnistía Internacional Perú, la militarización de la zona solo obliga a que las personas que querían ingresar a Perú ahora tengan que optar por vías más peligrosas.

      "Realmente no tienen a dónde ir y tienen que ir a alguna parte".

      Una frontera difícil de controlar

      En este momento, la situación en la frontera es tensa.

      Jhon Seclén afirma que un gran grupo de venezolanos se encuentra del lado ecuatoriano esperando cruzar, pero del otro lado está la policía y el ejército que no les permite el paso.

      "Se han producido enfrentamientos, los venezolanos insultan y les tiran piedras a los militares", detalla.

      La ministra peruana de Defensa, Nuria Esparch, indicó que el operativo conjunto entre Perú y Ecuador se mantendrá "hasta que sea necesario".

      El tramo de la frontera entre Ecuador y Perú en Tumbes es de los más pequeños de una línea que extiende a lo largo de más de 1.500 kilómetros.

      "Es extensa y tiene mucha selva, por lo que hay tramos donde es muy difícil controlar la entrada de migrantes, explica Riepl.

        "De hecho, Tumbes es una de las regiones más pequeñas de Perú y la región vecina de Piura tiene incluso más frontera con Ecuador", agrega.

        "El punto es que es muy difícil, por no decir imposible, controlar la inmigración clandestina en una frontera como esa".

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