La pandemia impacta de lleno la economía de América Latina

Todos los organismos coinciden en que la recuperación será más lenta de lo esperado. EFE
16 dic 2020 , 12:12
EFE

Latinoamérica es la región del mundo más afectada sanitaria y económicamente.

Latinoamérica es la región del mundo más afectada sanitaria y económicamente por la pandemia, un acontecimiento que ha acaparado los grandes titulares de 2020, pese a que también han tenido lugar hitos económicos como la entrada en vigor del nuevo tratado comercial EEUU-México-Canadá, el T-MEC, o el acuerdo entre Argentina y sus acreedores.

 

 

Tras cinco años decepcionantes en términos de crecimiento, se esperaba que Latinoamérica despegase en 2020 y saliera del letargo en el que entró tras el fin del "boom" de las materias primas, pero la pandemia hizo saltar todas las predicciones por los aires y la región encara la peor recesión desde que se tienen datos.

 

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) proyecta una caída del PIB regional del 7,7 %, mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, antes de que empezaran a autorizarse las primeras vacunas, pronosticaban un descenso del 8,1 % y del 7,9 %, respectivamente.

 

Todos los organismos coinciden en que la recuperación será más lenta de lo esperado y que la región se enfrenta a otra "década perdida", como la vivida en 1980.

 

Las predicciones para 2021 dependen en gran medida del éxito de las vacunas, pero los organismos estiman que la región más desigualdad del mundo crecerá hasta un 4 % el año que viene.

 

 

La pandemia destruyó en el primer semestre más de 34 millones de empleos, provocando un récord histórico de tasa de desempleo (11,4 %), así como un mínimo histórico de ocupación (51,1 %), según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

 

Entre los más afectados, destacan las mujeres que tuvieron que retirarse del mercado laboral para realizar tareas de cuidado; los trabajadores informales; los sectores relacionados con el comercio, la manufactura y la construcción; y los jóvenes recién incorporados al mercado laboral.

 

El parón económico provocó además el cierre de 2,7 millones de empresas formales y llevó la tasa de informalidad de algunos países por encima del 50 %.

 

 

La pobreza y la desigualdad se han disparado. La Cepal estima que hasta 45 millones de personas caerán en la pobreza este 2020, elevando la cifra a 230 millones. De estos, 96 millones están en extrema pobreza. Y según Unicef, la pandemia llevará a la pobreza al 46 % de los menores de edad.

 

México sirve de termómetro regional: Las estimaciones apuntan que puede haber al menos 10 millones más de pobres este año y según datos oficiales 52,4 millones de personas (el 41,9 % de la población) lo era en 2018.

 

 

La inversión extranjera directa (IED) se desplomará en 2020 en Latinoamérica hasta un 55 % y entre el 5 % y el 10 % en 2021, según Cepal, con lo que el año que viene alcanzaría su menor valor desde 2005.

 

Desde 2012, cuando se alcanzó el máximo histórico, la caída de los flujos de inversión extranjera ha sido casi ininterrumpida en la región, principalmente en los países del Sur.

 

 

Las materias primas se desplomaron por las restricciones a la actividad, pero se han ido recuperado.

 

En el segundo trimestre del año, la OPEP y sus aliados pactaron un recorte de producción de petróleo para contrarrestar el desplome de los precios, que aunque llegaron a cotizar en negativo, ya han recuperado los niveles previos a la crisis.

 

El cobre presentaba en marzo y abril una clara tendencia a la baja, asestando un duro golpe a las arcas chilenas, el mayor productor mundial, pero en diciembre ya ha llegado a máximos no vistos desde 2012 gracias a las compras desde China.

 

El comportamiento de alimentos, muy relevantes también para las exportaciones de la región, como el café, la soja o el maíz, ha sido menos volátil.

 

 

Según la Organización Mundial del Turismo (OMT), el sector cayó el 65 % en las Américas en el primer semestre, un desplome que afectó especialmente a México, el único país de la región entre los 10 destinos más visitados del mundo.

 

El cierre de fronteras y las limitaciones a los viajes ha llevado a muchas aerolíneas al borde del colapso. La chilena Latam -la más grande América Latina-, la colombiana Avianca o Aeroméxico se han acogido a la ley de quiebras de EEUU, y la mexicana Interjet acumula una gran deuda y tenido que cancelar vuelos por falta de pagos.

 

 

Las limitaciones de actividad han golpeado al comercio internacional y, según las perspectivas de la Cepal, el valor de las exportaciones regionales se contraerá un 23 % este año y el de las importaciones lo hará un 25 %, los peores datos en 80 y 40 años.

 

En este contexto, los convenios comerciales suponen un balón de oxígeno. El 1 de julio entró en vigor el actualizado Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), visto como una enorme oportunidad a mediano plazo. Brasil firmó nuevos acuerdos con EEUU para facilitar el intercambio y la inversión y avanzó en recuperar su comercio fronterizo con Paraguay.

 

Colombia aprobó su acuerdo comercial con el Reino Unido y entró en vigor el tratado con Israel; Chile buscó abrir vías con Egipto; Bolivia creó una oficina de promoción con agentes comerciales en una treintena de países; y Ecuador firmó con EEUU un acuerdo comercial de primera fase y un convenio similar con la Asociación Europea de Libre Comercio.

 

 

Los Gobiernos han movilizado fondos para amortiguar el golpe de la pandemia con un esfuerzo fiscal que en conjunto alcanza el 4,1 % del PIB latinoamericano.

 

Estos esfuerzos, que los organismos animan a extenderlos por varios años, han mermado los ingresos públicos y se han traducido en un mayor déficit fiscal y un incremento de la deuda pública.

 

Pero no todos los países tienen el mismo margen. Mientras la deuda de Chile, Paraguay, Guatemala o Perú apenas alcanza el 30 % de su PIB, Argentina o Brasil superan el 90 %.

 

Argentina logró un respiro en agosto cuando acordó con los acreedores una reestructuración de más de 66.000 millones de dólares de la deuda vencida y Ecuador también acordó una reestructuración de su deuda, que alcanza ya el 68,9 % de su PIB. EFECOM

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