5 síntomas de cáncer oseo primario que debes conocer

Los síntomas del cáncer oseo primario pueden confundirse muy a menudo.
11 nov 2015 , 12:47
Redacción

Los síntomas del cáncer oseo primario pueden confundirse muy a menudo.

Es posible que ya hayas oído hablar del cáncer óseo primario. Habitualmente, cuando hablamos de cáncer es frecuente que llegue un momento en que la enfermedad afecte a los huesos. Es lo que se conoce como cáncer de huesos secundario o metastásico. Cuando un tumor se expande, es frecuente que llegue a alguna parte de la estructura ósea.

 

Según estadísticas médicas, en los últimos años está aumentando el diagnóstico del llamado “cáncer óseo primario”, es decir, un tumor que se origina directamente en el mismo hueso. 

 

Debes saber que el índice de supervivencia puede llegar ser bastante bueno, siempre y cuando, la enfermedad se diagnostique en las primeras fases; de ahí la importancia de la prevención y la información. Dentro de la gravedad, un aspecto positivo del cáncer óseo primario, es que nos da pistas de su presencia a través de un dolor muy característico.

 

 

Los síntomas del cáncer oseo primario pueden confundirse muy a menudo con otro tipo de problemas (artrosis, inflamaciones, osteoporosis), de ahí la importancia de delimitar un poco las características básicas de su sintomatología.

 

 

Hay días en que las rodillas nos duelen más de lo habitual y lo relacionamos con simple cansancio, con ese desgaste que día a día nos está molestando más y que intentamos aliviar con los antiinflamatorios.

 

Ahora bien, el tipo de dolor asociado a un cáncer óseo primario, es más punzante.

 

Debes prestar atención a esas zonas de la articulación de la rodilla, la tibia y el fémur, puesto que casi el 70% de las veces, el condrosarcoma suele focalizarse en estas zonas.

 

 

Al dolor centrado en esa parte de nuestro cuerpo, se une la característica de no poder soportar el roce de la ropa o incluso tocar con la mano esa zona. El dolor es muy intenso, como una placa ardiente, y difícilmente puede encontrar alivio con la medicación.

 

 

Cuando aparece un tumor en el hueso, a medida que crece, va invadiendo esos tejidos que rodean al propio hueso o la articulación. Se produce un engrosamiento muy característico que ya nos va a poner en alerta. No es una simple inflamación, es decir, cuando lo toques lo notarás mucho más denso que la clásica hinchazón por la artritis.

 

 

La inflamación, la acumulación de este tejido producido por el tumor, suele cursar casi siempre con fiebre. Como puedes ver, la sintomatología es muy evidente, de ahí que debamos verlo como algo positivo que nos debe obligar a acudir al médico cuanto antes, para atacar la enfermedad en sus primeras fases.

 

Recuerda no automedicarte. Es importante no enmascarar los síntomas con los fármacos y ser consciente de lo que está ocurriendo.

 

 

Las fracturas aparecen ya en fases más avanzadas, cuando el tumor ha debilitado el hueso y ha provocado la aparición de posibles fisuras o roturas más serias. Antes de llegar a este momento, nuestro cuerpo ya habrá mostrado varios síntomas, como dolor agudo, cansancio, inflamaciones y fiebre.

 

Es pues muy importante que estemos atentos a todos estos indicadores. Si bien el cáncer óseo primario no es muy frecuente, el mayor riesgo está en que lo confundamos con otros problemas y no acudamos al médico cuando percibimos sus síntomas. Atiende a tus dolores de rodilla y busca siempre un buen diagnóstico médico que descarte problemas más serios.

 

Recordarte solo que esta enfermedad, atendida en sus primeras fases, obtiene siempre muy buen pronóstico.