Los 5 momentos más insólitos de la Copa América

A lo largo de sus 99 años la Copa América ha sido escenario de muchos momentos que hicieron historia.
11 jun 2015 , 09:59
BBC News Mundo

A lo largo de sus 99 años la Copa América ha sido escenario de muchos momentos históricos.

 

El torneo sudamericano es uno de los más antiguos del mundo.

 

 

Solo dos campeonatos de fútbol internacionales por selecciones son más viejos: el British Home Championship de 1884 y los Juegos Olímpicos de 1908.

 

La primera Copa América (llamada en sus inicios Campeonato Sudamericano) se realizó en 1916 para celebrar el centenario de la independencia de Argentina.

 

 

 

 

El torneo, disputado en la cancha del Club de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (G.E.B.A.) contó con solo cuatro equipos: Argentina, Brasil, Chile y Uruguay.

 

Aprovechando el encuentro, los países fundaron la Conmebol, la Confederación Sudamericana de Fútbol.

 

Fue la primera de las seis confederaciones que hoy forman la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA).

 

 

Pero además de su importancia histórica, la Copa América también ha estado llena de momentos que marcaron al fútbol.

 

El periodista argentino Luciano Wernicke (@LucianoWernicke) es un historiador del fútbol que se ha encargado de recoger las anécdotas más jugosas de este y otros torneos.

 

El autor de "Historias insólitas del fútbol" (2014) escribió una serie de libros bajo el nombre "historias insólitas" que recopilan los momentos más curiosos de los Mundiales, los Juegos Olímpicos e incluso la Copa Libertadores.

 

Su trabajo más reciente –que fue distribuido por el ministerio de Educación de Argentina en las escuelas del país- es sobre la Copa América.

 

 

 

 

 

 

 

El primer torneo, de 1916, casi queda en la historia por más que solo ser la primera Copa América (o Campeonato Sudamericano, como le decían entonces).

 

 

Resulta que en ese entonces el fútbol era un deporte amateur y si bien el país había elegido a sus 11 representantes, uno debió ausentarse a último momento por un viaje laboral impostergable y no pudo jugar el segundo partido del campeonato.

 

En esa época no existían los cambios: todos los jugadores debían disputar el partido entero, y no había tarjetas amarillas o rojas. Por eso, no se convocaba a suplentes.

 

Con solo 10 jugadores, y faltando poco para que comenzara el encuentro contra Brasil –el primero, contra Chile, lo había ganado 6 a 1-, Argentina estuvo al borde de declararse afuera.

 

Zafó del papelón por una casualidad.

 

Uno de los jugadores argentinos reconoció entre el público que colmaba las gradas del estadio de G.E.B.A. a José Laguna, futbolista del club Huracán.

 

Convocado de urgencia, Laguna aceptó ser parte del encuentro y de hecho resultó providencial para el país anfitrión ya que marcó el único gol argentino.

 

El juego terminó 1 a 1.

 

 

Tras el primer torneo en Buenos Aires y el segundo, al año siguiente, en Montevideo –ambos ganados por Uruguay-, era el turno de Río de Janeiro para ser anfitrión.

 

Una epidemia de gripe postergó el encuentro en 1918, que finalmente se jugó en 1919.

 

La sede brasileña fue un desafío especialmente grande para los chilenos, que venían de más lejos.

 

 

 

 

 

Debieron viajar en tren hasta Argentina y desde Buenos Aires tomaron un barco con la selección celeste y blanca hasta la ciudad carioca.

 

Pero el problema se dio a la vuelta del torneo (que ganó por primera vez Brasil).

 

Una tormenta de nieve cerró el cruce a través de los Andes, dejando a los jugadores chilenos varados en la ciudad argentina de Mendoza, en la frontera con su país.

 

Sin recursos para alojarse allí –los futbolistas costeaban el viaje de sus propios bolsillos- tomaron la decisión de hacer el cruce en mula.

 

Tardaron dos semanas.

 

Eventualmente llegaron sanos y salvos a Santiago, 40 días después de haber partido de Río.

 

Seguramente los chilenos hayan tenido pocos motivos felices para recordar ese Campeonato: además del infernal viaje, salieron últimos.

 

 

A veces la pasión por el fútbol genera cambios sociales o incluso políticos.

 

La sede brasileña fue un desafío especialmente grande para los chilenos, que venían de más lejos.

 

Eso ocurrió en 1922, cuando Brasil fue anfitrión del Campeonato Sudamericano por segunda vez.

 

Un decreto del presidente Epitácio Pessoa (1919-1922) había prohibido que los hombres de raza negra jugaran en la liga local de fútbol o integraran la selección.

 

 

 

 

Eso dejaba fuera de la escuadra nacional a Arthur Friedenreich, un mulato de padre alemán y madre brasileña que era considerado el mejor futbolista del país.

 

Friedenreich había sido el goleador de la Copa en 1919, antes de que se impusiera la veda.

 

Luego de un desempeño deslucido de su equipo en los torneos de 1920 y 1921, el pueblo brasileño exigió que se le permitiera a Friedenreich volver a jugar en la edición de 1922, nuevamente en tierra carioca.

 

 

Brasil obtuvo nuevamente la Copa, y Pessoa levantó su decreto.

 

Arthur Friedenreich –apodado “El Tigre”, “Mulato de ojos verdes” o “Rey del Fútbol”- aún es recordado como una de las grandes glorias del fútbol brasileño.

 

Algunos incluso sostienen que anotó más goles que Pelé, algo sobre lo que no existen registros oficiales.

 

 

La Copa América también marcó algunas efemérides que sus protagonistas preferirían olvidar...

 

 

 

 

 

 

El hecho –que nunca se ha repetido en la historia del fútbol profesional- ocurrió en un partido contra Colombia.

 

Argentina perdió 3 a 0.

 

Como premio consuelo, Palermo terminó el torneo –que ganó Brasil- como el máximo goleador argentino, con tres tantos (dos menos que los goleadores de esa Copa: Ronaldo y Rivaldo).

 

 

La última edición de la Copa América (2011) también hizo historia por motivos cuestionables.

 

El torneo, disputado en Argentina, tuvo a un finalista que llegó a esa instancia a pesar de no haber ganado un solo partido.

 

Paraguay logró ese inusual hito empatando los tres partidos que disputó en la zona de grupos (obtuvo el pase como segundo mejor tercer puesto).

 

En cuartos también empató con Brasil, pero ese país erró todos sus penales.

 

 

 

En semis también le ganó a Venezuela por penales.

 

Y así llegó a la final contra Uruguay sin haber ganado un solo encuentro, algo que nunca había pasado antes.

 

Eso llevó a los organizadores (la Conmebol) a anunciar que en el futuro habrá 16 equipos –en vez de los

12 actuales- y el torneo será diferente.

 

Los cambios podrían verse en una edición especial de la Copa, planeada en Estados Unidos para 2016, en honor al centenario del torneo.

 

Pero aún resta que se confirme su organización, tras el reciente escándalo que envuelve al fútbol regional y a la FIFA.

 

 

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