Barrio Las Peñas, la joya bohemia de Guayaquil

Redacción

gpinasco

|

Miércoles 23 de Julio de 2014 - 16:41
compártelo
  • Luego del gran incendio de 1896, el barrio fue reconstruido. Ahí fijaron su residencia familias acaudaladas.
Luego del gran incendio de 1896, el barrio fue reconstruido. Ahí fijaron su residencia familias acaudaladas. Luego del gran incendio de 1896, el barrio fue reconstruido. Ahí fijaron su residencia familias acaudaladas.
El Barrio las Peñas es un conjunto urbano único por su características arquitectónicas. También es un lugar icónico de la cultura porteña por su ambiente bohemio y la exposición al aire libre que se realiza ahí cada año en esta época.
 
Ubicado en los bajos del cerro Santa Ana, resalta por su estilo arquitectónico. Dicen que su nombre se debe a la cantidad de peñascos que tenía esta zona en el siglo XVI, cuando se dieron los primeros asentamientos.
 
En sus inicios era un barrio de obreros y pescadores. Luego del gran incendio de 1896, el barrio fue reconstruido. Ahí fijaron su residencia familias acaudaladas que dieron un aire aristocrático a sus viviendas.
 
El arquitecto Manuel Iturralde habla de las características de estas casas, algunas con 100 años de antigüedad: “Todas son de madera, estructura, pisos, paredes, de madera y en su construcción recogen toda la tradición de nuestros artesanos, de nuestros carpinteros, de lo que se llama los carpinteros de rivera”.
 
Esta ciudadela de madera empieza en el fortín de la Planchada, el último vestigio de un fuerte que defendía a la ciudad de ataques piratas. 
 
Está atravesado por una calle empedrada de forma sinuosa de 300 metros de largo, que fue bautizada como Nouma Pompillio Llona, en honor a un insigne poeta ecuatoriano.
 
En el sector, que fue rescatado entre los años 2002 y 2008, se mantienen en pie cerca de 30 casas.
 
En la casa Eva Calderón funciona una sede regional del Instituto de Patrimonio Cultural. Este inmueble construido entre 1920 y 1930 es uno de los más representativos del sector por su rica ornamentación.
 
La zona se ha se caracterizado además por ser un lugar bohemio lleno de cultura y arte.
 
Édgar Calderón tiene mas de 30 años residiendo y desarrollando su trabajo artístico desde este zona y Helmer Quezada estableció aquí su taller hace 3 años.
 
“Las personas vienen y nos interrumpen entre comillas, pero esa intervención es muy espiritual porque de esa manera estamos en contacto directamente con ellos”, comenta Quezada. 
 
Desde hace 48 años se celebra para esta época la exposición de la Asociación Cultural Las Peñas que tiene ahí sus oficinas.
 
Un 50% de las casas están desocupadas, otras son viviendas familiares, talleres de artistas y un pequeño porcentaje son bares que abren sus puertas al caer la noche.
 
Las Peñas evoca historia y es además una de las últimas joyas que se conserva de nuestros antepasados.
 

El Barrio las Peñas es un conjunto urbano único por su características arquitectónicas. También es un lugar icónico de la cultura porteña por su ambiente bohemio y la exposición al aire libre que se realiza ahí cada año en esta época.

 

Ubicado en los bajos del cerro Santa Ana, resalta por su estilo arquitectónico. Dicen que su nombre se debe a la cantidad de peñascos que tenía esta zona en el siglo XVI, cuando se dieron los primeros asentamientos.

 

En sus inicios era un barrio de obreros y pescadores. Luego del gran incendio de 1896, el barrio fue reconstruido. Ahí fijaron su residencia familias acaudaladas que dieron un aire aristocrático a sus viviendas.

 

El arquitecto Manuel Iturralde habla de las características de estas casas, algunas con 100 años de antigüedad: “Todas son de madera, estructura, pisos, paredes, de madera y en su construcción recogen toda la tradición de nuestros artesanos, de nuestros carpinteros, de lo que se llama los carpinteros de rivera”.

 

Esta ciudadela de madera empieza en el fortín de la Planchada, el último vestigio de un fuerte que defendía a la ciudad de ataques piratas. 

 

Está atravesado por una calle empedrada de forma sinuosa de 300 metros de largo, que fue bautizada como Nouma Pompillio Llona, en honor a un insigne poeta ecuatoriano.

 

En el sector, que fue rescatado entre los años 2002 y 2008, se mantienen en pie cerca de 30 casas.

 

En la casa Eva Calderón funciona una sede regional del Instituto de Patrimonio Cultural. Este inmueble construido entre 1920 y 1930 es uno de los más representativos del sector por su rica ornamentación.

 

La zona se ha se caracterizado además por ser un lugar bohemio lleno de cultura y arte.

 

Édgar Calderón tiene mas de 30 años residiendo y desarrollando su trabajo artístico desde este zona y Helmer Quezada estableció aquí su taller hace 3 años.

 

“Las personas vienen y nos interrumpen entre comillas, pero esa intervención es muy espiritual porque de esa manera estamos en contacto directamente con ellos”, comenta Quezada. 

 

Desde hace 48 años se celebra para esta época la exposición de la Asociación Cultural Las Peñas que tiene ahí sus oficinas.

 

Un 50% de las casas están desocupadas, otras son viviendas familiares, talleres de artistas y un pequeño porcentaje son bares que abren sus puertas al caer la noche.

 

Las Peñas evoca historia y es además una de las últimas joyas que se conserva de nuestros antepasados.