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‘La Pame’ presiona a Correa

Redacción

tmenendez

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Miércoles 22 de Junio de 2016 - 10:15
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El colectivo 'Rafael Contigo Siempre' convirtió su pedido de referendo, para habilitar la reelección presidencial, en una tragicomedia. El modelo institucional es cada vez más dúctil a la agenda del oficialismo. La diligencia que la 'Pame' y sus 7.000 activistas han encontrado en la Corte Constitucional y en el Consejo Nacional Electoral jamás la percibieron los Yasunidos u otras agrupaciones como Creo o Montecristi Vive, por ejemplo. Es como si el grupo de la 'Pame', tan entusiasmado con la idea de eternizar a su líder, fuera a revivir el carácter plebiscitario de la Revolución Ciudadana, proscrito desde que se decidió explotar el petróleo del Yasuní sin el consentimiento del pueblo.
 
Mientras el camino para esta consulta se despeja, el presidente de la República, Rafael Correa, insiste en que su anhelo es dejar el poder el 24 de mayo del 2017. Es decir, no habría nada que lo haga cambiar de opinión. Su decisión es tan firme como una montaña.
 
Sin embargo, dada la determinación con la cual este colectivo pretende recolectar más de un millón de firmas válidas en 45 días (si es que no tenía ya la tarea bien adelantada antes de que el CNE le autorice sus formularios), Correa tendrá que hacer esfuerzos enormes para mantenerse en su posición original.
 
Ya no es cuestión de cálculo político, de índices de popularidad o de cómo fluctúe el precio de petróleo y se reanime la economía. Sin querer queriendo, la 'Pame' pondrá a prueba la verdadera importancia que el presidente otorga a su palabra. Este solo detalle mide la estatura de los estadistas y los coloca en la historia.
 
Si la consulta llegara a realizarse, y si el electorado la aprueba, Correa tendrá que realizar una asombrosa pirueta discursiva para justificar un eventual cambio de opinión. Hablar en nombre del pueblo sería una excusa más para llevar a la democracia a una situación extrema. Solo es cuestión de palpar la polarización asfixiante de Venezuela. 
 
La forma en la que Correa se despidió del país en su penúltimo informe de labores se convirtió en una camisa de fuerza difícil de desatar. Por eso, el plan de la 'Pame' más bien sería de enorme utilidad para aquellos asambleístas de Alianza País que, obligados por el enfado popular hacia las enmiendas, se autoimpusieron un candado sacrificando su segunda reelección este 2017. 
 
Otro escenario bastante probable de que ocurra es que, finalmente, la buena onda de la Corte y el CNE no sean suficientes para que el pedido llegue a buen puerto. Si la imagen del Régimen no se ha levantado, independientemente de las buenas cifras que el presidente dio en la sabatina, la consulta no se realizará. Una derrota plebiscitaria antes del 18 de octubre, fecha en la que se realizará la convocatoria a elecciones, sería un mal precedente para los comicios generales de febrero. Una suerte de suicidio político que Alianza País no estará dispuesto correr. 
 
 
Por: Carlos Rojas Araujo

 

 

El colectivo 'Rafael Contigo Siempre' convirtió su pedido de referendo, para habilitar la reelección presidencial, en una tragicomedia. El modelo institucional es cada vez más dúctil a la agenda del oficialismo. La diligencia que la 'Pame' y sus 7.000 activistas han encontrado en la Corte Constitucional y en el Consejo Nacional Electoral jamás la percibieron los Yasunidos u otras agrupaciones como Creo o Montecristi Vive, por ejemplo. Es como si el grupo de la 'Pame', tan entusiasmado con la idea de eternizar a su líder, fuera a revivir el carácter plebiscitario de la Revolución Ciudadana, proscrito desde que se decidió explotar el petróleo del Yasuní sin el consentimiento del pueblo.

 

Mientras el camino para esta consulta se despeja, el presidente de la República, Rafael Correa, insiste en que su anhelo es dejar el poder el 24 de mayo del 2017. Es decir, no habría nada que lo haga cambiar de opinión. Su decisión es tan firme como una montaña.

 

Sin embargo, dada la determinación con la cual este colectivo pretende recolectar más de un millón de firmas válidas en 45 días (si es que no tenía ya la tarea bien adelantada antes de que el CNE le autorice sus formularios), Correa tendrá que hacer esfuerzos enormes para mantenerse en su posición original.

 

Ya no es cuestión de cálculo político, de índices de popularidad o de cómo fluctúe el precio de petróleo y se reanime la economía. Sin querer queriendo, la 'Pame' pondrá a prueba la verdadera importancia que el presidente otorga a su palabra. Este solo detalle mide la estatura de los estadistas y los coloca en la historia.

 

Si la consulta llegara a realizarse, y si el electorado la aprueba, Correa tendrá que realizar una asombrosa pirueta discursiva para justificar un eventual cambio de opinión. Hablar en nombre del pueblo sería una excusa más para llevar a la democracia a una situación extrema. Solo es cuestión de palpar la polarización asfixiante de Venezuela. 

 

La forma en la que Correa se despidió del país en su penúltimo informe de labores se convirtió en una camisa de fuerza difícil de desatar. Por eso, el plan de la 'Pame' más bien sería de enorme utilidad para aquellos asambleístas de Alianza País que, obligados por el enfado popular hacia las enmiendas, se autoimpusieron un candado sacrificando su segunda reelección este 2017. 

 

Otro escenario bastante probable de que ocurra es que, finalmente, la buena onda de la Corte y el CNE no sean suficientes para que el pedido llegue a buen puerto. Si la imagen del Régimen no se ha levantado, independientemente de las buenas cifras que el presidente dio en la sabatina, la consulta no se realizará. Una derrota plebiscitaria antes del 18 de octubre, fecha en la que se realizará la convocatoria a elecciones, sería un mal precedente para los comicios generales de febrero. Una suerte de suicidio político que Alianza País no estará dispuesto correr. 

 

 

 

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