Moncayo y Lasso, dos jugadas estratégicas

Redacción

jesuarez

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Miércoles 19 de Octubre de 2016 - 17:29
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  • Paco Moncayo y Guillermo Lasso preparan su táctica para ganar votos en los comicios electorales de 2017. Foto: Collage.
Paco Moncayo y Guillermo Lasso preparan su táctica para ganar votos en los comicios electorales de 2017. Foto: Collage.
El acuerdo político entre Guillermo Lasso y Mauricio Rodas en Quito, así como el de Paco Moncayo y Jimmy Jairala en Guayas, son dos jugadas hábilmente hilvanadas. Tanto el candidato presidencial de CREO como el de la Izquierda Democrática sellaron alianzas que fortalecerán sus candidaturas, al menos desde aquel plano discursivo que posiciona el concepto de unidad como la única forma de enfrentar a la poderosa maquinaria oficialista.
 
Lasso tiene el apoyo del Alcalde de Quito, quien venció a Alianza País en las elecciones municipales del 2014. En cambio, Moncayo acaba de conseguir el respaldo del Prefecto del Guayas quien, por su alianza con el Gobierno, le permitió a este salvar los muebles en aquella contienda de hace dos años.
 
El acuerdo entre Creo y SUMA tiene lógica: el triunfo de Mauricio Rodas, en el 2014, se debió en parte a que Lasso se abstuvo de lanzar un candidato propio a la Alcaldía de Quito para no dividir a la oposición. La estrategia tuvo efecto. Ahora, es Rodas quien le devuelve el favor. Además, en el plano ideológico, hay poco que cuestionar pues Rodas desistió de la Unidad de Jaime Nebot, para irse con una agrupación que también se ubica en el centro derecha.
 
Aunque hace un par de semanas se escuchaba del pacto Moncayo-Jairala, su acuerdo no deja de ser sorprendente por un hecho fundamental: Alianza País cometió el mismo error del pasado. En la triste semana correísta, posterior al 23 de febrero del 2014, se escuchaba por doquier el lamento del Presidente de la República, increpando a la dirigencia de Alianza País (léase Galo Mora y Ricardo Patiño) por haberse distanciado del partido Avanza, liderado por Ramiro González, cuya fuerza electoral quedó demostrada al alzarse con importantes bastiones oficialistas como Santo Domingo de los Tsáchilas e Imbabura. Fue entonces cuando Correa habló de los egoísmos de Alianza País.
 
Ahora la historia se repite. El oficialismo pierde, al menos en el plano electoral, una fuerza importante en Guayas y, de esta manera, el Frente Unidos del correísmo queda reducido a su mínima expresión.
 
Todavía es prematuro analizar si el voto de Rodas, cuya popularidad sube y baja en las encuestas, ayudará a Lasso o si más bien, el acuerdo deja incómodos a muchos militantes de Creo que, en aras del “desprendimiento” tendrán que ceder espacios a cuadros de SUMA, como Guillermo Celi y también de Podemos. También está pendiente saber si Moncayo podrá al fin romper la barrera regional que aísla su candidatura, aunque el pacto con Jairala atice las críticas en contra del General por estar muy cerca de los correístas de antes y de los de hoy. 
 
La primera semana oficial de la campaña por la Presidencia de la República no ha empezado bien para Alianza País ni para Jaime Nebot cuya Unidad se ve más debilitada a medida que Lasso y Moncayo suman adhesiones. 
 
 
Por: Carlos Rojas Araujo

El acuerdo político entre Guillermo Lasso y Mauricio Rodas en Quito, así como el de Paco Moncayo y Jimmy Jairala en Guayas, son dos jugadas hábilmente hilvanadas. Tanto el candidato presidencial de CREO como el de la Izquierda Democrática sellaron alianzas que fortalecerán sus candidaturas, al menos desde aquel plano discursivo que posiciona el concepto de unidad como la única forma de enfrentar a la poderosa maquinaria oficialista.

 

Lasso tiene el apoyo del Alcalde de Quito, quien venció a Alianza País en las elecciones municipales del 2014. En cambio, Moncayo acaba de conseguir el respaldo del Prefecto del Guayas quien, por su alianza con el Gobierno, le permitió a este salvar los muebles en aquella contienda de hace dos años.

 

El acuerdo entre Creo y SUMA tiene lógica: el triunfo de Mauricio Rodas, en el 2014, se debió en parte a que Lasso se abstuvo de lanzar un candidato propio a la Alcaldía de Quito para no dividir a la oposición. La estrategia tuvo efecto. Ahora, es Rodas quien le devuelve el favor. Además, en el plano ideológico, hay poco que cuestionar pues Rodas desistió de la Unidad de Jaime Nebot, para irse con una agrupación que también se ubica en el centro derecha.

 

Aunque hace un par de semanas se escuchaba del pacto Moncayo-Jairala, su acuerdo no deja de ser sorprendente por un hecho fundamental: Alianza País cometió el mismo error del pasado. En la triste semana correísta, posterior al 23 de febrero del 2014, se escuchaba por doquier el lamento del Presidente de la República, increpando a la dirigencia de Alianza País (léase Galo Mora y Ricardo Patiño) por haberse distanciado del partido Avanza, liderado por Ramiro González, cuya fuerza electoral quedó demostrada al alzarse con importantes bastiones oficialistas como Santo Domingo de los Tsáchilas e Imbabura. Fue entonces cuando Correa habló de los egoísmos de Alianza País.

 

Ahora la historia se repite. El oficialismo pierde, al menos en el plano electoral, una fuerza importante en Guayas y, de esta manera, el Frente Unidos del correísmo queda reducido a su mínima expresión.

 

Todavía es prematuro analizar si el voto de Rodas, cuya popularidad sube y baja en las encuestas, ayudará a Lasso o si más bien, el acuerdo deja incómodos a muchos militantes de Creo que, en aras del “desprendimiento” tendrán que ceder espacios a cuadros de SUMA, como Guillermo Celi y también de Podemos. También está pendiente saber si Moncayo podrá al fin romper la barrera regional que aísla su candidatura, aunque el pacto con Jairala atice las críticas en contra del General por estar muy cerca de los correístas de antes y de los de hoy. 

 

La primera semana oficial de la campaña por la Presidencia de la República no ha empezado bien para Alianza País ni para Jaime Nebot cuya Unidad se ve más debilitada a medida que Lasso y Moncayo suman adhesiones.