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En la PUCE abogaron por la educación religiosa ante Francisco

Redacción

jesuarez

|

Martes 07 de Julio de 2015 - 18:34
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  • QUITO.- Durante su discurso, el papa formuló un apremiante llamado a no "seguir dándole la espalda" a la "madre Tierra". Foto de Twitter ACI.
QUITO.- Durante su discurso, el papa formuló un apremiante llamado a no "seguir dándole la espalda" a la "madre Tierra". Foto de Twitter ACI.
Alrededor de 8 mil personas concurrieron a los exteriores de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) en Quito, para presenciar el encuentro que el papa Francisco mantuvo con maestros y alumnos de esta entidad. 
 
Dos docentes y una estudiante expresaron sus peticiones al líder de la iglesia católica, quien les escuchó durante unos 30 minutos. 
 
 
Durante su discurso, el papa formuló un apremiante llamado a no "seguir dándole la espalda" a la "madre Tierra", al invocar por primera vez su celebrada encíclica verde en la gira por Sudámerica, una región en vías desarrollo afectada por el cambio climático.  
 
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"Esta Tierra la hemos recibido como herencia, como un don, como un regalo. Qué bien nos hará preguntarnos: ¿cómo la queremos dejar?", planteó Francisco. 
 
 
El papa también añadió que se debe ser más práctico y menos teórico, respecto a la educación recibida en los centros universitarios, a la que señaló como más que un derecho, un privilegio. “No desentenderse de lo que pasa alrededor. (...) su mente tiene que salir del aula”, afirmó  Francisco. 
 

Previo a esta intervención, Alfredo Espinosa Mateus, obispo de Loja, en el discurso de bienvenida trajo a la memoria la llegada de fray Jodoco Rique al país y resaltó el aporte de los jesuitas a la educación de los indígenas en diciembre de 1535.

 
Además el obispo instó a que se tome en cuenta la educación religiosa dentro de las escuelas y la próxima canonización de la beata ecuatoriana Mercedes Molina de Jesús. 
 
La voz de los jóvenes también se hizo escuchar en este evento. Carolayne Espinoza Jiménez, estudiante de Universidad Laica de Manabí, fue la designada para llevar el mensaje de la juventud al papa. “Queremos ser agentes de cambios”, expresó Espinoza sobre el papel de la nueva generación dentro de la obra misionera. 
 
Edna Martínez, del vicariato apostólico de Zamora y César Carrasco, rector de la Universidad de Cuenca, marcaron sus intervenciones alrededor del rol de la educación católica en país.
 
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“La educación es tal vez la forma más alta de buscar a Dios", dijo Carrasco citando a la escritora chilena, Gabriela Mistral.
 
Francisco destacó que existe una relación “entre nuestra vida y la vida de nuestra madre, la Tierra”. “Cultiva quien cuida y no cuida quien no cultiva”, declaró el papa. Al terminar el acto, Francisco rezó un avemaría delante de la imagen de la Virgen Dolorosa, patrona del colegio San Gabriel. "No seamos malcriados, despidámonos de mamá", pidió el pontífice. 
 

Alrededor de 8 mil personas concurrieron a los exteriores de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) en Quito, para presenciar el encuentro que el papa Francisco mantuvo con maestros y alumnos de esta entidad. 

 

Dos docentes y una estudiante expresaron sus peticiones al líder de la iglesia católica, quien les escuchó durante unos 30 minutos. 

 

Lea además: El papa Francisco recibió una camiseta de Barcelona

 

Durante su discurso, el papa formuló un apremiante llamado a no "seguir dándole la espalda" a la "madre Tierra", al invocar por primera vez su celebrada encíclica verde en la gira por Sudámerica, una región en vías desarrollo afectada por el cambio climático.  

 

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"Esta Tierra la hemos recibido como herencia, como un don, como un regalo. Qué bien nos hará preguntarnos: ¿cómo la queremos dejar?", planteó Francisco. 

 

 

El papa también añadió que se debe ser más práctico y menos teórico, respecto a la educación recibida en los centros universitarios, a la que señaló como más que un derecho, un privilegio. “No desentenderse de lo que pasa alrededor. (...) su mente tiene que salir del aula”, afirmó  Francisco. 

 

Previo a esta intervención, Alfredo Espinosa Mateus, obispo de Loja, en el discurso de bienvenida trajo a la memoria la llegada de fray Jodoco Rique al país y resaltó el aporte de los jesuitas a la educación de los indígenas en diciembre de 1535.

 

Además el obispo instó a que se tome en cuenta la educación religiosa dentro de las escuelas y la próxima canonización de la beata ecuatoriana Mercedes Molina de Jesús. 

 

La voz de los jóvenes también se hizo escuchar en este evento. Carolayne Espinoza Jiménez, estudiante de Universidad Laica de Manabí, fue la designada para llevar el mensaje de la juventud al papa. “Queremos ser agentes de cambios”, expresó Espinoza sobre el papel de la nueva generación dentro de la obra misionera. 

 

Edna Martínez, del vicariato apostólico de Zamora y César Carrasco, rector de la Universidad de Cuenca, marcaron sus intervenciones alrededor del rol de la educación católica en país.

 

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“La educación es tal vez la forma más alta de buscar a Dios", dijo Carrasco citando a la escritora chilena, Gabriela Mistral.

 

Francisco destacó que existe una relación “entre nuestra vida y la vida de nuestra madre, la Tierra”. “Cultiva quien cuida y no cuida quien no cultiva”, declaró el papa. Al terminar el acto, Francisco rezó un avemaría delante de la imagen de la Virgen Dolorosa, patrona del colegio San Gabriel. "No seamos malcriados, despidámonos de mamá", pidió el pontífice. 

 

 

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