PUBLICIDAD

Viernes 31 de Octubre de 2014

El mensaje detrás de la elección del papa Francisco

Viernes 15 de Marzo de 2013 - 8:16
Un nombre: Francisco. Y una imagen: un hombre vestido con una sencilla sotana blanca, sin adornos ni capa. Esta es, quizá, la primera declaración de intenciones de Bergoglio como Papa.
 
Como fondo, el barroquismo imponente y ampuloso de la basílica de San Pedro: un mensaje de siglos que también se impone con rotundidad.
 
Es probable que este contraste entre la sencillez personal y la alambicada complejidad de la Iglesia marquen el papado de Francisco.
 
Su primeras palabras dejaron claro que es plenamente consciente de su origen geográfico y que ese punto es en sí mismo -y hasta cierto punto- un cambio en la Iglesia.
 
Fueron a buscarlo al "fin del mundo". Pero allí, en América Latina, lejos de la curia romana y de los entresijos del gobierno vaticano, es donde se encuentra el mayor granero de católicos del mundo. Y también algunos de los desafíos de la Iglesia.
 
"Como dijo Francisco en sus primeras palabras, se inicia un camino junto al resto de iglesias del mundo. Por eso habló de hermandad. Es la medicina de la fraternidad para los sufrimientos de una parte del mundo, el sur, que conoce muy bien",  dice Carlo di Cicco, vicedirector de L'Osservatore Romano, periódico oficial del Vaticano.
 
Ajeno a la curia: una oportunidad
Pero el origen de Bergoglio, ajeno a Roma, también tiene lecturas en clave de política interna vaticana.
 
"Ha perdido el partido romano y han perdido los curiales. Han vencido los considerados reformadores y con ellos gran parte de los extra europeos, los americanos a la cabeza", escribe Paolo Rodari, vaticanista del diario de centroizquierda italiano La Repubblica.
 
De acuerdo con Rodari, el proceso de votación tuvo un giro clave cuando Angelo Scola -a quien los análisis durante el cónclave posicionaban como "candidato de la curia"- pidió el voto a sus partidarios para Bergoglio.
 
Mirando al futuro -y entrando en las aguas de la hipótesis- el análisis político de la elección papal podría ser más complejo.
 
La elección del nuevo secretario de Estado del Vaticano, que será uno de los primeros movimientos políticos del nuevo Papa será crucial para entender la orientación de su mandato.
 
"No se excluye un italiano", dice Rodari.
 
De cumplirse, este punto, señalan algunos analistas, se haría luz sobre los acuerdos "de gobierno" dentro del cónclave: un Papa ajeno al gobierno como cabeza visible de la Iglesia y un hombre de la curia para cuidar de los asuntos internos.
No obstante, hablar de "partidos" en cuestiones vaticanas es correr el riesgo de la simplificación.
 
"Aplicar las categorías políticas a su funcionamiento es algo propio de los medios que, muchas veces no se ajusta a la realidad. Eso no significa que no existan tendencias", le comenta a BBC Mundo José María Gil Tamayo, portavoz adjunto del Vaticano.
 
Pero la iglesia no es ajena a la sociedad. Y la imagen proyectada como consecuencia de los últimos escándalos -como el caso de alegaciones de corrupción conocido como Vatileaks- hizo que la idea de una reforma necesaria se situara en el centro del debate.
 
Ahora, la cuestión es si Francisco será el hombre para llevar a cabo esa reforma, y qué dirección tomará.
 
"Un cardenal conocido como conservador elige un nombre revolucionario como Francisco. Un nombre elegido por primera vez que lleva implícita una promesa de renovación de la concepción del Pontificado", escribe Lucetta Scaffia en el diario Il Messaggero, quien califica a Bergoglio de "conservador revolucionario".
 
¿Revolución o reforma?
Pero, ¿será una "revolución" o una "reforma"? Y, ¿cuál será su alcance?
 
"Hay que concretar esa palabra. La Iglesia ha hecho grandes reformas desde el Concilio Vaticano II: en la presentación de la fe y en la curial. Pero siempre se puede hacer mejor", apunta Di Cicco.
 
Los analistas hablan de una simplificación de la curia y una transferencia de poderes y responsabilidades hacia los obispados.
 
"La situación es grave. De puertas afuera se siente que esto no funciona bien. Se tiene la sensación de que Roma está lejos. Por tanto hay que simplificar y descentralizar", sugiere Juan Luis Lorda, profesor de teología en la Universidad de Navarra, en España.
 
"Sencillez, esa es la clave. Es un hombre sencillo. Ese mensaje fue muy claro en el balcón: vistió una sotana blanca sin ningún adorno", le dice a BBC Mundo el sacerdote Patrick Alumuku, quien trabajó durante más de 13 años en la Radio Vaticana.
 
"Es un hombre que vive humildemente, que se cocina su comida y que prefiere tomar el bus a tener un chofer", agrega.
"San Francisco de Asís es el santo de los pobres y de la pacificación entre el hombre y la naturaleza", indica Di Cicco.
 
"Puede tener un carisma de pobreza, como S. Francisco de Asís. O de evangelización, como San Francisco Javier. Son matices distintos, pero se pueden combinar", señala Lorda.
 
Además de Francisco, Bergoglio es jesuita. Y también en esto será el primero en la silla de Pedro.
 
"Hubo un tiempo en que los jesuitas no podían ser obispos. Ahora llega el primer Papa jesuita. No se elige a una orden, sino a la persona", apunta Lorda.
 
Pero, para América Latina, el hecho de que Bergoglio sea jesuita es significativo, en gran medida por la relación que esa orden mantiene con la teología de la liberación.
 
"No creo que lo condene como sucedió en el pasado. Esto no quiere decir que lo vaya a promover, pero quizá se muestre más comprensivo", apunta Alumbuku.
 
San Francisco es sencillez, San Ignacio de Loyola -fundador de los jesuitas-, un militar, es un hombre de acción.
 
"Como suele decirse, cuando tengas un trabajo duro por delante, contrata a un jesuita", dice Alambuku.
 
En esta ocasión, un jesuita latinoamericano será el encargado de asumir el trabajo.
 
Quizá quienes lo eligieron son conscientes de que por delante tiene una tarea ardua.
 
 

 

Califica esta noticia: 
Average: 5 (1 vote)