Es fútbol, no guerra: la final Chile-Argentina se juega entre "hermanos"

Redacción

arodriguez

|

Jueves 02 de Julio de 2015 - 9:59
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  • Un hincha de la selección argentina vestido de fantasía a la espera del inicio del juego de semifinales de la Copa América 2015 ante Paraguay, en Concepción, Chile, el 30 de junio de 2015.
  • La presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, inaugura el Museo Malvinas en Buenos Aires el 10 de junio de 2014
  • Los jugadores de la selección de Argentina Lionel Messi (C), Sergio Aguero (I) y Javier Mascherano durante una práctica en Concepción, Chile, el 1 de julio de 2015, de cara a la final de la Copa América 2015 ante el equipo del país anfitrión el 4 de julio.
  • El delantero de Bolivia, Marcelo Martins (C), y el mediocampista chileno Arturo Vidal (R), durante un partido de la Copa América 2015 en Santiago de Chile
Un hincha de la selección argentina vestido de fantasía a la espera del inicio del juego de semifinales de la Copa América 2015 ante Paraguay, en Concepción, Chile, el 30 de junio de 2015. La presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, inaugura el Museo Malvinas en Buenos Aires el 10 de junio de 2014 Los jugadores de la selección de Argentina Lionel Messi (C), Sergio Aguero (I) y Javier Mascherano durante una práctica en Concepción, Chile, el 1 de julio de 2015, de cara a la final de la Copa América 2015 ante el equipo del país anfitrión el 4 de julio. El delantero de Bolivia, Marcelo Martins (C), y el mediocampista chileno Arturo Vidal (R), durante un partido de la Copa América 2015 en Santiago de Chile

Santiago (AFP) - A un chileno y un argentino le cuesta aceptar en público que son pueblos hermanos, no así a los jugadores de las selecciones de estos países que disputan la final de la Copa América.

"Ojalá que la gente entienda que el fútbol es un deporte, no una guerra", lanzó el volante albiceleste Javier Mascherano. 

"Este es un partido que se va a jugar a mil y donde se juegan muchas cosas, pero más allá de un partido disputado debe haber un respeto entre compañeros (...). Hay que dejar una enseñanza, porque nos ven muchos niños", coincidió el lateral 'rojo' Eugenio Mena.

Argentina y Chile se enfrentan este sábado en un Estadio Nacional de Santiago que estará a reventar con la mayoría gritando el popular "Chi Chi Chi, le le le", pero también con muchos argentinos que se esperan en bandada, cruzando la frontera para el evento.

 

- La historia -

 

Ambos países comparten 5.150 km de frontera y en bromas se cuelan las diferencias entre ambos pueblos.

"Más peligroso que chileno con mapa", diría un jocoso cordobés. "Estos argentinos arrogantes po", coincidirían muchos chilenos.

Pero además, los dos países están marcados por un pasado lleno de diferencias políticas, como la disputa a finales de la década de 1970 por la soberanía de tres islas en el canal Beagle en el mar austral, que casi lleva a estos países a una guerra, pero que finalmente fue resuelta con la mediación del Papa Juan Pablo II en 1984.

También está el resentimiento argentino por el apoyo que la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) dio a Gran Bretaña durante la guerra con Argentina en 1982 por la posesión de las Islas Malvinas.

"Con lo del pasado, no hay que meter el deporte en el medio de la política (...), somos países hermanos, nos tenemos que respetar y ayudar", dijo el jugador argentino del Barcelona.

Un paso adelante lo dieron por ejemplo los argentinos al no adoptar la versión del cántico "Brasil decime que se siente" en el que se llamaba al pueblo chileno de "traidor, vigilante y botón [policía]".

"Nos vendiste en la guerra por cagón [miedoso]. Por acá no vengas más, ojalá te tape el mar, que te ayuden los ingleses a nadar", decía el himno.

"Siempre el límite es el respeto al prójimo, tanto nosotros como ustedes debemos bajar ese mensaje. Si bajamos la agresión y la violencia, nos estamos equivocando. Los valores del deporte tratan de ser sanos y de que la gente se divierta, no es una guerra, va a haber un ganador y un perdedor", reiteró 'el Jefecito'.

 

- La rivalidad -

 

La final de Chile y Argentina, la primera que enfrentan estas selecciones en la historia de la Copa América, que se jugará el sábado en el estadio Nacional de Santiago, tendrá mucho de eso. En 1955, cuando el torneo se llamaba Campeonato Sudamericano y se jugaba en la modalidad todos contra todos, la albiceleste fue campeona y La Roja segunda.

"Vamos, vamos chilenos, esta Copa... la vamos a ganar", cantan de un lado. También estará la "banda loca de la Argentina", que "deja la vida por los colores".

Argentina es una potencia con dos títulos mundiales y 14 de Copa América, supera a Chile y al menos a otras siete selecciones de la región, gracias a nombres de ilustres futbolistas que han hecho historia como el caso de Diego Armando Maradona y hoy Lionel Messi.

No se podrá evitar alguna burla al final del partido o algún cruce de palabras, que al final forman parte de la cultura del fútbol.

Sonará el silbato, los aplausos, los "uhh", los aplausos. Es fútbol y la gente irá a sufrir, llorar, reir, celebrar.

Santiago (AFP) - A un chileno y un argentino le cuesta aceptar en público que son pueblos hermanos, no así a los jugadores de las selecciones de estos países que disputan la final de la Copa América.

"Ojalá que la gente entienda que el fútbol es un deporte, no una guerra", lanzó el volante albiceleste Javier Mascherano. 

"Este es un partido que se va a jugar a mil y donde se juegan muchas cosas, pero más allá de un partido disputado debe haber un respeto entre compañeros (...). Hay que dejar una enseñanza, porque nos ven muchos niños", coincidió el lateral 'rojo' Eugenio Mena.

Argentina y Chile se enfrentan este sábado en un Estadio Nacional de Santiago que estará a reventar con la mayoría gritando el popular "Chi Chi Chi, le le le", pero también con muchos argentinos que se esperan en bandada, cruzando la frontera para el evento.

 

- La historia -

 

Ambos países comparten 5.150 km de frontera y en bromas se cuelan las diferencias entre ambos pueblos.

"Más peligroso que chileno con mapa", diría un jocoso cordobés. "Estos argentinos arrogantes po", coincidirían muchos chilenos.

Pero además, los dos países están marcados por un pasado lleno de diferencias políticas, como la disputa a finales de la década de 1970 por la soberanía de tres islas en el canal Beagle en el mar austral, que casi lleva a estos países a una guerra, pero que finalmente fue resuelta con la mediación del Papa Juan Pablo II en 1984.

También está el resentimiento argentino por el apoyo que la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) dio a Gran Bretaña durante la guerra con Argentina en 1982 por la posesión de las Islas Malvinas.

"Con lo del pasado, no hay que meter el deporte en el medio de la política (...), somos países hermanos, nos tenemos que respetar y ayudar", dijo el jugador argentino del Barcelona.

Un paso adelante lo dieron por ejemplo los argentinos al no adoptar la versión del cántico "Brasil decime que se siente" en el que se llamaba al pueblo chileno de "traidor, vigilante y botón [policía]".

"Nos vendiste en la guerra por cagón [miedoso]. Por acá no vengas más, ojalá te tape el mar, que te ayuden los ingleses a nadar", decía el himno.

"Siempre el límite es el respeto al prójimo, tanto nosotros como ustedes debemos bajar ese mensaje. Si bajamos la agresión y la violencia, nos estamos equivocando. Los valores del deporte tratan de ser sanos y de que la gente se divierta, no es una guerra, va a haber un ganador y un perdedor", reiteró 'el Jefecito'.

 

- La rivalidad -

 

La final de Chile y Argentina, la primera que enfrentan estas selecciones en la historia de la Copa América, que se jugará el sábado en el estadio Nacional de Santiago, tendrá mucho de eso. En 1955, cuando el torneo se llamaba Campeonato Sudamericano y se jugaba en la modalidad todos contra todos, la albiceleste fue campeona y La Roja segunda.

"Vamos, vamos chilenos, esta Copa... la vamos a ganar", cantan de un lado. También estará la "banda loca de la Argentina", que "deja la vida por los colores".

Argentina es una potencia con dos títulos mundiales y 14 de Copa América, supera a Chile y al menos a otras siete selecciones de la región, gracias a nombres de ilustres futbolistas que han hecho historia como el caso de Diego Armando Maradona y hoy Lionel Messi.

No se podrá evitar alguna burla al final del partido o algún cruce de palabras, que al final forman parte de la cultura del fútbol.

Sonará el silbato, los aplausos, los "uhh", los aplausos. Es fútbol y la gente irá a sufrir, llorar, reir, celebrar.

 

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