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El nacimiento más grande de Sudamérica está en Quito

Redacción

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Sábado 22 de Diciembre de 2012 - 20:59
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La capital ecuatoriana, enclavada en una meseta en los Andes, ha vestido con más de 400.000 luces uno de sus cerros y varias de sus principales avenidas para celebrar con brillo multicolor la Navidad y el Año Nuevo.

Un gigantesco nacimiento que el Ayuntamiento suele colocar en el cerro Panecillo, luce ahora recargado, no sólo por la cantidad de luces que lo forman, sino por nuevos detalles que se han incorporado.

Le dan vida las más de 400.000 bombillas de colores conectadas a través de 10.000 metros de delgadas mangueras luminosas. Forma parte del nacimiento la Virgen de Legarda, una escultura de casi 30 metros de alto que se erige sobre una atalaya Inca que corona el cerro.

Se trata de una réplica gigante de la Virgen Alada, esculpida por el maestro quiteño Bernardo de Legarda en el siglo XVIII, de tan sólo 30 centímetros de alto.

Esa estatua, en aluminio, fue elaborada en 1976 por el artista español Agustín de la Herrán Matorras y posteriormente donada a Quito.

Además de la también llamada Virgen del Panecillo, aparecen en la representación navideña José, los tres reyes magos, Jesús en su cuna, la estrella de Belén, un buey y un burro.

La vestimenta de los personajes, excepto la virgen, ha sido renovada con nuevas luces y papel aluminado de colores, que permite divisarlos incluso durante el día.

Pero es en las noches donde la sagrada escena toma vida, pues el telón de la penumbra permite apreciar la magnitud y majestuosidad de las figuras.

La instalación del nacimiento en el Panecillo, llamado por los indígenas quichuas "shungoloma" o cerro del corazón, se efectúa cada Navidad desde hace ocho años, pero en esta ocasión el Ayuntamiento incorporó 45 árboles iluminados y otros elementos decorativos que dan la bienvenida a los visitantes.

El nacimiento gigante se puede observar desde casi toda la ciudad, pues el Panecillo se erige en el casco colonial, en el centro-sur de la urbe.

Las figuras alcanzan hasta los 40 metros de altura y en su base, desde el 16 de diciembre, se efectúa la Novena navideña organizada por el Municipio de la capital.

También el bulevar de la Avenida Naciones Unidas, en el centro comercial de la ciudad, luce decorado con adornos de luces multicolores que invitan a los ciudadanos a pasear por el lugar hasta la madrugada.

Lo engalanan un sinfín de adornos decorativos elaborados con varillas de metal y luces: marquesinas, estrellas, figuras de ángeles, campanas, entre otros.

Más de 220.000 luces componen las figuras creadas por artesanos y operarios del Municipio a lo largo del bulevar, un sitio de intenso trajín, pues se sitúa en el centro comercial de la ciudad y junto al extenso Parque La Carolina, donde a diario acuden miles de personas y deportistas.

La "Navidad Brillante 2012", organizada por el cabildo de la ciudad, permanecerá encendida hasta el próximo 6 de enero, el día de los Reyes Magos.

Asimismo, en muchas plazoletas, centros comerciales y en las viviendas se aprecia ya el resplandor de los tradicionales árboles navideños y se escuchan las villancicos, donde los niños son los principales actores.

El comercio también se ha vuelto intenso y se respira ya el aroma a Navidad, aunque a la vuelta de la esquina está también el festejo de Año Viejo.

Muchos quiteños y ecuatorianos en todo el país han empezado a confeccionar los llamados "años viejos", monigotes rellenos de serrín que se queman en la nochevieja junto a penas y pesares.

La capital ecuatoriana, enclavada en una meseta en los Andes, ha vestido con más de 400.000 luces uno de sus cerros y varias de sus principales avenidas para celebrar con brillo multicolor la Navidad y el Año Nuevo.

Un gigantesco nacimiento que el Ayuntamiento suele colocar en el cerro Panecillo, luce ahora recargado, no sólo por la cantidad de luces que lo forman, sino por nuevos detalles que se han incorporado.

Le dan vida las más de 400.000 bombillas de colores conectadas a través de 10.000 metros de delgadas mangueras luminosas. Forma parte del nacimiento la Virgen de Legarda, una escultura de casi 30 metros de alto que se erige sobre una atalaya Inca que corona el cerro.

Se trata de una réplica gigante de la Virgen Alada, esculpida por el maestro quiteño Bernardo de Legarda en el siglo XVIII, de tan sólo 30 centímetros de alto.

Esa estatua, en aluminio, fue elaborada en 1976 por el artista español Agustín de la Herrán Matorras y posteriormente donada a Quito.

Además de la también llamada Virgen del Panecillo, aparecen en la representación navideña José, los tres reyes magos, Jesús en su cuna, la estrella de Belén, un buey y un burro.

La vestimenta de los personajes, excepto la virgen, ha sido renovada con nuevas luces y papel aluminado de colores, que permite divisarlos incluso durante el día.

Pero es en las noches donde la sagrada escena toma vida, pues el telón de la penumbra permite apreciar la magnitud y majestuosidad de las figuras.

La instalación del nacimiento en el Panecillo, llamado por los indígenas quichuas "shungoloma" o cerro del corazón, se efectúa cada Navidad desde hace ocho años, pero en esta ocasión el Ayuntamiento incorporó 45 árboles iluminados y otros elementos decorativos que dan la bienvenida a los visitantes.

El nacimiento gigante se puede observar desde casi toda la ciudad, pues el Panecillo se erige en el casco colonial, en el centro-sur de la urbe.

Las figuras alcanzan hasta los 40 metros de altura y en su base, desde el 16 de diciembre, se efectúa la Novena navideña organizada por el Municipio de la capital.

También el bulevar de la Avenida Naciones Unidas, en el centro comercial de la ciudad, luce decorado con adornos de luces multicolores que invitan a los ciudadanos a pasear por el lugar hasta la madrugada.

Lo engalanan un sinfín de adornos decorativos elaborados con varillas de metal y luces: marquesinas, estrellas, figuras de ángeles, campanas, entre otros.

Más de 220.000 luces componen las figuras creadas por artesanos y operarios del Municipio a lo largo del bulevar, un sitio de intenso trajín, pues se sitúa en el centro comercial de la ciudad y junto al extenso Parque La Carolina, donde a diario acuden miles de personas y deportistas.

La "Navidad Brillante 2012", organizada por el cabildo de la ciudad, permanecerá encendida hasta el próximo 6 de enero, el día de los Reyes Magos.

Asimismo, en muchas plazoletas, centros comerciales y en las viviendas se aprecia ya el resplandor de los tradicionales árboles navideños y se escuchan las villancicos, donde los niños son los principales actores.

El comercio también se ha vuelto intenso y se respira ya el aroma a Navidad, aunque a la vuelta de la esquina está también el festejo de Año Viejo.

Muchos quiteños y ecuatorianos en todo el país han empezado a confeccionar los llamados "años viejos", monigotes rellenos de serrín que se queman en la nochevieja junto a penas y pesares.

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