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La emotiva historia de un hombre que recibió tres transplantes de riñón

Redacción

gestor

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Viernes 21 de Diciembre de 2012 - 20:05
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Mauricio Egüez de 46 años, tuvo su tercera oportunidad de vida al convertirse en la primera persona en Ecuador en recibir un tercer transplante de riñón.

El nefrólogo Fernando Jiménez, quien realizó la operación, dijo que se trató de una cirugía sumamente complicada, para la que fue necesaria la intervención de un gran equipo médico y varios meses de preparación.

Su historia empezó cuando Mauricio tenía cuatro años. Tras recibir una descarga eléctrica en un accidente entre niños, sus riñones dejaron de servir. Desde pequeño conoció la diálisis. A los once años recibió su primer trasplante de riñón en Brasil, el donante fue su madre.

Luego de la cirugía tuvo una vida normal, pero diez años después el riñón nuevamente dejó de funcionar.

Entre diálisis y diálisis recibió un trasplante cadavérico en Colombia que le permitió seguir adelante, hasta hace dos años, cuando el órgano dejó de servir en su cuerpo, dejando a Mauricio al borde de la muerte.

Desde entonces se volvió a realizar diálisis cuatro horas diarias, una cruz que tuvo que sufrir junto a sus dos hijos y su esposa, Mónica Salguero.

Sin embargo, el sacrificio y la lucha por ganarle la batalla a la insuficiencia renal valieron la pena. Mauricio volverá a su vida normal, pero con tratamiento de por vida.

Hoy, con traje elegante y otro semblante, Mauricio regresa a su casa ubicada en el norte de Quito. A su encuentro, sus hijos de ocho y cinco años le dieron la bienvenida, así como su madre, Laura Brasero, quien estuvo dispuesta a donar un segundo riñón y entregar su vida por la de su hijo.

Esta navidad para la familia Egüez será diferente, sin diálisis, sin penas, sin sufrimiento. Ellos dijeron que no tienen nada que pedir, sino agradecer por el milagro de la vida.

Mauricio Egüez de 46 años, tuvo su tercera oportunidad de vida al convertirse en la primera persona en Ecuador en recibir un tercer transplante de riñón.

El nefrólogo Fernando Jiménez, quien realizó la operación, dijo que se trató de una cirugía sumamente complicada, para la que fue necesaria la intervención de un gran equipo médico y varios meses de preparación.

Su historia empezó cuando Mauricio tenía cuatro años. Tras recibir una descarga eléctrica en un accidente entre niños, sus riñones dejaron de servir. Desde pequeño conoció la diálisis. A los once años recibió su primer trasplante de riñón en Brasil, el donante fue su madre.

Luego de la cirugía tuvo una vida normal, pero diez años después el riñón nuevamente dejó de funcionar.

Entre diálisis y diálisis recibió un trasplante cadavérico en Colombia que le permitió seguir adelante, hasta hace dos años, cuando el órgano dejó de servir en su cuerpo, dejando a Mauricio al borde de la muerte.

Desde entonces se volvió a realizar diálisis cuatro horas diarias, una cruz que tuvo que sufrir junto a sus dos hijos y su esposa, Mónica Salguero.

Sin embargo, el sacrificio y la lucha por ganarle la batalla a la insuficiencia renal valieron la pena. Mauricio volverá a su vida normal, pero con tratamiento de por vida.

Hoy, con traje elegante y otro semblante, Mauricio regresa a su casa ubicada en el norte de Quito. A su encuentro, sus hijos de ocho y cinco años le dieron la bienvenida, así como su madre, Laura Brasero, quien estuvo dispuesta a donar un segundo riñón y entregar su vida por la de su hijo.

Esta navidad para la familia Egüez será diferente, sin diálisis, sin penas, sin sufrimiento. Ellos dijeron que no tienen nada que pedir, sino agradecer por el milagro de la vida.

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