Casos de niños quemados aumentan conforme se acerca fin de año

Por la cercanía de las fiestas de fin de año, las autoridades policiales recomiendan no emplear artefactos explosivos. Las cifras de niños quemados por manipulación de camaretas o petardos, va en aumento.

6 Diciembre, 2012, 5:03 pm
Por: Redacción 

Por la cercanía de las fiestas de fin de año, las autoridades policiales recomiendan no emplear artefactos explosivos. Las cifras de niños quemados por manipulación de camaretas o petardos, va en aumento.

Uno de esos casos el de Kevin Mosquera de 16 años. Cuando su familia despedía con alegría el 2011, el menor jugaba con petardos, quiso formar un explosivo potente denominado 'tumbacasa' por lo que tomó 10 camaretas en su mano izquierda, mientras con la otra encendía un fósforo. En segundos, los explosivos reventaron en su mano.

La cirujana plástica Priscila Alcócer, de la Fundación de Quemaduras y Heridas de Guayaquil, reconstruyó los nervios, venas y músculos que se habían desprendido de la mano de Kevin. Luego de más de tres horas de cirugía, su mano fue recuperada.

En lo que va del 2012, el Hospital Roberto Gilbert ha recibido a 35 niños quemados por uso de explosivos. Los primeros días de enero 40 médicos atendieron a decenas de niños heridos.

La doctora Ana Soria, jefa de la Unidad de Quemados, comenta que en su área el trabajo se duplicó: “Llegaron quemados, con los ojos heridos y con sus manos quemadas”.

Soria explica que todos los explosivos son peligrosos, que ninguno es inofensivo para los más pequeños de casa.

La manipulación de juegos pirotécnicos, en especial los denominados diablillos (fabricados de fósforo blanco), es algo común entre jóvenes de entre 12 y 20 años y su mal uso pueden llegar a provocar severas quemaduras, hasta la muerte.

Kevin ahora está dedicado a estudiar mecánica y este 2013 lo recibirá rodeado de sus familiares, alejado de los petardos que solo dejaron un gran susto y una mala experiencia.

Por la cercanía de las fiestas de fin de año, las autoridades policiales recomiendan no emplear artefactos explosivos. Las cifras de niños quemados por manipulación de camaretas o petardos, va en aumento.

Uno de esos casos el de Kevin Mosquera de 16 años. Cuando su familia despedía con alegría el 2011, el menor jugaba con petardos, quiso formar un explosivo potente denominado 'tumbacasa' por lo que tomó 10 camaretas en su mano izquierda, mientras con la otra encendía un fósforo. En segundos, los explosivos reventaron en su mano.

La cirujana plástica Priscila Alcócer, de la Fundación de Quemaduras y Heridas de Guayaquil, reconstruyó los nervios, venas y músculos que se habían desprendido de la mano de Kevin. Luego de más de tres horas de cirugía, su mano fue recuperada.

En lo que va del 2012, el Hospital Roberto Gilbert ha recibido a 35 niños quemados por uso de explosivos. Los primeros días de enero 40 médicos atendieron a decenas de niños heridos.

La doctora Ana Soria, jefa de la Unidad de Quemados, comenta que en su área el trabajo se duplicó: “Llegaron quemados, con los ojos heridos y con sus manos quemadas”.

Soria explica que todos los explosivos son peligrosos, que ninguno es inofensivo para los más pequeños de casa.

La manipulación de juegos pirotécnicos, en especial los denominados diablillos (fabricados de fósforo blanco), es algo común entre jóvenes de entre 12 y 20 años y su mal uso pueden llegar a provocar severas quemaduras, hasta la muerte.

Kevin ahora está dedicado a estudiar mecánica y este 2013 lo recibirá rodeado de sus familiares, alejado de los petardos que solo dejaron un gran susto y una mala experiencia.