Quito es una ciudad que se mueve a un ritmo singular

Recorrer Quito no siempre resulta fácil. ya ha pasado la hora pico, sin embargo el tránsito continúa denso.

5 Diciembre, 2012, 11:58 pm
Por: Redacción 

Recorrer Quito no siempre resulta fácil. ya ha pasado la hora pico, sin embargo el tránsito continúa denso.

Es que aquí la gente compra 10 mil vehículos nuevos cada año. Existe tres veces más taxis que los que la ciudad requiere, pero nadie se explica porque cuando más necesitamos uno, no podemos conseguirlo.

Ante ese panorama me recomiendan seguir en Trole, uno de los tres sistemas integrados que cruzan de sur a norte.

Por 25 centavos usted puede llegar a su destino, no sin antes estropearse un poco o pisar a algún pasajero.

Aquí la gente se conoce mientras viaja y conversa de todo. Avanzo al fondo y me encuentro con Marcelo.

Piropeada y con un poco de calor llego a la Y. Es la estación final del norte, pero aquí no termina Quito. Buses alimentadores llevan a la gente que vive en Calderón, Carapungoy otros sectores que antes eran rurales.

La población de la capital crece. Actualmente sobrepasa los dos millones 240 mil habitantes. A la par la ciudad se extiende. Sobre ello conoce muy bien Hermel Flores, presidente de la Cámara de la Construcción.

Hermel ha vivido más de 50 años en Quito, pero nació en Loja. Como él, el 35% de la gente que habita esta urbe es un migrante interno, más conocido como 'chagra'.

Algo que caracteriza a Quito, es su cambio repentino de clima, con una nube negra encima ahora vamos al centro. Aquí siempre hay gran movimiento por el comercio, el turismo histórico y la presencia de varias instituciones oficiales.

La Plaza Grande es el lugar ideal para encontrar a un quiteño de cepa, como don Mario quien recuerda con cariño su niñez en el tradicional barrio de La Loma.

Él nos recomienda subir al Panecillo para admirar Quito en todo su esplendor.

Llegamos con la lluvia, pero pudimos ver la Michelena, Luluncoto, Chaguarquingo, Chillogallo y otros barrios del sur. La tarde está por terminar, pero queremos llegar hasta alla.

El sabor del sur es particular. En el barrio Atahualpa se juega el tradicional ecuavolley de martes a domingo.

Don Benigno es la atracción de este partido. Su equipo gana el juego.

Es hora de irnos, pero Benigno nos quiere enseñar una jugada.

Antes que caiga la noche regresamos, con la satisfacción de haber dedicado este día a recorrer solo un poco de esta gran ciudad.

Recorrer Quito no siempre resulta fácil. ya ha pasado la hora pico, sin embargo el tránsito continúa denso.

Es que aquí la gente compra 10 mil vehículos nuevos cada año. Existe tres veces más taxis que los que la ciudad requiere, pero nadie se explica porque cuando más necesitamos uno, no podemos conseguirlo.

Ante ese panorama me recomiendan seguir en Trole, uno de los tres sistemas integrados que cruzan de sur a norte.

Por 25 centavos usted puede llegar a su destino, no sin antes estropearse un poco o pisar a algún pasajero.

Aquí la gente se conoce mientras viaja y conversa de todo. Avanzo al fondo y me encuentro con Marcelo.

Piropeada y con un poco de calor llego a la Y. Es la estación final del norte, pero aquí no termina Quito. Buses alimentadores llevan a la gente que vive en Calderón, Carapungoy otros sectores que antes eran rurales.

La población de la capital crece. Actualmente sobrepasa los dos millones 240 mil habitantes. A la par la ciudad se extiende. Sobre ello conoce muy bien Hermel Flores, presidente de la Cámara de la Construcción.

Hermel ha vivido más de 50 años en Quito, pero nació en Loja. Como él, el 35% de la gente que habita esta urbe es un migrante interno, más conocido como 'chagra'.

Algo que caracteriza a Quito, es su cambio repentino de clima, con una nube negra encima ahora vamos al centro. Aquí siempre hay gran movimiento por el comercio, el turismo histórico y la presencia de varias instituciones oficiales.

La Plaza Grande es el lugar ideal para encontrar a un quiteño de cepa, como don Mario quien recuerda con cariño su niñez en el tradicional barrio de La Loma.

Él nos recomienda subir al Panecillo para admirar Quito en todo su esplendor.

Llegamos con la lluvia, pero pudimos ver la Michelena, Luluncoto, Chaguarquingo, Chillogallo y otros barrios del sur. La tarde está por terminar, pero queremos llegar hasta alla.

El sabor del sur es particular. En el barrio Atahualpa se juega el tradicional ecuavolley de martes a domingo.

Don Benigno es la atracción de este partido. Su equipo gana el juego.

Es hora de irnos, pero Benigno nos quiere enseñar una jugada.

Antes que caiga la noche regresamos, con la satisfacción de haber dedicado este día a recorrer solo un poco de esta gran ciudad.