Nadadores con discapacidad, alma de campeones

El siguiente reportaje trae un mensaje de motivación a través de figuras especiales del deporte. Jéssica Lalama, representante ecuatoriana de natación en los recientes paralímpicos de Londres, y sus compañeros tienen alma de campeones.

6 Diciembre, 2012, 7:25 pm
Por: Redacción 

El siguiente reportaje trae un mensaje de motivación a través de figuras especiales del deporte. Jéssica Lalama, representante ecuatoriana de natación en los recientes paralímpicos de Londres, y sus compañeros tienen alma de campeones.

Así lo demostró Jéssica Lalama, que pese a tener un 51% de discapacidad intelectual se convirtió a sus 18 años en la primera ecuatoriana de la historia en clasificar directamente a unos juegos paraolímpicos.

Jéssica cuenta que aún recuerda la primera vez que entró a una piscina. Desde entonces supo que ahí estaba su vida.

Para Bárbaro Ávila, su entrenador, la experiencia de trabajar con personas con discapacidad ha sido ardua pero gratificante. “Lo más hermoso es lo cariñosos que son”, comenta.

En el rostro de Camila se refleja la alegría inmensa de hacer esto que tanto le gusta y confiesa que incluso siente una transformación. “En el agua soy un tiburón, afuera soy persona”.

Andrew, en cambio, hasta hace siete semanas no sabía nadar, pero “cada vez está mejor”.

Hoy, la satisfacción de superarse cada día es el motor de su vida y lo que alimenta sus sueños.
Alcanzar la medalla de oro es uno de sus objetivos, para ello entrenan todos los días en jornada doble.

Ellos no son solo el grupo de natación de la Federación de Personas con Discapacidad, sino también un ejemplo de superación y valentía.

El siguiente reportaje trae un mensaje de motivación a través de figuras especiales del deporte. Jéssica Lalama, representante ecuatoriana de natación en los recientes paralímpicos de Londres, y sus compañeros tienen alma de campeones.

Así lo demostró Jéssica Lalama, que pese a tener un 51% de discapacidad intelectual se convirtió a sus 18 años en la primera ecuatoriana de la historia en clasificar directamente a unos juegos paraolímpicos.

Jéssica cuenta que aún recuerda la primera vez que entró a una piscina. Desde entonces supo que ahí estaba su vida.

Para Bárbaro Ávila, su entrenador, la experiencia de trabajar con personas con discapacidad ha sido ardua pero gratificante. “Lo más hermoso es lo cariñosos que son”, comenta.

En el rostro de Camila se refleja la alegría inmensa de hacer esto que tanto le gusta y confiesa que incluso siente una transformación. “En el agua soy un tiburón, afuera soy persona”.

Andrew, en cambio, hasta hace siete semanas no sabía nadar, pero “cada vez está mejor”.

Hoy, la satisfacción de superarse cada día es el motor de su vida y lo que alimenta sus sueños.Alcanzar la medalla de oro es uno de sus objetivos, para ello entrenan todos los días en jornada doble.

Ellos no son solo el grupo de natación de la Federación de Personas con Discapacidad, sino también un ejemplo de superación y valentía.

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