Inician campaña de prevención para no utilizar juegos pirotécnicos

Tres camaretas son suficientes para convertir un pollo en cenizas o para que el brazo de un maniquí se desprenda. Imagínese lo que podría pasarle a su mano.

6 Diciembre, 2012, 12:08 am
Por: Redacción 

Tres camaretas son suficientes para convertir un pollo en cenizas o para que el brazo de un maniquí se desprenda. Imagínese lo que podría pasarle a su mano.

Esa es la reflexión a la que invita el Grupo de Intervención y Rescate (GIR) de la Policía con la campaña que inició a nivel nacional para vivir las fiestas de fin de año sin fuegos pirotécnicos.

También hablan del peligro que representa quemar los años viejos con gasolina.

Las llamas y la onda expansiva se extienden varios metros porque la materia prima de este tipo de artefactos es la pólvora, un explosivo altamente peligroso.

En Ecuador no solo la fabricación y venta de explosivos es sancionada, también hay castigo para quienes los transporten y los compren. La pena es de 3 a 6 años de reclusión menor, con multas de mil a cinco mil dólares, además del decomiso de la mercadería.

La preocupación de las autoridades es sobre todo porque la cifra de víctimas ha incrementado.

Solo en Guayaquil en el 2011, 14 menores de edad resultaron quemados, mientras a inicios del 2012 la cifra ascendió a 41.

Tres camaretas son suficientes para convertir un pollo en cenizas o para que el brazo de un maniquí se desprenda. Imagínese lo que podría pasarle a su mano.

Esa es la reflexión a la que invita el Grupo de Intervención y Rescate (GIR) de la Policía con la campaña que inició a nivel nacional para vivir las fiestas de fin de año sin fuegos pirotécnicos.

También hablan del peligro que representa quemar los años viejos con gasolina.

Las llamas y la onda expansiva se extienden varios metros porque la materia prima de este tipo de artefactos es la pólvora, un explosivo altamente peligroso.

En Ecuador no solo la fabricación y venta de explosivos es sancionada, también hay castigo para quienes los transporten y los compren. La pena es de 3 a 6 años de reclusión menor, con multas de mil a cinco mil dólares, además del decomiso de la mercadería.

La preocupación de las autoridades es sobre todo porque la cifra de víctimas ha incrementado.

Solo en Guayaquil en el 2011, 14 menores de edad resultaron quemados, mientras a inicios del 2012 la cifra ascendió a 41.