Netanyahu es inflexible en la defensa de asentamientos palestinos

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, mostró hoy ante la canciller Angela Merkel toda su inflexibilidad respecto a la construcción de nuevos asentamientos en territorio palestinos, por encima de las críticas de sus más leales aliados, como Berlín.

6 Diciembre, 2012, 5:57 pm
Por: Redacción 

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, mostró hoy ante la canciller Angela Merkel toda su inflexibilidad respecto a la construcción de nuevos asentamientos en territorio palestinos, por encima de las críticas de sus más leales aliados, como Berlín.

La decisión de seguir con la construcción de nuevos asentamientos "no es la raíz del conflicto" en Oriente Medio, afirmó Netanyahu, en la comparecencia con la canciller tras sus consultas bilaterales, sino que el origen es el "rechazo a la existencia de Israel".

Las nuevas colonias, cuyos efectos sobre el conjunto del territorio palestino trató de minimizar calificándolos de "estrecho corredor" a "unas millas de Jerusalén", están en consonancia "con la línea" de sus antecesores y es parte de la política israelí "desde hace 45 años".

El primer ministro reconoció que tales planes han provocado "frustración" en Europa y un claro disenso con Alemania, pero no hay que olvidar, añadió, que la paz en Oriente Medio no se conseguirá "ni en la ONU ni en Europa", sino por la vía de unas negociaciones directas que, dijo, Israel está dispuesto a abrir "sin condiciones".

Netanyahu defendió así la política de asentamientos, ante una Merkel que con gesto consternado admitía el disenso bilateral en ese aspecto, al tiempo que trataba de defender la fortaleza de las relaciones bilaterales.

"Estamos de acuerdo en nuestro desacuerdo sobre los asentamientos", dijo la canciller, para tratar de relativizar la "decepción" que en Israel había causado la abstención alemana en la votación de la Asamblea General de la ONU por la que Palestina quedó admitida como "observador".

"He tomado nota de esa decepción", dijo la canciller, quien indicó que en el curso de la cena de trabajo, la noche anterior, como en las consultas gubernamentales bilaterales, hoy, había explicado a Netanyahu el por qué de su decisión.

Se trata de una abstención "muy bien reflexionada", dijo Merkel, tras la que hay la convicción de que no es contraria al compromiso de Alemania con la solución de dos Estados, uno judío y otro palestino.

Su interlocutor israelí, por su parte, quitó hierro a la palabra decepción, empleada por él en la entrevista publicada en el diario "Die Welt", y dijo ser consciente de que para la canciller es prioritario el derecho de Israel a defenderse por encima de disensos puntuales.

Las consultas bilaterales en la Cancillería alemana se habían abierto en un clima enrarecido y después de que el gobierno de Berlín, con la propia Merkel a la cabeza, se hubiera unido a las críticas internacionales contra la construcción de asentamientos.

Por parte israelí, del otro lado, se había encajado casi como una "traición" la abstención alemana en la votación de la ONU.

Merkel había ratificado una y una vez, inclusive en una anterior visita de Netanyahu a Berlín, que nunca aceptaría una declaración unilateral por parte palestina.

Ambos líderes se refirieron reiteradamente uno al otro en términos de "amigos", con una insistencia exagerada y delatora del disenso provocado por el giro dado en la línea de Berlín, que hasta ahora se había comportado como un aliado incondicional de Israel.

Merkel insistió ante Netanyahu en que el derecho a defenderse de Israel es una "razón de Estado" para Alemania, derivada de la responsabilidad histórica tras la "shoa" (holocausto judío).

También reiteró su condena a los ataques de Hamás desde Gaza y dijo "no hay que confundir el origen con los resultados en la última escalada de violencia", justificando así la respuesta de Israel a los bombardeos.

La canciller extremó los gestos de cortesía, en un Berlín gélido y cubierto por la primera copiosa nevada de este invierno alemán, mientras se extremaban los gestos de buen anfitrión también a los medios israelíes que acompañaron a Netanyahu en su gira europea.

El equipo de Cancillería había preparado incluso un pequeño refrigerio de comida kósher para ellos, algo atípico en la sede de Merkel, donde no suele dispensarse atención alguna a los medios.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, mostró hoy ante la canciller Angela Merkel toda su inflexibilidad respecto a la construcción de nuevos asentamientos en territorio palestinos, por encima de las críticas de sus más leales aliados, como Berlín.

La decisión de seguir con la construcción de nuevos asentamientos "no es la raíz del conflicto" en Oriente Medio, afirmó Netanyahu, en la comparecencia con la canciller tras sus consultas bilaterales, sino que el origen es el "rechazo a la existencia de Israel".

Las nuevas colonias, cuyos efectos sobre el conjunto del territorio palestino trató de minimizar calificándolos de "estrecho corredor" a "unas millas de Jerusalén", están en consonancia "con la línea" de sus antecesores y es parte de la política israelí "desde hace 45 años".

El primer ministro reconoció que tales planes han provocado "frustración" en Europa y un claro disenso con Alemania, pero no hay que olvidar, añadió, que la paz en Oriente Medio no se conseguirá "ni en la ONU ni en Europa", sino por la vía de unas negociaciones directas que, dijo, Israel está dispuesto a abrir "sin condiciones".

Netanyahu defendió así la política de asentamientos, ante una Merkel que con gesto consternado admitía el disenso bilateral en ese aspecto, al tiempo que trataba de defender la fortaleza de las relaciones bilaterales.

"Estamos de acuerdo en nuestro desacuerdo sobre los asentamientos", dijo la canciller, para tratar de relativizar la "decepción" que en Israel había causado la abstención alemana en la votación de la Asamblea General de la ONU por la que Palestina quedó admitida como "observador".

"He tomado nota de esa decepción", dijo la canciller, quien indicó que en el curso de la cena de trabajo, la noche anterior, como en las consultas gubernamentales bilaterales, hoy, había explicado a Netanyahu el por qué de su decisión.

Se trata de una abstención "muy bien reflexionada", dijo Merkel, tras la que hay la convicción de que no es contraria al compromiso de Alemania con la solución de dos Estados, uno judío y otro palestino.

Su interlocutor israelí, por su parte, quitó hierro a la palabra decepción, empleada por él en la entrevista publicada en el diario "Die Welt", y dijo ser consciente de que para la canciller es prioritario el derecho de Israel a defenderse por encima de disensos puntuales.

Las consultas bilaterales en la Cancillería alemana se habían abierto en un clima enrarecido y después de que el gobierno de Berlín, con la propia Merkel a la cabeza, se hubiera unido a las críticas internacionales contra la construcción de asentamientos.

Por parte israelí, del otro lado, se había encajado casi como una "traición" la abstención alemana en la votación de la ONU.

Merkel había ratificado una y una vez, inclusive en una anterior visita de Netanyahu a Berlín, que nunca aceptaría una declaración unilateral por parte palestina.

Ambos líderes se refirieron reiteradamente uno al otro en términos de "amigos", con una insistencia exagerada y delatora del disenso provocado por el giro dado en la línea de Berlín, que hasta ahora se había comportado como un aliado incondicional de Israel.

Merkel insistió ante Netanyahu en que el derecho a defenderse de Israel es una "razón de Estado" para Alemania, derivada de la responsabilidad histórica tras la "shoa" (holocausto judío).

También reiteró su condena a los ataques de Hamás desde Gaza y dijo "no hay que confundir el origen con los resultados en la última escalada de violencia", justificando así la respuesta de Israel a los bombardeos.

La canciller extremó los gestos de cortesía, en un Berlín gélido y cubierto por la primera copiosa nevada de este invierno alemán, mientras se extremaban los gestos de buen anfitrión también a los medios israelíes que acompañaron a Netanyahu en su gira europea.

El equipo de Cancillería había preparado incluso un pequeño refrigerio de comida kósher para ellos, algo atípico en la sede de Merkel, donde no suele dispensarse atención alguna a los medios.