Líder radical acusa a EE.UU. de complacer a India al buscar su captura

El fundador del grupo cachemir Lashkar-e-Toiba (LeT), el paquistaní Hafiz Said, por el que Washington ha ofrecido una recompensa de 10 millones de dólares, dijo hoy que la medida de EE.UU. es un favor a la India.

Líder radical acusa a EE.UU. de complacer a India al buscar su captura
3 Abril, 2012, 4:43 pm
Por: Redacción 

El fundador del grupo cachemir Lashkar-e-Toiba (LeT), el paquistaní Hafiz Said, por el que Washington ha ofrecido una recompensa de 10 millones de dólares, dijo hoy que la medida de EE.UU. es un favor a la India.

"EE.UU. está tratando de complacer a la India con estrategias baratas", denunció Said, a quien Nueva Delhi acusa de estar detrás del atentado múltiple perpetrado en 2008 en la ciudad de Bombay por un comando de diez terroristas del LeT y que causó 166 muertos.

En declaraciones a la cadena televisiva paquistaní Dawn, Said, que actualmente es el líder de la organización benéfica Jamaat-ud-Dawa (JuD), considerada una tapadera del LeT, aseguró que nadie impedirá a su grupo dar discursos en público.

El Departamento de Estado estadounidense anunció ayer una dotación de 10 millones de dólares como recompensa por Said y otros dos millones por el número dos del LeT, Hafiz Abdul Rahman Lakki, cuñado del propio Said.

"En diez años de guerra de EE.UU. en Afganistán, Pakistán ha perdido más que el país invadido", criticó Said, que pidió la salida del Sur de Asia de Estados Unidos.

Said ha estado en el ojo del huracán desde el mencionado ataque de Bombay, tras el cual llegó a ser puesto bajo arresto domiciliario después de que el Consejo de Seguridad de la ONU pusiera a su organización en la lista negra.

Las autoridades paquistaníes, no obstante, tuvieron que liberar a Said después de que los tribunales del país dictaminaran que no existían "pruebas concretas" en su contra.

El Gobierno indio, que ha exigido a Islamabad varias veces la entrega de Said, se congratuló hoy por la decisión de Washington y mantuvo que "refleja el compromiso de la India y de EE.UU. de llevar ante la Justicia a los responsables del atentado de Bombay".

"También envía una fuerte señal al LeT y a sus miembros y patrones de que la comunidad internacional está unida en la lucha contra el terrorismo", dijo el portavoz indio de Exteriores, Syed Akbarudín, citado por la agencia local IANS.

La India y Pakistán, potencias nucleares del Sur de Asia, mantienen una enconada rivalidad desde la partición del subcontinente y su independencia del Imperio Británico en 1947, que les ha llevado a librar tres guerras y otros conflictos menores.

La medida de Washington llega además en un momento muy complicado en las relaciones entre Pakistán y EE.UU., que se enturbiaron en 2011, sobre todo a raíz de la muerte de Bin Laden en una operación unilateral de comandos estadounidenses en el norte del país.

A finales de ese año, un bombardeo de helicópteros de la OTAN en una región paquistaní fronteriza con Afganistán acabó con la vida de 24 soldados de Pakistán, lo que llevó a Islamabad a anunciar la completa revisión de su relación con Washington.

Said, que comparece con total libertad en actos públicos en suelo paquistaní, ha abanderado la corriente más radical de que Pakistán debe poner fin a toda cooperación con EE.UU. y ha instado de hecho al Gobierno a celebrar un referendo sobre este asunto.

El fundador del grupo cachemir Lashkar-e-Toiba (LeT), el paquistaní Hafiz Said, por el que Washington ha ofrecido una recompensa de 10 millones de dólares, dijo hoy que la medida de EE.UU. es un favor a la India.

"EE.UU. está tratando de complacer a la India con estrategias baratas", denunció Said, a quien Nueva Delhi acusa de estar detrás del atentado múltiple perpetrado en 2008 en la ciudad de Bombay por un comando de diez terroristas del LeT y que causó 166 muertos.

En declaraciones a la cadena televisiva paquistaní Dawn, Said, que actualmente es el líder de la organización benéfica Jamaat-ud-Dawa (JuD), considerada una tapadera del LeT, aseguró que nadie impedirá a su grupo dar discursos en público.

El Departamento de Estado estadounidense anunció ayer una dotación de 10 millones de dólares como recompensa por Said y otros dos millones por el número dos del LeT, Hafiz Abdul Rahman Lakki, cuñado del propio Said.

"En diez años de guerra de EE.UU. en Afganistán, Pakistán ha perdido más que el país invadido", criticó Said, que pidió la salida del Sur de Asia de Estados Unidos.

Said ha estado en el ojo del huracán desde el mencionado ataque de Bombay, tras el cual llegó a ser puesto bajo arresto domiciliario después de que el Consejo de Seguridad de la ONU pusiera a su organización en la lista negra.

Las autoridades paquistaníes, no obstante, tuvieron que liberar a Said después de que los tribunales del país dictaminaran que no existían "pruebas concretas" en su contra.

El Gobierno indio, que ha exigido a Islamabad varias veces la entrega de Said, se congratuló hoy por la decisión de Washington y mantuvo que "refleja el compromiso de la India y de EE.UU. de llevar ante la Justicia a los responsables del atentado de Bombay".

"También envía una fuerte señal al LeT y a sus miembros y patrones de que la comunidad internacional está unida en la lucha contra el terrorismo", dijo el portavoz indio de Exteriores, Syed Akbarudín, citado por la agencia local IANS.

La India y Pakistán, potencias nucleares del Sur de Asia, mantienen una enconada rivalidad desde la partición del subcontinente y su independencia del Imperio Británico en 1947, que les ha llevado a librar tres guerras y otros conflictos menores.

La medida de Washington llega además en un momento muy complicado en las relaciones entre Pakistán y EE.UU., que se enturbiaron en 2011, sobre todo a raíz de la muerte de Bin Laden en una operación unilateral de comandos estadounidenses en el norte del país.

A finales de ese año, un bombardeo de helicópteros de la OTAN en una región paquistaní fronteriza con Afganistán acabó con la vida de 24 soldados de Pakistán, lo que llevó a Islamabad a anunciar la completa revisión de su relación con Washington.

Said, que comparece con total libertad en actos públicos en suelo paquistaní, ha abanderado la corriente más radical de que Pakistán debe poner fin a toda cooperación con EE.UU. y ha instado de hecho al Gobierno a celebrar un referendo sobre este asunto.