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Disturbios y escasez de víveres marcan las jornadas en Nepal

Redacción

jesuarez

|

Miércoles 29 de Abril de 2015 - 21:10
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  • NEPAL.- Miles de ciudadanos buscan refugio y comida en medio de los escombros de la ciudad. Fotos: EFE
NEPAL.- Miles de ciudadanos buscan refugio y comida en medio de los escombros de la ciudad.  Fotos: EFE
Aparecen las primeras protestas callejeras en Nepal, como reflejo de la desesperación y la carencia de los habitantes, porque la ayuda humanitaria no abastece.
 
Sin embargo, en otros sectores las actividades empiezan a retomar la normalidad.
 
Los habitantes de Katmandú se tomaron las calles por unas horas. Ellos se cansaron de esperar la ayuda tras el terremoto, no hubo enfrentamientos pero explicaban entre gritos, por qué estaban protestando. 
 
No hemos recibido ayuda. Tenemos mucha hambre, no tenemos ni siquiera algo para tomar ni hemos podido descansar bien. Tengo a un hijo de siete años que está durmiendo en medio de la nada. ¡Hace frío y a la gente le está dando neumonía!, ¡este gobierno no está haciendo nada!, protestó una afectada. 
 
Los policías los retiraron del lugar pero evitando hacer arrestos. No querían encender más los ánimos. Una de las cosas que genera descontento entre los nepalíes, es la insalubridad en la que están viviendo. Deshacerse de los cuerpos toma demasiado tiempo porque nadie quiere irse en contra de la religión que profesa la mayoría en ese país.
 
 
“Esta es nuestra forma tradicional de cremación. Los seguidores del hinduismo somos incinerados, no enterrados” dijo Sheral Shahi, dentista nepalí.
 
Eso agrava la acumulación de los cuerpos y a eso se suman los desperdicios que dejan los que por ahora están viviendo al aire libre, aún indecisos de qué hacer. 
 
Es como que tenemos miedo. Estamos confundidos, de irnos a casas, buscar otro lugar por aquí, o simplemente emigrar”, relató Anop Bhattachan, ciudadano nepalí.
 
 
Pero no todo es negativo. Algunos servicios empiezan a funcionar de nuevo, aunque lentamente. Los productos básicos ya comienzan a llegar, aunque se los tenga que vender de la forma más rudimentaria. El agua potable también resulta un alivio y algunos de los campamentos improvisados se comienzan a levantar. Algunos negocios ya atienden nuevamente.
 
“Hasta ayer no teníamos contacto con nuestro personal, muchos tenían daños en sus casas. Pero sus familias están bien así que ya han regresado para ayudarnos”, explicó Abhinav Narsingh, administrador de un hotel del lugar. 
 
Decir que la normalidad está volviendo sería apresurado, pero al menos los ciudadanos nepalíes intentan reconstruir sus vidas. 
 

Aparecen las primeras protestas callejeras en Nepal, como reflejo de la desesperación y la carencia de los habitantes, porque la ayuda humanitaria no abastece.

 

Sin embargo, en otros sectores las actividades empiezan a retomar la normalidad.

 

Los habitantes de Katmandú se tomaron las calles por unas horas. Ellos se cansaron de esperar la ayuda tras el terremoto, no hubo enfrentamientos pero explicaban entre gritos, por qué estaban protestando. 

 

No hemos recibido ayuda. Tenemos mucha hambre, no tenemos ni siquiera algo para tomar ni hemos podido descansar bien. Tengo a un hijo de siete años que está durmiendo en medio de la nada. ¡Hace frío y a la gente le está dando neumonía!, ¡este gobierno no está haciendo nada!, protestó una afectada. 

 

Los policías los retiraron del lugar pero evitando hacer arrestos. No querían encender más los ánimos. Una de las cosas que genera descontento entre los nepalíes, es la insalubridad en la que están viviendo. Deshacerse de los cuerpos toma demasiado tiempo porque nadie quiere irse en contra de la religión que profesa la mayoría en ese país.

 

Lea además: MILES DE PERSONAS HUYEN DE KATMANDÚ MIENTRAS EL RESTO DE NEPAL BUSCA AYUDA

 

“Esta es nuestra forma tradicional de cremación. Los seguidores del hinduismo somos incinerados, no enterrados” dijo Sheral Shahi, dentista nepalí.

 

Eso agrava la acumulación de los cuerpos y a eso se suman los desperdicios que dejan los que por ahora están viviendo al aire libre, aún indecisos de qué hacer. 

 

Es como que tenemos miedo. Estamos confundidos, de irnos a casas, buscar otro lugar por aquí, o simplemente emigrar”, relató Anop Bhattachan, ciudadano nepalí.

 

Mire además: CONTINÚAN SECUELAS DEL TERREMOTO EN NEPAL

 

Pero no todo es negativo. Algunos servicios empiezan a funcionar de nuevo, aunque lentamente. Los productos básicos ya comienzan a llegar, aunque se los tenga que vender de la forma más rudimentaria. El agua potable también resulta un alivio y algunos de los campamentos improvisados se comienzan a levantar. Algunos negocios ya atienden nuevamente.

 

“Hasta ayer no teníamos contacto con nuestro personal, muchos tenían daños en sus casas. Pero sus familias están bien así que ya han regresado para ayudarnos”, explicó Abhinav Narsingh, administrador de un hotel del lugar. 

 

Decir que la normalidad está volviendo sería apresurado, pero al menos los ciudadanos nepalíes intentan reconstruir sus vidas. 

 

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