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Basura electoral: así es el impacto medioambiental que dejan las elecciones


22 ene 2021 , 05:55

En los comicios de 2017 se generaron por lo menos 31,2 toneladas de lonas de plástico.

Falta poco para que la campaña electoral termine. Aunque los comicios se llevan a cabo en medio de una pandemia, lo que ha acelerado el mundo digital, aquello no ha impedido que en varias ciudades del país la tradicional forma de ofertar a candidatos esté presente. Rostros y nombres en lonas, uno encima de otro, cubren puentes, postes, avenidas, la vitrina es el espacio público. Pero una vez que la promoción culmine el próximo 4 de febrero, ¿cuál será el destino final de los residuos de campaña? El impacto ambiental que deja el ejercicio democrático es inminente. 

 

De acuerdo, al Reglamento de Promoción Electoral, las vallas publicitarias deberán ser elaboradas con “lona o vinilo de corte adhesivo fotográfico”. Materiales que, según Michelle Peñaherrera, ingeniera ambiental especializada en cambio climático, tienen un impacto negativo en el ambiente desde su momento de fabricación,  “su componente principal es el PVC (derivado de petróleo), un tipo de plástico que normalmente no se recicla, pero además no tiene características biodegradables. Es un plástico sin solución”, explica. 

 

Peñaherrera añade que la lona empieza su proceso de degradación a partir de los 25 años. Asimismo, Fernanda Soliz, ecologista y coordinadora de la Alianza Basura Cero Ecuador, dice que el papel y el cartón plastificado, otros de los materiales usados, tienen un largo tiempo de vida antes de poder desintegrarse “los plásticos duros pueden demorar entre 200 y 300 años en degradarse”. 

 

Otra consideración que agrava el problema de la generación de este tipo de insumo publicitario es su baja posibilidad de reciclaje. Por ejemplo, las vallas por la complejidad de los aditivos que las componen, los intentos de reciclaje no son rentables puesto que los costos son más elevados que la materia prima. “El reciclaje de campaña electoral es muy mínimo, algunas familias re utilizan las lonas para cubrir espacios en los que crían animales, pero es menor, la mayoría de ellos terminan en botaderos de basura”, recalca Soliz. 

 

Un estudio realizado por Hellen Arichabala, ingeniera en Gestión Ambiental, reveló que en los comicios electorales de 2017 se generaron 31,2 toneladas sólo en lonas de plástico. Es decir, una cantidad de residuos sólidos equivalente a la basura de 53,793 personas en un día. 

 

El impacto

 

¿Qué ocurre cuando una lona llega al botadero de basura? Lo que sucede, explica Arichabala, es que esta obstruye el paso del lixiviado, es decir, el tipo de líquido que expulsa la basura, “la lona no deja que esto fluya, y con el calor de la ciudad pueden haber incendios esporádicos en el relleno, entonces cuando un plástico (la lona) es incinerado de forma incompleta, lo que va a pasar es que a la atmósfera se va a emitir dioxinas y furanos, que son componente químicos altamente cancerígenos”, revela.  

 

 

 

 

La factura final 

 

Aunque la publicidad electoral es visible a nivel nacional, Arichabala señala, que es en las zonas rurales donde suele quedarse este material estancado, sin nunca ser recogido, “es más concentrada en la zona rural, si bien en la ciudad se dan el tiempo de bajar las vallas, esto no ocurre en los barrios periféricos, o las zonas rurales, el mayor problema ambiental está concentrado en la zona rural”, cuenta. Asimismo, solo el 45% de los municipios cuentan con relleno sanitario, destaca Peñaherrera.  

 

 

Concuerda con ello, la ecologista Soliz, “afectan a comunidades o territorios llamados de sacrificio que son las comunidades rurales y empobrecidas que se ubican muy cerca de los sitios de disposición final, y general impactos sociales y de salud a estas comunidades que están amortiguando los costos de la gestión ambiental”. 

 

 

Discurso verde 

 

La carta sobre el medio ambiente y la conservación a la naturaleza ha sido jugada por muchos de los 16 candidatos a la presidencia. Sin embargo, ¿qué sucede en la práctica? De acuerdo, a Michelle Peñaherrera, especialista en cambio climático, existe un discurso verde que no se practica “no solo deben referirse a los procesos ambientales que tienen un impacto ambiental enorme, como el extractivismo y qué van hacer con respecto a ello. El discurso verde de manera general durante la campaña electoral ha sido ambiguo. Es visible cómo es poco considerado en la práctica, y por ejemplo, muy claro sus propias campañas electorales”, señala. 

 

 

Una alternativa que propone Arichabala es la adopción de una campaña netamente digital. “Lo ideal es que los candidatos se acojan a hacer propagandas digitales, es lo mejor para el planeta en estos momentos", y agrega que "existe la incongruencia que el mismo candidato que propone leyes más amigables para el medio ambiente es el mismo que está poniendo la vallas en el puente”, refuta Arichabala.  

 

En países como México la normativa estipula que los materiales usados en campañas deben ser biodegradables, sin embargo aunque parece una buena práctica, para Solíz no es lo óptimo. “Lo ideal es rechazar la línea de sobreconsumo y sobreproducción, la propaganda electoral recurra mucho más a elementos formativos que elementos que solo pintan la ciudad y la llenan de basura. Existe una oferta amplia de materiales biodegradables, pero lo que intentamos frenar es esta lógica de depreciación y producción masiva para consumos de un solo uso que terminan en el descarte", y añade un ejemplo: dar cuaderno que tenga de tapa la propaganda electoral, pero este a la vez pueda ser usado a largo plazo, muy distinto al uso que se lo puede dar a una lona de plástico. 

 

 

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