EEUU: repartidor de pizzas murió en vivo en TV durante robo a banco

Brian Wells murió tras estallarle un collar bomba mientras rogaba ayuda a la Policía.

El repartidos de pizzas Brian Wells, con la bomba amarrada al cuello. Foto: guioteca.com
22 Enero, 2020, 12:44 pm
Por: Redacción 
¿Te imaginas que estás viendo las noticias y, de pronto, observas una muerte en vivo? Un caso similar ocurrió el 28 de agosto de 2003, cuando un collar bomba terminó con la vida de Brian Wells mientras las cámaras se encontraban afuera del banco que había robado.
 
De acuerdo con portales internacionales como guioteca.com, este hecho es uno de los más impactantes en la historia reciente de Estados Unidos.
 
 
Brian Wells, dentro del banco con la bomba, las instrucciones y la escopeta disfrazada de bastón. Foto: guioteca.com
 
 
46 años tenía el hombre, quien en esa jornada atendió un llamado en su lugar de trabajo: la Pizzería Mama Mía en Pennsylvania. Parecía una entrega de rutina, pero fue todo lo contrario.
 
Dos horas más tarde, apareció en los noticiarios rogándole a la policía que lo ayudaran, que el explosivo podía estallar en cualquier momento. Y así fue: a las 15:18 murió, y dos minutos después llegó el escuadrón antibombas.
 
Wells era uno de los mejores empleados del local: solo llegó una vez tarde en 10 años, por la muerte de una mascota, y ese día aceptó ir a dejar el pedido pese a que su turno ya había terminado.
 
La dirección era una torre de transmisión que se encontraba en un bosque y al que solo se podía llegar por un camino de tierra. A las 14H20 se lo vio entrar al banco PNC con la bomba amarrada al cuello. Las instrucciones de quienes llevaban a cabo el robo eran claras: no asustar a nadie y disparar con la escopeta que le entregaron si es que trabajadores y clientes no cooperaban.
 
“Reúne a los empleados con acceso a la bóveda. En 15 minutos tienes que conseguir US$ 250 mil”, indicaba una nota que le entregó a una de las cajeras. Pero no había cómo ingresar y solo le entregó US$ 8 mil en efectivo.
 
Un grupo de personas salió tras la advertencia de una de las empleadas; Wells lo hizo poco tiempo después: no atacó a nadie y se mostraba en calma.
 
 
Después de su muerte, policías hallaron las notas con las instrucciones para que se liberara del collar. Los efectivos intentaron dar con todas las pistas, pero en uno de los lugares no encontraron nada. Brian Wells iba a morir de todas formas.
 
¿Quiénes fueron los sospechosos de este criminal plan? Según la nota del portal digital, Marjorie Diehl Armstrong, William Rothstein y Kenneth Barnes, quienes fallecieron hace un tiempo.
 
Rothstein y Armstrong estuvieron dos veces comprometidos y su relación con esta historia se descubrió de forma espeluznante: llamó a la Policía para denunciar que tenía un hombre muerto en su freezer.
 
James Roden era la víctima, fue asesinado por Armstrong. Ella le dijo a Rothstein que destruyera el cuerpo para que no quedara evidencia y eso motivó que denunciara la situación.
 
Luego de ser arrestado, confesó que estaba pensando en el suicidio. En una nota que dejó en su casa, dijo que su malestar no tenía nada que ver con la muerte de Wells.
 
Posteriormente, investigadores hallaron en su hogar herramientas eléctricas, máquinas de soldar y maquinaria vieja. Lo que los llevó a la concluir que fue él quien diseñó la bomba.
 
Marjorie habría sido la mente maestra. Ella, de acuerdo con las investigaciones, asesinó a otra de sus exparejas, mientras que su primer marido se quitó la vida y el segundo falleció tras golpearse la cabeza en una mesa. Los que la conocieron la describieron como bipolar, inteligente y extremadamente arrogante.
 
 
Por otra parte, Kenneth Barnes solía ir de pesca con Armstrong y conocía a una trabajadora sexual: Jessica Hoopsick, quien además era cercana a Wells. Aquí, en este tramo de esta historia, el caso da un giro inesperado.
 
Existe la teoría de que la propia víctima sabía del robo. Estuvo en contacto con ellos antes de que esto sucediera y otros testigos aseguraron que lo vieron salir de la casa de Rothstein el día anterior.
 
Además, unas personas lo habrían escuchado hablar de este asalto un mes antes de que sucediera. El FBI cree que Wells siempre pensó que la bomba era mentira, hasta que se dio cuenta que era real. 
 
 
 
 
 
¿Te imaginas que estás viendo las noticias y, de pronto, observas una muerte en vivo? Un caso similar ocurrió el 28 de agosto de 2003, cuando un collar bomba terminó con la vida de Brian Wells mientras las cámaras se encontraban afuera del banco que había robado.
 
De acuerdo con portales internacionales como guioteca.com, este hecho es uno de los más impactantes en la historia reciente de Estados Unidos.
 
 
Brian Wells, dentro del banco con la bomba, las instrucciones y la escopeta disfrazada de bastón. Foto: guioteca.com
 
 
46 años tenía el hombre, quien en esa jornada atendió un llamado en su lugar de trabajo: la Pizzería Mama Mía en Pennsylvania. Parecía una entrega de rutina, pero fue todo lo contrario.
 
Dos horas más tarde, apareció en los noticiarios rogándole a la policía que lo ayudaran, que el explosivo podía estallar en cualquier momento. Y así fue: a las 15:18 murió, y dos minutos después llegó el escuadrón antibombas.
 
Wells era uno de los mejores empleados del local: solo llegó una vez tarde en 10 años, por la muerte de una mascota, y ese día aceptó ir a dejar el pedido pese a que su turno ya había terminado.
 
La dirección era una torre de transmisión que se encontraba en un bosque y al que solo se podía llegar por un camino de tierra. A las 14H20 se lo vio entrar al banco PNC con la bomba amarrada al cuello. Las instrucciones de quienes llevaban a cabo el robo eran claras: no asustar a nadie y disparar con la escopeta que le entregaron si es que trabajadores y clientes no cooperaban.
 
“Reúne a los empleados con acceso a la bóveda. En 15 minutos tienes que conseguir US$ 250 mil”, indicaba una nota que le entregó a una de las cajeras. Pero no había cómo ingresar y solo le entregó US$ 8 mil en efectivo.
 
Un grupo de personas salió tras la advertencia de una de las empleadas; Wells lo hizo poco tiempo después: no atacó a nadie y se mostraba en calma.
 
 
Después de su muerte, policías hallaron las notas con las instrucciones para que se liberara del collar. Los efectivos intentaron dar con todas las pistas, pero en uno de los lugares no encontraron nada. Brian Wells iba a morir de todas formas.
 
¿Quiénes fueron los sospechosos de este criminal plan? Según la nota del portal digital, Marjorie Diehl Armstrong, William Rothstein y Kenneth Barnes, quienes fallecieron hace un tiempo.
 
Rothstein y Armstrong estuvieron dos veces comprometidos y su relación con esta historia se descubrió de forma espeluznante: llamó a la Policía para denunciar que tenía un hombre muerto en su freezer.
 
James Roden era la víctima, fue asesinado por Armstrong. Ella le dijo a Rothstein que destruyera el cuerpo para que no quedara evidencia y eso motivó que denunciara la situación.
 
Luego de ser arrestado, confesó que estaba pensando en el suicidio. En una nota que dejó en su casa, dijo que su malestar no tenía nada que ver con la muerte de Wells.
 
Posteriormente, investigadores hallaron en su hogar herramientas eléctricas, máquinas de soldar y maquinaria vieja. Lo que los llevó a la concluir que fue él quien diseñó la bomba.
 
Marjorie habría sido la mente maestra. Ella, de acuerdo con las investigaciones, asesinó a otra de sus exparejas, mientras que su primer marido se quitó la vida y el segundo falleció tras golpearse la cabeza en una mesa. Los que la conocieron la describieron como bipolar, inteligente y extremadamente arrogante.
 
 
Por otra parte, Kenneth Barnes solía ir de pesca con Armstrong y conocía a una trabajadora sexual: Jessica Hoopsick, quien además era cercana a Wells. Aquí, en este tramo de esta historia, el caso da un giro inesperado.
 
Existe la teoría de que la propia víctima sabía del robo. Estuvo en contacto con ellos antes de que esto sucediera y otros testigos aseguraron que lo vieron salir de la casa de Rothstein el día anterior.
 
Además, unas personas lo habrían escuchado hablar de este asalto un mes antes de que sucediera. El FBI cree que Wells siempre pensó que la bomba era mentira, hasta que se dio cuenta que era real.