Hallan muerto a un interno de cárcel de Turi

El reo había sido reubicado tras participar en el amotinamiento de inicios de septiembre.

CUENCA, Ecuador.- El reo había sido reubicado tras participar en el amotinamiento de inicios de septiembre. Foto: Archivo
19 Septiembre, 2019, 10:02 am
Por: Teresa Menéndez 

Otra muerte se registra en una cárcel del país. La noche del 18 de septiembre de 2019 fue hallado sin vida, Ilber G., interno del centro de rehabilitación social de Turi, en Cuenca, provincia del Azuay. 

Se trata de uno de los reos que protagonizó el amotinamiento del pasado 1 de septiembre de 2019, y había sido reubicado en el pabellón Teda, de máxima seguridad.

Según informó el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de Libertad y a Adolescentes Infractores del Ecuador (Snai), las autoridades manejan e investigan la hipótesis de suicidio.

Autoridades locales cuantificaron en $2,5 millones los daños ocasionados en el centro carcelario, tras el amotinamiento, en el que participaron cerca de 300 reos del pabellón de mediana seguridad.
 
Equipos médicos de un policlínico y computadoras destruidas, así como la sustracción de medicinas para el tratamiento de las enfermedades de los presos fueron algunas de las evidencias encontradas.
 
Se trató del amotinamiento más grave que se ha registrado en esta cárcel, desde que se inauguró en 2014.
 
 

Otra muerte se registra en una cárcel del país. La noche del 18 de septiembre de 2019 fue hallado sin vida, Ilber G., interno del centro de rehabilitación social de Turi, en Cuenca, provincia del Azuay. 

Se trata de uno de los reos que protagonizó el amotinamiento del pasado 1 de septiembre de 2019, y había sido reubicado en el pabellón Teda, de máxima seguridad.

Según informó el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de Libertad y a Adolescentes Infractores del Ecuador (Snai), las autoridades manejan e investigan la hipótesis de suicidio.

Autoridades locales cuantificaron en $2,5 millones los daños ocasionados en el centro carcelario, tras el amotinamiento, en el que participaron cerca de 300 reos del pabellón de mediana seguridad.
 
Equipos médicos de un policlínico y computadoras destruidas, así como la sustracción de medicinas para el tratamiento de las enfermedades de los presos fueron algunas de las evidencias encontradas.
 
Se trató del amotinamiento más grave que se ha registrado en esta cárcel, desde que se inauguró en 2014.
 
 

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