Cáncer del sistema linfático muy presente en Guayaquil

El signo más común del linfoma es la inflamación de uno o más ganglios linfáticos.

  • Es necesario buscar un especialista experto en cáncer para confirmar el diagnóstico. Foto: Pixabay
15 Septiembre, 2019, 9:25 am
Por: Redacción 
El 15 de septiembre de cada año se conmemora el Día Mundial del Linfoma, un cáncer que comienza en las células del sistema linfático. Hay dos tipos de Linfoma: Linfoma de Hodgkin y Linfoma no Hodgkin. En Guayaquil, este tipo de cáncer es uno de los cinco con más incidencia tanto en hombres como en mujeres. 
 
 
 
 
La Dra. Katherine García Matamoros, Oncóloga Clínica de Solca Guayaquil, indicó que el primero tiene una alta tasa de curación mientras que el pronóstico del segundo depende del tipo específico de la enfermedad.
 
El signo más común del linfoma es agrandamiento (inflamación) de uno o más ganglios linfáticos. El ganglio linfático agrandado puede estar en el cuello, la parte superior del pecho, la axila, el abdomen o la ingle. Suele ser indoloro.
 
Además de otros signos/síntomas como tos y dificultad para respirar, fiebre, sudoración nocturna, cansancio, disminución de peso, picazón en la piel.
 
“Tener el diagnóstico correcto es importante para realizar el tratamiento adecuado, el médico le indicará que se haga una biopsia de uno de los ganglios 'inflamados' y posteriormente, al confirmar el diagnóstico, le hará otras pruebas para determinar cuánto se ha extendido”, explicó la dra. García.
 
Las pruebas son de sangre, de médula ósea para buscar células de linfoma en la médula y pruebas de detección por imágenes como: tomografía computarizada o tomografía por emisión de positrones (“PET scan” en inglés), este último es el estudio ideal para la mayoría de los linfomas.
 
El tratamiento más común es la quimioterapia con una combinación de fármacos que se administran en forma de sueros que se usan para destruir las células cancerosas.
 
Se puede asociar radioterapia, la cual utiliza rayos de alta energía dirigidos a las células del linfoma y las demás partes del cuerpo se protegen para reducir los daños a las células sanas. Se administra sólo a las áreas del cuerpo afectadas por el linfoma.
 
En cuanto al trasplante de células madres, la vocera de Solca indica que existen varios factores para determinar si el paciente lo necesita. Estos factores pueden incluir: el tipo de linfoma, la etapa de la enfermedad, otros tratamientos y su capacidad física para recibir el trasplante. Aunque un
trasplante de células madre no es una opción para todos los pacientes, puede ser una adición importante en el plan de tratamiento para algunos pacientes.
 
 
El 15 de septiembre de cada año se conmemora el Día Mundial del Linfoma, un cáncer que comienza en las células del sistema linfático. Hay dos tipos de Linfoma: Linfoma de Hodgkin y Linfoma no Hodgkin. En Guayaquil, este tipo de cáncer es uno de los cinco con más incidencia tanto en hombres como en mujeres. 
 
 
 
 
La Dra. Katherine García Matamoros, Oncóloga Clínica de Solca Guayaquil, indicó que el primero tiene una alta tasa de curación mientras que el pronóstico del segundo depende del tipo específico de la enfermedad.
 
El signo más común del linfoma es agrandamiento (inflamación) de uno o más ganglios linfáticos. El ganglio linfático agrandado puede estar en el cuello, la parte superior del pecho, la axila, el abdomen o la ingle. Suele ser indoloro.
 
Además de otros signos/síntomas como tos y dificultad para respirar, fiebre, sudoración nocturna, cansancio, disminución de peso, picazón en la piel.
 
“Tener el diagnóstico correcto es importante para realizar el tratamiento adecuado, el médico le indicará que se haga una biopsia de uno de los ganglios 'inflamados' y posteriormente, al confirmar el diagnóstico, le hará otras pruebas para determinar cuánto se ha extendido”, explicó la dra. García.
 
Las pruebas son de sangre, de médula ósea para buscar células de linfoma en la médula y pruebas de detección por imágenes como: tomografía computarizada o tomografía por emisión de positrones (“PET scan” en inglés), este último es el estudio ideal para la mayoría de los linfomas.
 
El tratamiento más común es la quimioterapia con una combinación de fármacos que se administran en forma de sueros que se usan para destruir las células cancerosas.
 
Se puede asociar radioterapia, la cual utiliza rayos de alta energía dirigidos a las células del linfoma y las demás partes del cuerpo se protegen para reducir los daños a las células sanas. Se administra sólo a las áreas del cuerpo afectadas por el linfoma.
 
En cuanto al trasplante de células madres, la vocera de Solca indica que existen varios factores para determinar si el paciente lo necesita. Estos factores pueden incluir: el tipo de linfoma, la etapa de la enfermedad, otros tratamientos y su capacidad física para recibir el trasplante. Aunque un
trasplante de células madre no es una opción para todos los pacientes, puede ser una adición importante en el plan de tratamiento para algunos pacientes.
 
 
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