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1787 familias han sido reubicadas como parte del proyecto Guayaquil Ecológico

Redacción

mguaman

|

Viernes 25 de Octubre de 2013 - 13:35
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  • GUAYAQUIL, Ecuador. Ahora el paisaje ha cambiado, la ribera del estero luce despejada y las casitas van desapareciendo, permitiendo que el agua vuelva a su cauce original. Foto: Archivo
GUAYAQUIL, Ecuador. Ahora  el paisaje ha cambiado, la ribera del estero luce despejada y las casitas van desapareciendo, permitiendo que el agua vuelva a su cauce original. Foto: Archivo
Hasta el momento 1787 familias han sido reubicadas como parte del proyecto Guayaquil Ecológico, pero aún hay personas que se resisten a abandonar las riberas del estero salado.
 
María Hernández vive en el suburbio de Guayaquil en el sector conocido como 'Cisne 2' desde hace 25 años. En este terreno de 10 por 20 construyó su casa de caña y madera y dejó espacio para sembrar algunos árboles frutales y criar animales.
 
A María ya le adjudicaron su nueva casa en el plan habitacional socio vivienda, pero se rehusa a dejar el lugar en el  que nacieron y crecieron sus hijos.
 
Un caso similar es el de Miriam Castillo, quien tiene muchos años viviendo en las riberas del estero.
 
En este sector de la ciudad se vive la otra cara de la moneda como nos cuenta Antonio Macías, quien es habitante de la Cooperativa Naciones Unidas.
 
Parte del proyecto Guayaquil Ecológico contempla  la recuperación de las riberas del salado, hasta el momento 1787 familias han sido reubicadas y hasta el 2015 se espera que sean 8175.
 
El secretario técnico de Asentamientos Irregulares,  Julio César Quiñónez nos cuenta que el proceso de reubicación se ha desarrollado con normalidad.
 
Ahora  el paisaje ha cambiado, la ribera del estero luce despejada y las casitas van desapareciendo, permitiendo que el agua vuelva a su cauce original.
 
 
 

Hasta el momento 1787 familias han sido reubicadas como parte del proyecto Guayaquil Ecológico, pero aún hay personas que se resisten a abandonar las riberas del estero salado.

 

María Hernández vive en el suburbio de Guayaquil en el sector conocido como 'Cisne 2' desde hace 25 años. En este terreno de 10 por 20 construyó su casa de caña y madera y dejó espacio para sembrar algunos árboles frutales y criar animales.

 

A María ya le adjudicaron su nueva casa en el plan habitacional socio vivienda, pero se rehusa a dejar el lugar en el  que nacieron y crecieron sus hijos.

 

Un caso similar es el de Miriam Castillo, quien tiene muchos años viviendo en las riberas del estero.

 

En este sector de la ciudad se vive la otra cara de la moneda como nos cuenta Antonio Macías, quien es habitante de la Cooperativa Naciones Unidas.

 

Parte del proyecto Guayaquil Ecológico contempla  la recuperación de las riberas del salado, hasta el momento 1787 familias han sido reubicadas y hasta el 2015 se espera que sean 8175.

 

El secretario técnico de Asentamientos Irregulares,  Julio César Quiñónez nos cuenta que el proceso de reubicación se ha desarrollado con normalidad.

 

Ahora  el paisaje ha cambiado, la ribera del estero luce despejada y las casitas van desapareciendo, permitiendo que el agua vuelva a su cauce original.

 

 

 

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