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Mujeres desafían al hampa como guardias de seguridad

Redacción

jesuarez

|

Viernes 24 de Abril de 2015 - 18:58
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  • QUITO.- Las agentes demuestran que ese oficio no solo es para hombres. Fotos: Web.
QUITO.- Las agentes demuestran que ese oficio no solo es para hombres.  Fotos: Web. QUITO.- Las agentes demuestran que ese oficio no solo es para hombres.  Fotos: Web.
Uno de los trabajos más arriesgados es brindar seguridad, un oficio realizado habitualmente por hombres. Sin embargo, hay un grupo de mujeres que se dedica a esta labor.
 
Dicen que los hombres son el sexo fuerte, pero las agentes de seguridad contradicen dicha afirmación.
 
Adriana Vélez tiene 30 años, es de Chone y trabaja hace 4 años como guardia de seguridad, lo que la enorgullece.
 
A mi me gusta esta labor, para que le voy a decir que no, aunque no todo es grato en este oficio. Lo más duro es pensar que en cualquier momento tenga que disparar”.
 
Ellas también deben estar listas para disparar, por lo que reciben capacitaciones constantes.
 
 
El cambio de turno se da tras 12 horas de trabajo, 6 días en la mañana y 6 en la noche, con un día franco. Jornadas duras que las conocen muy bien Marisol y su compañera.
 
“Aquí nos turnamos con mi compañera. Ella hace velada en la noche”.
 
De esta manera transcurren las horas para estas agentes en una caseta que se convierte en su segundo hogar, donde tienen lo necesario. 
 
“Bueno, aquí tenemos nuestra botella de agua, comida, lo necesario”.  
 
La motivación de estas mujeres son sus familias, pero ellas también se enfrentan a retos y es que a veces por ser mujeres, la discriminan.
 
“Yo quiero que mis hijos tengan lo que yo no pude”.
 
Así transcurren las jornadas de las agentes de seguridad, que sin su uniforme son mujeres, madres y amas casa, sus labores no terminan cuando dejan de trabajar como guardias. 

Uno de los trabajos más arriesgados es brindar seguridad, un oficio realizado habitualmente por hombres. Sin embargo, hay un grupo de mujeres que se dedica a esta labor.

 

Dicen que los hombres son el sexo fuerte, pero las agentes de seguridad contradicen dicha afirmación.

 

Adriana Vélez tiene 30 años, es de Chone y trabaja hace 4 años como guardia de seguridad, lo que la enorgullece.

 

A mi me gusta esta labor, para que le voy a decir que no, aunque no todo es grato en este oficio. Lo más duro es pensar que en cualquier momento tenga que disparar”.

 

Ellas también deben estar listas para disparar, por lo que reciben capacitaciones constantes.

 

Lea además: Mujeres salvaguardan la seguridad de Guayaquil por las noches

 

El cambio de turno se da tras 12 horas de trabajo, 6 días en la mañana y 6 en la noche, con un día franco. Jornadas duras que las conocen muy bien Marisol y su compañera.

 

“Aquí nos turnamos con mi compañera. Ella hace velada en la noche”.

 

De esta manera transcurren las horas para estas agentes en una caseta que se convierte en su segundo hogar, donde tienen lo necesario. 

 

“Bueno, aquí tenemos nuestra botella de agua, comida, lo necesario”.  

 

La motivación de estas mujeres son sus familias, pero ellas también se enfrentan a retos y es que a veces por ser mujeres, la discriminan.

 

“Yo quiero que mis hijos tengan lo que yo no pude”.

 

Así transcurren las jornadas de las agentes de seguridad, que sin su uniforme son mujeres, madres y amas casa, sus labores no terminan cuando dejan de trabajar como guardias. 

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