Una pareja fue declarada culpable de asesinar a su niñera

La mujer estaba convencida de que la niñera era una espía.

Los padres de Lionnet tildaron de "monstruos" a los asesinos. Foto: France Bleu
24 Mayo, 2018, 10:11 am
Por: Redacción 
Una pareja francesa fue declarada este jueves 24 de mayo culpable del asesinato de una joven compatriota que cuidaba a sus hijos en Londres, en un caso que causó consternación en Reino Unido y Francia.
 
Sabrina Kouider, de 35 años, y Ouissem Medouni, de 40, torturaron a Sophie Lionnet, de 21 años, que cuidaba de los dos hijos de la mujer, antes de matarla y luego trataron de deshacerse de su cuerpo quemándolo en el jardín de su casa en el barrio de Wimbledon.
 
Kouider es diseñadora de moda y su compañero era un antiguo analista financiero.
 
La mujer lloró al conocer el veredicto, que el jurado tardó más de una semana en alcanzar.
 
Las penas se conocerán el 26 de junio.
 
Los padres de Lionnet, Patrick Lionnet y Catherine Devallonné, asistieron a la lectura del veredicto y tildaron de "monstruos" a los asesinos.
 
"Sophie cuidó de sus niños (...) Esos monstruos la golpearon hasta la muerte. Le hicieron pasar hambre", dijo la madre en un comunicado leído en la corte tras declarar culpables de asesinato a los acusados, en el que explicó además que la familia había quedado completamente rota por la muerte de su hija y hermana.
 
También se leyó una declaración del padre, Patrick Lionnet, que dijo que su hija era su "orgullo" y "alegría".
 
"Sabrina y Ouissem no sólo le arrebataron la vida a Sophie, arrebataron la mía, mi sueño, mi alegría de vivir".
 
"Lo que Sabrina y Ouissem hicieron a mi hija excede a toda compresión. Es imperdonable", sentenció el padre.
 
Convencidos de que espiaba para un excompañero
 
El detonante del asesinato fue que Kouider estaba convencida de que la niñera era una espía al servicio de su excompañero Mark Walton, exmiembro del grupo de música irlandés Boyzone, con el que tienen un hijo. 
 
Los convictos se acusaron mutuamente de la muerte de Lionnet, que vivió un calvario antes de morir, según se desprende de lo oído en el juicio y de unas grabaciones de audio de sus últimas horas que sirvieron de prueba.
 
Los bomberos que el 20 de setiembre de 2017 se acercaron al jardín de la casa de la familia, en el sudoeste de Londres, alertados por un vecino que informó de humo negro y un olor horrible, se encontraron a Medouni quemando el cadáver.
 
Les aseguró tranquilamente que estaba cocinando un cordero.
 
"¿Por qué está quemando un cuerpo?", le preguntó el bombero Thomas Hunt tras vislumbrar dedos y una nariz, según explicó él mismo ante la corte. "Es un cordero", respondió con calma el padre, relató Hunt.
 
La fiscalía se congratuló por el veredicto.
 
"Sólo Kouider y Medouni saben exactamente cómo mataron a Sophie, pero la fiscalía pudo probar que murió como resultado de una violencia sostenida y decidida, y no por accidente", dijo la fiscal Aisling Hosein.
 
El caso puso sobre la mesa la vulnerabilidad de las au pair, generalmente mujeres jóvenes que, en el caso de Reino Unido, vienen a aprender inglés mientras cuidan a niños a cambio de comida y una habitación, aunque muchas veces acaban convirtiéndose en criadas susceptibles de abusos.
 
Sophie Lionnet ya había expresado a su madre su deseo de volver a Francia un año antes de ser asesinada. "Si tuviera los medios para comprarme un billete y tomar un taxi, ya lo hubiera hecho", le dijo en un mensaje.
 
Una pareja francesa fue declarada este jueves 24 de mayo culpable del asesinato de una joven compatriota que cuidaba a sus hijos en Londres, en un caso que causó consternación en Reino Unido y Francia.
 
Sabrina Kouider, de 35 años, y Ouissem Medouni, de 40, torturaron a Sophie Lionnet, de 21 años, que cuidaba de los dos hijos de la mujer, antes de matarla y luego trataron de deshacerse de su cuerpo quemándolo en el jardín de su casa en el barrio de Wimbledon.
 
Kouider es diseñadora de moda y su compañero era un antiguo analista financiero.
 
La mujer lloró al conocer el veredicto, que el jurado tardó más de una semana en alcanzar.
 
Las penas se conocerán el 26 de junio.
 
Los padres de Lionnet, Patrick Lionnet y Catherine Devallonné, asistieron a la lectura del veredicto y tildaron de "monstruos" a los asesinos.
 
"Sophie cuidó de sus niños (...) Esos monstruos la golpearon hasta la muerte. Le hicieron pasar hambre", dijo la madre en un comunicado leído en la corte tras declarar culpables de asesinato a los acusados, en el que explicó además que la familia había quedado completamente rota por la muerte de su hija y hermana.
 
También se leyó una declaración del padre, Patrick Lionnet, que dijo que su hija era su "orgullo" y "alegría".
 
"Sabrina y Ouissem no sólo le arrebataron la vida a Sophie, arrebataron la mía, mi sueño, mi alegría de vivir".
 
"Lo que Sabrina y Ouissem hicieron a mi hija excede a toda compresión. Es imperdonable", sentenció el padre.
 
Convencidos de que espiaba para un excompañero
 
El detonante del asesinato fue que Kouider estaba convencida de que la niñera era una espía al servicio de su excompañero Mark Walton, exmiembro del grupo de música irlandés Boyzone, con el que tienen un hijo. 
 
Los convictos se acusaron mutuamente de la muerte de Lionnet, que vivió un calvario antes de morir, según se desprende de lo oído en el juicio y de unas grabaciones de audio de sus últimas horas que sirvieron de prueba.
 
Los bomberos que el 20 de setiembre de 2017 se acercaron al jardín de la casa de la familia, en el sudoeste de Londres, alertados por un vecino que informó de humo negro y un olor horrible, se encontraron a Medouni quemando el cadáver.
 
Les aseguró tranquilamente que estaba cocinando un cordero.
 
"¿Por qué está quemando un cuerpo?", le preguntó el bombero Thomas Hunt tras vislumbrar dedos y una nariz, según explicó él mismo ante la corte. "Es un cordero", respondió con calma el padre, relató Hunt.
 
La fiscalía se congratuló por el veredicto.
 
"Sólo Kouider y Medouni saben exactamente cómo mataron a Sophie, pero la fiscalía pudo probar que murió como resultado de una violencia sostenida y decidida, y no por accidente", dijo la fiscal Aisling Hosein.
 
El caso puso sobre la mesa la vulnerabilidad de las au pair, generalmente mujeres jóvenes que, en el caso de Reino Unido, vienen a aprender inglés mientras cuidan a niños a cambio de comida y una habitación, aunque muchas veces acaban convirtiéndose en criadas susceptibles de abusos.
 
Sophie Lionnet ya había expresado a su madre su deseo de volver a Francia un año antes de ser asesinada. "Si tuviera los medios para comprarme un billete y tomar un taxi, ya lo hubiera hecho", le dijo en un mensaje.