¿Por qué Nicolás Maduro busca reelegirse pese a que Venezuela está en ruinas?

Maduro basó sus esfuerzos en campaña en dos ideas.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, durante las elecciones. Foto: AFP
20 Mayo, 2018, 11:18 am
Por: Redacción 
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, busca este domingo 20 de mayo reelegirse por otros seis años en medio de la peor crisis económica de la historia del país. Si bien el porcentaje de rechazo a su gestión roza el 80 % de acuerdo a la mayor encuestadora local, Datanálisis, Maduro parte como favorito en los comicios.
 
Maduro basó sus esfuerzos en campaña en dos ideas: que ningún otro candidato puede garantizar la “continuidad de la Revolución” Bolivariana, iniciada por su mentor político, Hugo Chávez, en 1999 y en “trabajar por la prosperidad”.
 
Venezuela vive una rampante hiperinflación de más de 13.000 % (para finales de abril, de acuerdo a la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional) y escasez de los productos y servicios más básicos.
 
Pero la carta bajo la manga del mandatario es otra: el Carnet de la Patria, una especie de cédula paralela que ha permitido perfilar, de acuerdo a cálculos emitidos por el propio gobierno, a más de 15 millones de venezolanos.
 
A través de ese documento se reciben las cajas “Clap”, comida subsidiada que cuesta 98 % menos que en el mercado y los bonos estatales que varían entre Bs 700.000 y 7.000.000 (equivalentes a entre uno y diez dólares a tasa de cambio del mercado negro), pero que además permite al partido oficial rastrear los votantes que no han sufragado y amenazarlos con quitarle los beneficios si no lo hacen. De estas prácticas se recogieron denuncias en las pasadas elecciones regionales y municipales, incluyendo el “voto ruleta”, que sería una violación del secreto del sufragio.
 
 
Una oposición dividida
 
Bajo el argumento de que los comicios fueron convocados por la Asamblea Nacional Constituyente, un legislativo paralelo impuesto por Maduro y no reconocido por la mayor parte de la comunidad internacional, la principal fracción opositora, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), decidió no participar en los comicios. Sin embargo, Henri Falcón, líder del partido Avanzada Progresista y ex gobernador del estado Lara (centro-occidente), se separó de esta postura e inscribió su candidatura presidencial.
 
Foto: AFP
 
Falcón, un militar retirado que formó parte del partido de Hugo Chávez hasta el año 2002, es calificado como “títere” de Maduro. La oposición lo acusa no solo de romper filas con la MUD, sino de “convalidar unas elecciones fraudulentas” con su candidatura. A pesar de liderar en todas las encuestas desde el inicio de la campaña, con su propuesta de dolarizar la economía local, dos de cada tres venezolanos está seguro que Falcón no ganará la presidencia este domingo, de acuerdo a Datanálisis.
 
Parte del motivo de este pesimismo está en la frenética guerra entre opositores: los que apoyan la abstención como medida para “deslegitimar aún más al gobierno” han concentrado sus esfuerzos en atacar a Falcón y su candidatura, más que en mostrar las falencias del gobierno de Maduro.
 
“La división de la oposición frente a este evento electoral es sin duda dramática y reduce sustancialmente su posibilidad de éxito, poniendo en aprietos su permanencia institucional, tal como la conocemos hoy”, comentó el presidente de Datanálisis, Luis Vicente León. Otro de los encuestadores más reconocidos de Venezuela, Félix Seijas (Delphos), coincide con la postura de León: “El mundo opositor se divide entre votar o no votar, y las energías las enfilan en insultarse mutuamente. Por su parte, los dos candidatos no oficialistas se atacan entre sí por no quedar último. Y mientras tanto, Maduro se ocupa tranquilo de terminar de amarrar a sus votantes”.
 
El factor Bertucci
 
El segundo candidato no oficialista mencionado por Seijas es Javier Bertucci, un pastor evangélico que estuvo mencionado en la investigación de los Panama Papers. Líder de la iglesia El Evangelio Cambia, Bertucci cuenta con el fanatismo de su feligresía y una estructura de voluntarios que le permitió recorrer Venezuela haciendo entrega de comida antes de sus mítines, los denominados “sopazos”.
 
Sin una línea política definida y con una bien engranada maquinaria de propaganda -y de sopa-, Bertucci quintuplicó su popularidad en las últimas cuatro semanas. Encuestas como Venebarómetro y estudios como el de la firma More Consulting aseguran que el pastor obtendrá, al menos, un millón de votos.
 
Foto: AFP
 
Este bloque podría resultar definitivo para la victoria de Maduro: siendo la ventaja de Falcón inferior a cinco puntos en la mayoría de los sondeos, con una posibilidad alta de abstención, Bertucci podría sellar la reelección del presidente. De hecho, hay políticos venezolanos que, desde el principio, lo catalogaron como un Caballo de Troya, especialmente capacitado para influir en los votos indecisos de las clases más pobres por sus cualidades como orador y así evitar el voto por Falcón.
 
Venezuela está a punto de cerrar dos décadas de chavismo que ha visto al país crecer en la fantasía del petróleo caro y desplomarse económicamente durante el último lustro. La reelección de Maduro, en sus propias palabras, traería “un nuevo sistema económico, de fijación de precios y distribución de bienes” ya escasos en una economía que se cae a pedazos. Una victoria, además, que no será reconocida por la comunidad internacional, que afina más sanciones contra lo que se ha definido como la primera autocracia latinoamericana del siglo XXI.
 
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, busca este domingo 20 de mayo reelegirse por otros seis años en medio de la peor crisis económica de la historia del país. Si bien el porcentaje de rechazo a su gestión roza el 80 % de acuerdo a la mayor encuestadora local, Datanálisis, Maduro parte como favorito en los comicios.
 
Maduro basó sus esfuerzos en campaña en dos ideas: que ningún otro candidato puede garantizar la “continuidad de la Revolución” Bolivariana, iniciada por su mentor político, Hugo Chávez, en 1999 y en “trabajar por la prosperidad”.
 
Venezuela vive una rampante hiperinflación de más de 13.000 % (para finales de abril, de acuerdo a la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional) y escasez de los productos y servicios más básicos.
 
Pero la carta bajo la manga del mandatario es otra: el Carnet de la Patria, una especie de cédula paralela que ha permitido perfilar, de acuerdo a cálculos emitidos por el propio gobierno, a más de 15 millones de venezolanos.
 
A través de ese documento se reciben las cajas “Clap”, comida subsidiada que cuesta 98 % menos que en el mercado y los bonos estatales que varían entre Bs 700.000 y 7.000.000 (equivalentes a entre uno y diez dólares a tasa de cambio del mercado negro), pero que además permite al partido oficial rastrear los votantes que no han sufragado y amenazarlos con quitarle los beneficios si no lo hacen. De estas prácticas se recogieron denuncias en las pasadas elecciones regionales y municipales, incluyendo el “voto ruleta”, que sería una violación del secreto del sufragio.
 
 
Una oposición dividida
 
Bajo el argumento de que los comicios fueron convocados por la Asamblea Nacional Constituyente, un legislativo paralelo impuesto por Maduro y no reconocido por la mayor parte de la comunidad internacional, la principal fracción opositora, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), decidió no participar en los comicios. Sin embargo, Henri Falcón, líder del partido Avanzada Progresista y ex gobernador del estado Lara (centro-occidente), se separó de esta postura e inscribió su candidatura presidencial.
 
Foto: AFP
 
Falcón, un militar retirado que formó parte del partido de Hugo Chávez hasta el año 2002, es calificado como “títere” de Maduro. La oposición lo acusa no solo de romper filas con la MUD, sino de “convalidar unas elecciones fraudulentas” con su candidatura. A pesar de liderar en todas las encuestas desde el inicio de la campaña, con su propuesta de dolarizar la economía local, dos de cada tres venezolanos está seguro que Falcón no ganará la presidencia este domingo, de acuerdo a Datanálisis.
 
Parte del motivo de este pesimismo está en la frenética guerra entre opositores: los que apoyan la abstención como medida para “deslegitimar aún más al gobierno” han concentrado sus esfuerzos en atacar a Falcón y su candidatura, más que en mostrar las falencias del gobierno de Maduro.
 
“La división de la oposición frente a este evento electoral es sin duda dramática y reduce sustancialmente su posibilidad de éxito, poniendo en aprietos su permanencia institucional, tal como la conocemos hoy”, comentó el presidente de Datanálisis, Luis Vicente León. Otro de los encuestadores más reconocidos de Venezuela, Félix Seijas (Delphos), coincide con la postura de León: “El mundo opositor se divide entre votar o no votar, y las energías las enfilan en insultarse mutuamente. Por su parte, los dos candidatos no oficialistas se atacan entre sí por no quedar último. Y mientras tanto, Maduro se ocupa tranquilo de terminar de amarrar a sus votantes”.
 
El factor Bertucci
 
El segundo candidato no oficialista mencionado por Seijas es Javier Bertucci, un pastor evangélico que estuvo mencionado en la investigación de los Panama Papers. Líder de la iglesia El Evangelio Cambia, Bertucci cuenta con el fanatismo de su feligresía y una estructura de voluntarios que le permitió recorrer Venezuela haciendo entrega de comida antes de sus mítines, los denominados “sopazos”.
 
Sin una línea política definida y con una bien engranada maquinaria de propaganda -y de sopa-, Bertucci quintuplicó su popularidad en las últimas cuatro semanas. Encuestas como Venebarómetro y estudios como el de la firma More Consulting aseguran que el pastor obtendrá, al menos, un millón de votos.
 
Foto: AFP
 
Este bloque podría resultar definitivo para la victoria de Maduro: siendo la ventaja de Falcón inferior a cinco puntos en la mayoría de los sondeos, con una posibilidad alta de abstención, Bertucci podría sellar la reelección del presidente. De hecho, hay políticos venezolanos que, desde el principio, lo catalogaron como un Caballo de Troya, especialmente capacitado para influir en los votos indecisos de las clases más pobres por sus cualidades como orador y así evitar el voto por Falcón.
 
Venezuela está a punto de cerrar dos décadas de chavismo que ha visto al país crecer en la fantasía del petróleo caro y desplomarse económicamente durante el último lustro. La reelección de Maduro, en sus propias palabras, traería “un nuevo sistema económico, de fijación de precios y distribución de bienes” ya escasos en una economía que se cae a pedazos. Una victoria, además, que no será reconocida por la comunidad internacional, que afina más sanciones contra lo que se ha definido como la primera autocracia latinoamericana del siglo XXI.