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Presidenta de Brasil reconoce más de 200.000 hectáreas de tierras a etnias indígenas

Redacción

jzapata

|

Lunes 20 de Abril de 2015 - 19:20
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  • Las áreas han sido reconocidas a las etnias Arara, Juruna, Kaixana y Mura.
Las áreas han sido reconocidas a las etnias Arara, Juruna, Kaixana y Mura.
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, firmó este lunes un decreto que reconoce 232.544 hectáreas de tierras indígenas en el norte del país, una victoria parcial para los pueblos originarios, que reclaman al gobierno mayor compromiso en la defensa de sus derechos. 
 
La decisión confirma un proceso administrativo que delimita tres nuevas áreas indígenas ubicadas en los estados de Pará y Amazonas (norte), habitadas por cuatro etnias: Arara, Juruna, Kaixana y Mura.
 
"Es un reconocimiento para los pueblos directamente involucrados", dijo a la AFP Cleber Buzatto, secretario ejecutivo del Consejo Indigenista Misionario (CIMI).
 
Sin embargo, reclama que "el gobierno sigue sin tomar decisiones administrativas sobre regiones donde los pueblos enfrentan más dificultades", como en Mato Grosso del Sur (centro-oeste) y Bahía (nordeste), donde los líderes indígenas que luchan por preservar su lugar a menudo sufren situaciones de violencia y amenazas.  
 
La Constitución brasileña establece que los indígenas tienen "derechos originarios sobre las tierras que tradicionalmente ocupan", es decir, aquellas habitadas por ellos de forma permanente y que utilizan para sus actividades productivas.
 
Actualmente, es el Poder Ejecutivo el que tiene la potestad para demarcar las tierras, pero el Congreso tramita una propuesta de enmienda constitucional que busca transferir esas atribuciones al Legislativo.
 
Los indígenas, que se oponen a tal cambio, temen que los parlamentarios permitan el uso de sus ricas tierras ancestrales para los negocios agropecuarios, la minería y la construcción de grandes emprendimientos.
 
La semana pasada, cerca de 1.500 miembros de tribus de todo el país acamparon por varios días frente a la sede del gobierno central en Brasilia. Además de oponerse al proyecto de enmienda de la Carta Magna, reclaman mayor celeridad al Ejecutivo en el reconocimiento de sus territorios.  
 
En Brasil viven más de 896.900 indígenas, de 305 etnias, en una población total de unos 202 millones de personas. 
 
Sus tierras ocupan el 12% del territorio, buena parte en la Amazonia (norte). Hay, sin embargo, muchas tierras pendientes de reconocimiento en áreas pobladas y ocupadas por colonos para la agricultura.
Fuente: AFP

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, firmó este lunes un decreto que reconoce 232.544 hectáreas de tierras indígenas en el norte del país, una victoria parcial para los pueblos originarios, que reclaman al gobierno mayor compromiso en la defensa de sus derechos. 

 

La decisión confirma un proceso administrativo que delimita tres nuevas áreas indígenas ubicadas en los estados de Pará y Amazonas (norte), habitadas por cuatro etnias: Arara, Juruna, Kaixana y Mura.

 

"Es un reconocimiento para los pueblos directamente involucrados", dijo a la AFP Cleber Buzatto, secretario ejecutivo del Consejo Indigenista Misionario (CIMI).

 

Sin embargo, reclama que "el gobierno sigue sin tomar decisiones administrativas sobre regiones donde los pueblos enfrentan más dificultades", como en Mato Grosso del Sur (centro-oeste) y Bahía (nordeste), donde los líderes indígenas que luchan por preservar su lugar a menudo sufren situaciones de violencia y amenazas.  

 

La Constitución brasileña establece que los indígenas tienen "derechos originarios sobre las tierras que tradicionalmente ocupan", es decir, aquellas habitadas por ellos de forma permanente y que utilizan para sus actividades productivas.

 

Actualmente, es el Poder Ejecutivo el que tiene la potestad para demarcar las tierras, pero el Congreso tramita una propuesta de enmienda constitucional que busca transferir esas atribuciones al Legislativo.

 

Los indígenas, que se oponen a tal cambio, temen que los parlamentarios permitan el uso de sus ricas tierras ancestrales para los negocios agropecuarios, la minería y la construcción de grandes emprendimientos.

 

La semana pasada, cerca de 1.500 miembros de tribus de todo el país acamparon por varios días frente a la sede del gobierno central en Brasilia. Además de oponerse al proyecto de enmienda de la Carta Magna, reclaman mayor celeridad al Ejecutivo en el reconocimiento de sus territorios.  

 

En Brasil viven más de 896.900 indígenas, de 305 etnias, en una población total de unos 202 millones de personas. 

 

Sus tierras ocupan el 12% del territorio, buena parte en la Amazonia (norte). Hay, sin embargo, muchas tierras pendientes de reconocimiento en áreas pobladas y ocupadas por colonos para la agricultura.

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