Claves para ahorrar en tiempos de crisis

Dos economistas recomiendan priorizar los gastos y guardar el dinero a largo plazo.

  • Dos economistas recomiendan priorizar los gastos y guardar el dinero a largo plazo. Foto: Pixabay
19 Mayo, 2019, 12:15 am
Por: Redacción 
La Real Academia de la Lengua define al verbo ahorrar como “reservar una parte de los ingresos ordinarios” o “guardar dinero como previsión para necesidades futuras”. Basados en esas definiciones, ¿se puede conservar recursos cuando la situación económica es  difícil o se vive una crisis?
 
Dos economistas plantean que sí se puede, pero que hay que tomar varios aspectos y, sobre todo, ser rigurosos. Otra pregunta clave viene de inmediato: ¿cómo hacerlo?
 
 
A criterio de Christian Moscoso, “muchas personas han enfrentado las crisis con los ahorros que tienen o tenían, lo que revela la importancia de esta actividad financiera en las economías familiares”. “Una persona debería destinar al menos el 5% de su ingreso a este rubro”, agrega.
 
Cuando se carece de una fuente de ingreso fijo se complica ahorrar, pero incluso en tiempos así, es posible mantener el ahorro. “Un primer paso es recortar los gastos al mínimo, por ejemplo: reducir o eliminar las salidas a comer fuera de casa, al cine, o algún otro tipo de esparcimiento que implique gastos”. “Muchos utilizan los ahorros en emergencias, pero es importante volver a aumentar lo más rápido posible dicho fondo”, señala.
 
En este sentido coincide el economista Guido Macas. Él aconseja a desempleados y subempleados “cambiar sus hábitos en el transporte, en dejar a un lado las costumbres como comer en la calle o de cosas no saludables. Con el poco dinero que tienen, buscar promociones y cupones de ofertas”.
 
Una de las prioridades es determinar ingresos y gastos. “Necesidades básicas y urgentes. Eliminar todo tipo de vicio como cigarrillos, alcohol, juegos de cartas ya que eso genera gastos que pueden ser destinados a un pequeño ahorro. Reducir las salidas a invitaciones de fiestas o salidas nocturnas”.
 
Moscoso, especializado en Marketing y Gestión Empresarial, sugiere “hacer una proyección de al menos 6 meses por delante e identificar dónde se pueden hacer recortes para no estar en saldo negativo”.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Ahorro sin errores
 
El plan debe ser proyectado y debe mantenerse en el tiempo, pero en épocas difíciles se suele anular el monto destinado al ahorro, lo que no genera sostenibilidad. “Eso es un error, pues hace que nuestra planificación, proyección y flujo varíe. Es recomendable ser firmes y no tocar el ahorro rápidamente, sino pensar en ajustes en gastos para mantener equilibrio en las finanzas personales. No caer en la tentación de compras o de ofertas que lucen bien, pero al final de cuentas son un gasto, y muchas veces, un gasto innecesario”, destaca Moscoso.
 
Es fundamental entender que esto no es para el corto plazo sino para el mediano y largo plazo. “No sacar el dinero en tres o diez meses sino en dos o más años. Para eso hay que saber exactamente todos sus gastos incluyendo los imprevistos. Ser muy rígido y decisivo es no gastar en cosas o hábitos innecesarios”, recomienda Macas, docente de la Universidad Ecotec.
 
 
En esta época en la que la tecnología prima, ¿cómo nos puede ayudar para fortalecer nuestro proyecto de ahorro?  Macas la considera una herramienta importantísima. “Sin necesidad de salir a buscar precios de un bien, se la puede utilizar para escoger la mejor oferta y comprarla, así no gastará en movilización y tiempo. Ya no es necesario tener un paquete de internet para hacerlo, pues en la ciudad hay varios puntos de internet gratuito que pueden ser aliados”.
  
“Hay que saberla aprovechar –menciona Moscoso-  para utilizarla por ejemplo para analizar mercados y también para investigar buenas prácticas que nos harán mejorar en nuestra economía y ahorro. Hay muchas aplicaciones y portales que nos entregan de forma gratuita, incluso, información y formación financiera”.
 
 
 
 
 
 
 
El papel de los bancos
 
De acuerdo con un estudio del Banco Central del Ecuador (BCE), presentado en enero de 2018, 38 de cada 100 ecuatorianos tiene sus recursos en cuentas de ahorro, corriente o pólizas. 20 de cada 100 personas tiene préstamos y tarjetas de crédito y débito.
 
La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en Hogares Urbanos y Rurales 2011 – 2012, divulgada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) en 2013, reportaba que 58,8% de la población ecuatoriana tenía capacidad de ahorro, mientras el 41,1% registra mayores gastos que ingresos.
 
De acuerdo con las estadísticas de esa fecha, en relación a los gastos monetarios de consumo, el 24,4% de ellos es destinado a la adquisición de alimentos y bebidas no alcohólicas, seguido por transporte con el 14,6%. En lo que menos gastan los ecuatorianos, según e INEC, es en bebidas alcohólicas y tabaco con el 0,7%.
 
 
El economista Macas opina que es primordial identificar las entidades bancarias que trabajan con clientes que no tienen ingresos permanentes. “Y que pueden sacar sus cuentas de ahorro con bajos montos (cinco dólares, como mínimo) y permitan el ahorro de cualquier monto y no con montos mínimos que muchas veces no son alcanzables para todos”, indica.
 
Moscoso, que también ha sido docente, precisa que los créditos de las instituciones financieras son una ayuda, pero que hay que fijar férreamente en qué se los va a usar. “Hay que proyectarse en función del crédito o créditos que se puedan generar, pero siempre con una visión de que esos recursos pueden ser un capital para trabajo, no un ingreso para consumo. Hay que tener cuidado porque muchas instituciones ofrecen créditos de forma sencilla, especialmente a través de tarjetas de crédito. Un mal manejo podría llevarnos a un sobrendeudamiento”, enfatiza.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Emprendimiento y capacitación
 
Moscoso plantea determinar en qué somos buenos, cuáles son nuestras habilidades y, según eso, decidir en qué negocio podemos emprender. “Conocer nuestro mercado objetivo y estudiar las condiciones en las cuales se desarrollaría dicho negocio. Eso puede aumentar las posibilidades de éxito del emprendimiento (creación de empresas, nuevos productos o innovación). Un correcto costeo hace que nuestro riesgo sea menor”.
 
Macas también valora los emprendimientos como una de las opciones de las personas que no tienen empleo para generar ingresos y ahorro, pero resalta un punto a tener muy en cuenta: “Una tiendita, un pequeño comedor o la venta de alimentos o refrigerios no necesitan mucho capital y permiten cubrir por lo menos los gastos diarios de la familia. La clave estará en no mezclar los ingresos del negocio en gastos personales no productivos. Cada ganancia debe ser invertida en el negocio”.
 
 
La compra de un inmueble, opina Moscoso, casi siempre es una buena opción, pero es necesario analizar las condiciones de compra y de qué manera se puede obtener dinero a través de ese bien. “En tiempos de crisis es necesario `sacar el jugo´ a las inversiones y para eso hay que estudiar todos los escenarios posibles”, sentencia el economista Moscoso.
 
Entre tanto, la preparación académica sigue siendo una inversión garantizada en estos tiempos. “Más si es para mejorar los emprendimientos y hacer crecer sus negocios propios. Los cursos, capacitaciones y las carreras tecnológicas también permiten en poco tiempo buscar y encontrar empleo sin mucho requisitos”, señala Macas.
 
“Nunca debería dejarse a un lado la capacitación, esto ya no es solo una inversión sino es una realidad que debemos afrontar y cumplir para no perder competitividad en este mercado tan cambiante”, agrega Moscoso.
 
 
 
La Real Academia de la Lengua define al verbo ahorrar como “reservar una parte de los ingresos ordinarios” o “guardar dinero como previsión para necesidades futuras”. Basados en esas definiciones, ¿se puede conservar recursos cuando la situación económica es  difícil o se vive una crisis?
 
Dos economistas plantean que sí se puede, pero que hay que tomar varios aspectos y, sobre todo, ser rigurosos. Otra pregunta clave viene de inmediato: ¿cómo hacerlo?
 
 
A criterio de Christian Moscoso, “muchas personas han enfrentado las crisis con los ahorros que tienen o tenían, lo que revela la importancia de esta actividad financiera en las economías familiares”. “Una persona debería destinar al menos el 5% de su ingreso a este rubro”, agrega.
 
Cuando se carece de una fuente de ingreso fijo se complica ahorrar, pero incluso en tiempos así, es posible mantener el ahorro. “Un primer paso es recortar los gastos al mínimo, por ejemplo: reducir o eliminar las salidas a comer fuera de casa, al cine, o algún otro tipo de esparcimiento que implique gastos”. “Muchos utilizan los ahorros en emergencias, pero es importante volver a aumentar lo más rápido posible dicho fondo”, señala.
 
En este sentido coincide el economista Guido Macas. Él aconseja a desempleados y subempleados “cambiar sus hábitos en el transporte, en dejar a un lado las costumbres como comer en la calle o de cosas no saludables. Con el poco dinero que tienen, buscar promociones y cupones de ofertas”.
 
Una de las prioridades es determinar ingresos y gastos. “Necesidades básicas y urgentes. Eliminar todo tipo de vicio como cigarrillos, alcohol, juegos de cartas ya que eso genera gastos que pueden ser destinados a un pequeño ahorro. Reducir las salidas a invitaciones de fiestas o salidas nocturnas”.
 
Moscoso, especializado en Marketing y Gestión Empresarial, sugiere “hacer una proyección de al menos 6 meses por delante e identificar dónde se pueden hacer recortes para no estar en saldo negativo”.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Ahorro sin errores
 
El plan debe ser proyectado y debe mantenerse en el tiempo, pero en épocas difíciles se suele anular el monto destinado al ahorro, lo que no genera sostenibilidad. “Eso es un error, pues hace que nuestra planificación, proyección y flujo varíe. Es recomendable ser firmes y no tocar el ahorro rápidamente, sino pensar en ajustes en gastos para mantener equilibrio en las finanzas personales. No caer en la tentación de compras o de ofertas que lucen bien, pero al final de cuentas son un gasto, y muchas veces, un gasto innecesario”, destaca Moscoso.
 
Es fundamental entender que esto no es para el corto plazo sino para el mediano y largo plazo. “No sacar el dinero en tres o diez meses sino en dos o más años. Para eso hay que saber exactamente todos sus gastos incluyendo los imprevistos. Ser muy rígido y decisivo es no gastar en cosas o hábitos innecesarios”, recomienda Macas, docente de la Universidad Ecotec.
 
 
En esta época en la que la tecnología prima, ¿cómo nos puede ayudar para fortalecer nuestro proyecto de ahorro?  Macas la considera una herramienta importantísima. “Sin necesidad de salir a buscar precios de un bien, se la puede utilizar para escoger la mejor oferta y comprarla, así no gastará en movilización y tiempo. Ya no es necesario tener un paquete de internet para hacerlo, pues en la ciudad hay varios puntos de internet gratuito que pueden ser aliados”.
  
“Hay que saberla aprovechar –menciona Moscoso-  para utilizarla por ejemplo para analizar mercados y también para investigar buenas prácticas que nos harán mejorar en nuestra economía y ahorro. Hay muchas aplicaciones y portales que nos entregan de forma gratuita, incluso, información y formación financiera”.
 
 
 
 
 
 
 
El papel de los bancos
 
De acuerdo con un estudio del Banco Central del Ecuador (BCE), presentado en enero de 2018, 38 de cada 100 ecuatorianos tiene sus recursos en cuentas de ahorro, corriente o pólizas. 20 de cada 100 personas tiene préstamos y tarjetas de crédito y débito.
 
La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en Hogares Urbanos y Rurales 2011 – 2012, divulgada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) en 2013, reportaba que 58,8% de la población ecuatoriana tenía capacidad de ahorro, mientras el 41,1% registra mayores gastos que ingresos.
 
De acuerdo con las estadísticas de esa fecha, en relación a los gastos monetarios de consumo, el 24,4% de ellos es destinado a la adquisición de alimentos y bebidas no alcohólicas, seguido por transporte con el 14,6%. En lo que menos gastan los ecuatorianos, según e INEC, es en bebidas alcohólicas y tabaco con el 0,7%.
 
 
El economista Macas opina que es primordial identificar las entidades bancarias que trabajan con clientes que no tienen ingresos permanentes. “Y que pueden sacar sus cuentas de ahorro con bajos montos (cinco dólares, como mínimo) y permitan el ahorro de cualquier monto y no con montos mínimos que muchas veces no son alcanzables para todos”, indica.
 
Moscoso, que también ha sido docente, precisa que los créditos de las instituciones financieras son una ayuda, pero que hay que fijar férreamente en qué se los va a usar. “Hay que proyectarse en función del crédito o créditos que se puedan generar, pero siempre con una visión de que esos recursos pueden ser un capital para trabajo, no un ingreso para consumo. Hay que tener cuidado porque muchas instituciones ofrecen créditos de forma sencilla, especialmente a través de tarjetas de crédito. Un mal manejo podría llevarnos a un sobrendeudamiento”, enfatiza.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Emprendimiento y capacitación
 
Moscoso plantea determinar en qué somos buenos, cuáles son nuestras habilidades y, según eso, decidir en qué negocio podemos emprender. “Conocer nuestro mercado objetivo y estudiar las condiciones en las cuales se desarrollaría dicho negocio. Eso puede aumentar las posibilidades de éxito del emprendimiento (creación de empresas, nuevos productos o innovación). Un correcto costeo hace que nuestro riesgo sea menor”.
 
Macas también valora los emprendimientos como una de las opciones de las personas que no tienen empleo para generar ingresos y ahorro, pero resalta un punto a tener muy en cuenta: “Una tiendita, un pequeño comedor o la venta de alimentos o refrigerios no necesitan mucho capital y permiten cubrir por lo menos los gastos diarios de la familia. La clave estará en no mezclar los ingresos del negocio en gastos personales no productivos. Cada ganancia debe ser invertida en el negocio”.
 
 
La compra de un inmueble, opina Moscoso, casi siempre es una buena opción, pero es necesario analizar las condiciones de compra y de qué manera se puede obtener dinero a través de ese bien. “En tiempos de crisis es necesario `sacar el jugo´ a las inversiones y para eso hay que estudiar todos los escenarios posibles”, sentencia el economista Moscoso.
 
Entre tanto, la preparación académica sigue siendo una inversión garantizada en estos tiempos. “Más si es para mejorar los emprendimientos y hacer crecer sus negocios propios. Los cursos, capacitaciones y las carreras tecnológicas también permiten en poco tiempo buscar y encontrar empleo sin mucho requisitos”, señala Macas.
 
“Nunca debería dejarse a un lado la capacitación, esto ya no es solo una inversión sino es una realidad que debemos afrontar y cumplir para no perder competitividad en este mercado tan cambiante”, agrega Moscoso.
 
 
 
SUSCRÍBETE a Ecuavisa.com
SUSCRÍBETE
Recibe un correo semanal de los acontecimientos más importantes a nivel nacional e internacional.
Le puede interesar
SUSCRÍBETE a Ecuavisa.com
SUSCRÍBETE
Recibe un correo semanal de los acontecimientos más importantes a nivel nacional e internacional.
TEMAS RELACIONADOS