José Vicente León, un taxista que recibe a sus pasajeros con serenata


Es un taxista de 56 años que brinda dos servicios a sus clientes. Todos los pasajeros que se suben a su taxi reciben serenata y gratuita.

José Vicente León, un taxista que recibe a sus pasajeros con serenata
14 Junio, 2012, 6:24 pm
Por: Redacción 


Es un taxista de 56 años que brinda dos servicios a sus clientes. Todos los pasajeros que se suben a su taxi reciben serenata y gratuita.


El taxista pone sus pistas y entona los boleros más conocidos en nuestro país. Muchos piensan que se trata de la radio en alto volumen.


Sin embargo, es la voz privilegiada de Jose Vicente. Toda su vida soñó con ser taxista y tiene 36 años dando este servicio.


Su voz es la manera de conseguir más clientes, que incluso ya lo piden en exclusiva.


Trabaja en las noches recorriendo las calles de Guayaquil.


En sus años de profesión ha atendido dos partos, dos mujeres dieron a luz en su taxi y también recibió a los recién nacidos con su música.


A pesar de sus penas, le sigue cantando a la vida. Vive solo en un departamento al sur de Guayaquil. Su esposa y sus hijos lo abandonaron.



José Vicente es una muestra que a pesar de los problemas y tristezas, hay que poner la mejor sonrisa a  la vida.
 

Es un taxista de 56 años que brinda dos servicios a sus clientes. Todos los pasajeros que se suben a su taxi reciben serenata y gratuita.

El taxista pone sus pistas y entona los boleros más conocidos en nuestro país. Muchos piensan que se trata de la radio en alto volumen.

Sin embargo, es la voz privilegiada de Jose Vicente. Toda su vida soñó con ser taxista y tiene 36 años dando este servicio.

Su voz es la manera de conseguir más clientes, que incluso ya lo piden en exclusiva.

Trabaja en las noches recorriendo las calles de Guayaquil.

En sus años de profesión ha atendido dos partos, dos mujeres dieron a luz en su taxi y también recibió a los recién nacidos con su música.

A pesar de sus penas, le sigue cantando a la vida. Vive solo en un departamento al sur de Guayaquil. Su esposa y sus hijos lo abandonaron.

José Vicente es una muestra que a pesar de los problemas y tristezas, hay que poner la mejor sonrisa a  la vida.