Guayaquil mantiene viva la memoria de Vicente Rocafuerte: maestro de maestros

Rocafuerte es reconocido por ser un hombre visionario que marcó la historia del Ecuador.

Vicente Rocafuerte es reconocido por ser un hombre visionario que marcó la historia del Ecuador.
5 Julio, 2017, 12:20 pm
Por: Redacción 
Vicente Rocafuerte no solo fue el primer presidente ecuatoriano de la República, sino el artífice real del Estado, uno de los primeros constructores de la patria. En nuestra historia no ha existido otro mandatario con la formación cultural, económica, política y social que Rocafuerte, sobre todo en el campo internacional.
 
Nació en 1783 en el seno de una de las más ricas familias de Guayaquil, ciudad de la cual fue alcalde y gobernador.
 
Su carrera política y diplomática fue sorprendente: diputado en las Cortes de Cádiz en 1814, en donde defendería ardorosamente la Constitución liberal de 1812. En dicha Corte daría muestras de su rebeldía frente al absolutismo de Fernando VI, quien se negó a reconocer la carta política; Rocafuerte se negó a jurar fidelidad al monarca, por lo que este cursó una orden de detención en su contra, la cual no se hizo efectiva al escapar Rocafuerte.
 
Viajero incansable y estudioso de las realidades sociales de los países que visitó, como Inglaterra, Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia. De 1821 a 1823, por motivos de negocios y familiares, se estableció en EE.UU., donde siempre manifestó su admiración por el sistema político de la nación del norte y especialmente por sus padres fundadores: Washington, Franklin, Adams, Y Payne.
 
En 1823 fue partidario de formar una expedición para liberar a Cuba de la ocupación española. De 1824 a 1829 ejerció el cargo de embajador de México en Londres, donde desplegó esfuerzos enormes para ayudar a esta nación; en 1825 logró que Inglaterra otorgue a ese país el reconocimiento diplomático, de esta manera se convirtió en el primer país americano en tener su reconocimiento oficial en el concierto de las naciones libres. Igualmente, gracias a sus gestiones, Rocafuerte consiguió que financieras de la banca inglesa otorgasen un crédito a la naciente Gran Colombia, que pasaba por urgencias económicas.
 
Después de su gestión diplomática volvió a su país natal, en momentos en que nacía la República del Ecuador. Como legislador del naciente país que estaba sumido en el caos político y económico, y opositor del autoritario gobierno de Juan José Flores, se convirtió en líder guerrillero en la llamada guerra de los Chihuahuas (1833-1834) con el afán de derrocar al gobierno floreano. Capturado por las tropas floreanas, el astuto mandatario prefiere pactar con su adversario para conseguir aplacar la insurrección: el camino al poder de Rocafuerte quedó libre.
 
Por todas estas razones, Guayaquil mantiene presente su nombre, su historia y legado en varios rincones de la urbe, para recordar a este maestro de maestros. 
 
“Fue el organizador de la República, el sistematizador de la República del Ecuador, además un hombre de ideas muy claras, un hombre de ilustración universal, político, empresario y un gran benefactor social”, comenta Jenny Estrada, historiadora guayaquileña. 
 
Como presidente uno de sus principales fuertes fue la educación. Creó varios colegios, entre estos el que lleva su nombre fundado el 26 de diciembre de 1841 y que en sus inicios llevaba el nombre de Colegio del Guayas. Hoy el Colegio Vicente Rocafuerte tiene 176 años de fundación y por él pasaron 13 presidentes constitucionales de la República. 
 
Al ser un gran defensor de la educación, creó también el primer colegio femenino de la ciudad: “El primer colegio para la educación femenina, antes las mujeres solo recibían educación en la casas, educación particular a través de preceptoras. Rocafuerte crea el primer colegio femenino y lo crea bajo la preceptoría de las Madres del Sagrado Corazón”, agrega Estrada. 
 
Por su inmensa obra educativa, una de sus frases resalta en un monumento en la Universidad Laica Vicente Rocafuerte que detalla sobre piedra: “La educación de las masas afianza la libertad y destruye la esclavitud”. 
 
En el Museo Municipal de Guayaquil se expone una pintura de la casa en la que nació el histórico presidente, también conocida como La Tahona, situada en la calle de la Orilla junto a las estribaciones el Estero de San Carlos. Este centro cultural cuenta también con el ataúd en donde se trasladaron sus restos desde la ciudad de Lima, en donde falleció, hacia Guayaquil. 
 
En el Cementerio General de la ciudad reposan sus restos, aquí en 1925 se construyó un hermoso mausoleo en forma de semicírculo que posee tres placas elaboradas en bronce, con figuras que representan a la ciencia, la sabiduría y la claridad. 
 
Para Jenny Estrada, la obra de Rocafuerte trasciende al tiempo: “Fue un hombre de ideas progresistas y de mucha energía para el mando, las entrega cívica de todas sus capacidades a favor de toda la colectividad, la generosidad de su tiempo y de sus ideas y de su persona, para colaborar al beneficio de los demás, más que el suyo propio”.
 
Vicente Rocafuerte es reconocido por ser un hombre visionario que marcó la historia del Ecuador y del mundo, uno de los propulsores de la independencia de la región. “La forma de organizar a nuestra patria para que realmente se sintiese lo que era el beneficio de la Independencia, se lo debemos a él”, finaliza Estrada. 
Vicente Rocafuerte no solo fue el primer presidente ecuatoriano de la República, sino el artífice real del Estado, uno de los primeros constructores de la patria. En nuestra historia no ha existido otro mandatario con la formación cultural, económica, política y social que Rocafuerte, sobre todo en el campo internacional.
 
Nació en 1783 en el seno de una de las más ricas familias de Guayaquil, ciudad de la cual fue alcalde y gobernador.
 
Su carrera política y diplomática fue sorprendente: diputado en las Cortes de Cádiz en 1814, en donde defendería ardorosamente la Constitución liberal de 1812. En dicha Corte daría muestras de su rebeldía frente al absolutismo de Fernando VI, quien se negó a reconocer la carta política; Rocafuerte se negó a jurar fidelidad al monarca, por lo que este cursó una orden de detención en su contra, la cual no se hizo efectiva al escapar Rocafuerte.
 
Viajero incansable y estudioso de las realidades sociales de los países que visitó, como Inglaterra, Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia. De 1821 a 1823, por motivos de negocios y familiares, se estableció en EE.UU., donde siempre manifestó su admiración por el sistema político de la nación del norte y especialmente por sus padres fundadores: Washington, Franklin, Adams, Y Payne.
 
En 1823 fue partidario de formar una expedición para liberar a Cuba de la ocupación española. De 1824 a 1829 ejerció el cargo de embajador de México en Londres, donde desplegó esfuerzos enormes para ayudar a esta nación; en 1825 logró que Inglaterra otorgue a ese país el reconocimiento diplomático, de esta manera se convirtió en el primer país americano en tener su reconocimiento oficial en el concierto de las naciones libres. Igualmente, gracias a sus gestiones, Rocafuerte consiguió que financieras de la banca inglesa otorgasen un crédito a la naciente Gran Colombia, que pasaba por urgencias económicas.
 
Después de su gestión diplomática volvió a su país natal, en momentos en que nacía la República del Ecuador. Como legislador del naciente país que estaba sumido en el caos político y económico, y opositor del autoritario gobierno de Juan José Flores, se convirtió en líder guerrillero en la llamada guerra de los Chihuahuas (1833-1834) con el afán de derrocar al gobierno floreano. Capturado por las tropas floreanas, el astuto mandatario prefiere pactar con su adversario para conseguir aplacar la insurrección: el camino al poder de Rocafuerte quedó libre.
 
Por todas estas razones, Guayaquil mantiene presente su nombre, su historia y legado en varios rincones de la urbe, para recordar a este maestro de maestros. 
 
“Fue el organizador de la República, el sistematizador de la República del Ecuador, además un hombre de ideas muy claras, un hombre de ilustración universal, político, empresario y un gran benefactor social”, comenta Jenny Estrada, historiadora guayaquileña. 
 
Como presidente uno de sus principales fuertes fue la educación. Creó varios colegios, entre estos el que lleva su nombre fundado el 26 de diciembre de 1841 y que en sus inicios llevaba el nombre de Colegio del Guayas. Hoy el Colegio Vicente Rocafuerte tiene 176 años de fundación y por él pasaron 13 presidentes constitucionales de la República. 
 
Al ser un gran defensor de la educación, creó también el primer colegio femenino de la ciudad: “El primer colegio para la educación femenina, antes las mujeres solo recibían educación en la casas, educación particular a través de preceptoras. Rocafuerte crea el primer colegio femenino y lo crea bajo la preceptoría de las Madres del Sagrado Corazón”, agrega Estrada. 
 
Por su inmensa obra educativa, una de sus frases resalta en un monumento en la Universidad Laica Vicente Rocafuerte que detalla sobre piedra: “La educación de las masas afianza la libertad y destruye la esclavitud”. 
 
En el Museo Municipal de Guayaquil se expone una pintura de la casa en la que nació el histórico presidente, también conocida como La Tahona, situada en la calle de la Orilla junto a las estribaciones el Estero de San Carlos. Este centro cultural cuenta también con el ataúd en donde se trasladaron sus restos desde la ciudad de Lima, en donde falleció, hacia Guayaquil. 
 
En el Cementerio General de la ciudad reposan sus restos, aquí en 1925 se construyó un hermoso mausoleo en forma de semicírculo que posee tres placas elaboradas en bronce, con figuras que representan a la ciencia, la sabiduría y la claridad. 
 
Para Jenny Estrada, la obra de Rocafuerte trasciende al tiempo: “Fue un hombre de ideas progresistas y de mucha energía para el mando, las entrega cívica de todas sus capacidades a favor de toda la colectividad, la generosidad de su tiempo y de sus ideas y de su persona, para colaborar al beneficio de los demás, más que el suyo propio”.
 
Vicente Rocafuerte es reconocido por ser un hombre visionario que marcó la historia del Ecuador y del mundo, uno de los propulsores de la independencia de la región. “La forma de organizar a nuestra patria para que realmente se sintiese lo que era el beneficio de la Independencia, se lo debemos a él”, finaliza Estrada. 
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