Lanús avanza en Sudamericana pese a caer en Quito con Católica

La Chatolei ganó pero no le alcanzó en el Atahualpa.

Partido de hoy en el Atahualpa. Foto: Lanús.
26 Febrero, 2020, 11:12 pm
Por: AFP 
El argentino Lanús avanzó este miércoles a segunda ronda de la Copa Sudamericana-2020, pese a caer 2-0 en su visita a la Universidad Católica de Quito, aprovechando la ventaja de tres goles en el juego de ida.
 
Wálter Chalá a los 39 minutos y Juan Manuel Tévez a los 50, de tiro penal, marcaron los goles del once ecuatoriano, que rozó el milagro para igualar la serie.
 
El ecuatoriano Diego Armas falló en la ejecución de una pena máxima en el cierre del primer tiempo, que atajó el arquero argentino Agustín Rossi, consagrado en figura del pleito, lo cual marcó otra historia en el desenlace.
 
Lanús ofreció un esquema conservador aprovechando la ventaja obtenida en la ida (3-0). 
 
Con orden y repliegue y una línea de cinco defensores en el fondo, el once argentino logró controlar el juego y se llevó la clasificación.
 
- Difícil abrir cerrojos -
 
Desde el inicio del juego, el 'Granate' fue cauteloso, esperó y el 'Trencito azul' tardó en cuajar las ideas ofensivas para el desequilibrio.
 
Las escasas escaramuzas ofensivas eran por intermedio de tiros de media y larga distancia, teniendo mayor apremio el pórtico de Rossi que fue obligado a provocar los primeros saques de esquina.
 
Los arietes visitantes Fernando Belluschi y Nicolás Orsini replicaban para activar al portero local, Hernán Galíndez.
 
La única forma de abrir el cerrojo del visitante fue una jugada individual de Armas que tras evadir varios rivales se internó en el área y pasó a su compañero Chalá que movió el marcador a los 39 minutos.
 
La 'Chatoleí' pudo ampliar las cifras tras una falta penal, muy cuestionada por los visitantes, que el juez boliviano Gery Vargas sancionó en el cierre de la primera etapa.
 
Para lamento de la parcialidad celeste que acudió al estadio Olímpico Atahualpa en una noche lluviosa, Armas falló y erigió en figura a Rossi, que le atajó un tibio lanzamiento a media altura.
 
En la segunda etapa, el local apostó por todo y logró pronto otra compensación a ese esfuerzo ofensivo.
 
Otra falta en el área, esta sin discusiones, se sancionó con un nuevo tiro penal. 
 
El delantero argentino Tévez asumió el desafío y puso la segunda diana de Católica, a los 50 de juego, con una buena cantidad de tiempo para al menos emparejar la serie y buscar los penales.
 
- A quemar tiempo -
 
Los dirigidos por Luis Zubeldía, empero, mantuvieron el libreto de repliegue y corte del juego rival y conforme avanzaban los minutos, incluso apelaron a demorar la reanudación a toda costa.
 
Cada jugador caído reportaba muchos segundos de consumo.
 
El entrenador colombiano Santiago Escobar, de los locales, puso a todos los delanteros posibles en pos del gol salvador, pero sacrificó la creación ante la superpoblación ofensiva al mandar a las duchas al talentoso Facundo Martínez.
 
En los últimos minutos del choque la lluvia de pelotazos arreciaba pero eran bien controlada por los zagueros argentinos Nicolás Pasquini y Ezequiel Muñoz.
 
Ni los seis agonizantes minutos de compensación sirvieron para generar alguna jugada de real peligro.
 
El pitazo final desató el jolgorio visitante por una luchada clasificación en un torneo que lo ganó en 2013.
El argentino Lanús avanzó este miércoles a segunda ronda de la Copa Sudamericana-2020, pese a caer 2-0 en su visita a la Universidad Católica de Quito, aprovechando la ventaja de tres goles en el juego de ida.
 
Wálter Chalá a los 39 minutos y Juan Manuel Tévez a los 50, de tiro penal, marcaron los goles del once ecuatoriano, que rozó el milagro para igualar la serie.
 
El ecuatoriano Diego Armas falló en la ejecución de una pena máxima en el cierre del primer tiempo, que atajó el arquero argentino Agustín Rossi, consagrado en figura del pleito, lo cual marcó otra historia en el desenlace.
 
Lanús ofreció un esquema conservador aprovechando la ventaja obtenida en la ida (3-0). 
 
Con orden y repliegue y una línea de cinco defensores en el fondo, el once argentino logró controlar el juego y se llevó la clasificación.
 
- Difícil abrir cerrojos -
 
Desde el inicio del juego, el 'Granate' fue cauteloso, esperó y el 'Trencito azul' tardó en cuajar las ideas ofensivas para el desequilibrio.
 
Las escasas escaramuzas ofensivas eran por intermedio de tiros de media y larga distancia, teniendo mayor apremio el pórtico de Rossi que fue obligado a provocar los primeros saques de esquina.
 
Los arietes visitantes Fernando Belluschi y Nicolás Orsini replicaban para activar al portero local, Hernán Galíndez.
 
La única forma de abrir el cerrojo del visitante fue una jugada individual de Armas que tras evadir varios rivales se internó en el área y pasó a su compañero Chalá que movió el marcador a los 39 minutos.
 
La 'Chatoleí' pudo ampliar las cifras tras una falta penal, muy cuestionada por los visitantes, que el juez boliviano Gery Vargas sancionó en el cierre de la primera etapa.
 
Para lamento de la parcialidad celeste que acudió al estadio Olímpico Atahualpa en una noche lluviosa, Armas falló y erigió en figura a Rossi, que le atajó un tibio lanzamiento a media altura.
 
En la segunda etapa, el local apostó por todo y logró pronto otra compensación a ese esfuerzo ofensivo.
 
Otra falta en el área, esta sin discusiones, se sancionó con un nuevo tiro penal. 
 
El delantero argentino Tévez asumió el desafío y puso la segunda diana de Católica, a los 50 de juego, con una buena cantidad de tiempo para al menos emparejar la serie y buscar los penales.
 
- A quemar tiempo -
 
Los dirigidos por Luis Zubeldía, empero, mantuvieron el libreto de repliegue y corte del juego rival y conforme avanzaban los minutos, incluso apelaron a demorar la reanudación a toda costa.
 
Cada jugador caído reportaba muchos segundos de consumo.
 
El entrenador colombiano Santiago Escobar, de los locales, puso a todos los delanteros posibles en pos del gol salvador, pero sacrificó la creación ante la superpoblación ofensiva al mandar a las duchas al talentoso Facundo Martínez.
 
En los últimos minutos del choque la lluvia de pelotazos arreciaba pero eran bien controlada por los zagueros argentinos Nicolás Pasquini y Ezequiel Muñoz.
 
Ni los seis agonizantes minutos de compensación sirvieron para generar alguna jugada de real peligro.
 
El pitazo final desató el jolgorio visitante por una luchada clasificación en un torneo que lo ganó en 2013.