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Joel Valencia: reflexiones de un humilde triunfador

Redacción

caamanos

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Jueves 14 de Marzo de 2019 - 10:27
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  • El ecuatoriano celebrando un gol en Polonia.
El ecuatoriano celebrando un gol en Polonia.
Joel Valencia hoy brilla en las canchas del fútbol polaco. Esa realidad, difiere profundamente de su alegre aunque limitada infancia en Cabuyal, Esmeraldas. Así lo reveló el volante ecuatoriano del Piast Gliwice polaco, en una entrevista con el periodista Dominik Piechota, del diario Przeglad Sportowy.
 
"De niño tuve todo lo que necesité y por eso debo agradecer a mis abuelos, de quienes tomé el apellido. Me criaron porque mi madre me tuvo a los 14 años. Mi abuelo se tuvo que ir a España, donde trabajaba con carretillas elevadoras y tractores, pero después volvió a buscarnos", detalló Valencia. 
 
"Viví en Cabuyal hasta los 7 años. La infancia me pareció perfecta pero cuando volví, 9 años más tarde, vi que mi imaginación me había engañado. Recordaba mi casa como enorme, jugando con mis primos en un río como de cuento de hadas. Volví de adolescente y la realidad era otra", complementó. 
 
El extremo izquierdo también se refirió a la desigualdad entre las grandes ciudades y los pueblos en Ecuador: "En Ecuador las ciudades como Guayaquil o Quito tienen un nivel de vida más alto pero la pobreza azota los pueblos. En ellos hay algo parecido a casas pero simplemente no puedes vivir en ellas, y hay familias numerosas que apenas pueden alimentarse. Ves eso y piensas cómo ayudar", manifestó. 
 
"Una persona no puede salvar el mundo sola. Mi madre, que es concejala del pueblo, ayuda gente en la región, y yo llevo dulces a los niños y colaboro con la construcción de viviendas cuando vuelvo a Cabuyal. Sin embargo, no puedes darles todo. Lo que más necesitan es educación", relató Joel Valencia. 
 
También hizo referencia a las aspiraciones de vida de una porción de la población: "En Ecuador los padres de los futbolistas sueñan con que sus hijos crezcan, ganen mucho, construyan una casa y alimenten a la familia. Esperan demasiado de algo que es muy difícil y se decepcionan. Sabemos cómo funciona la pelota. Un día estás en la cima y otro en lo más bajo". 
 
"En Ecuador siempre hay dinero para alcohol y fiesta, pero si el niño va a la escuela no hay para los útiles. Siempre hay una justificación. 'El gobierno no nos apoya'. Siempre excusas. Europa cambió mi mentalidad. También cometo errores pero trato de ver la vida de forma lógica", complementó. 
 
El periodista polaco que entrevistó al jugador también lo inquirió sobre el racismo en el país europeo: "Me advirtieron sobre el racismo en Polonia pero no lo veo en absoluto. He recibido insultos individuales de borrachos pero no los tomo como algo personal, porque no pueden odiar a alguien que no conocen. Soy negro y eso no es típico, punto. Soy feliz aquí y me fascina Gliwice", relató el ecuatoriano. 
 
Finalmente reveló una curiosa historia: "Es sorprendente pero no estoy solo en Polonia. Antes del partido contra el Cracovia me di cuenta de que la cocinera del hotel era ecuatoriana. Intercambiamos números y ahora nos invitamos a comer la comida típica de nuestro país. No estoy solo en el fin del mundo".
 
Przeglad Sportowy

Joel Valencia hoy brilla en las canchas del fútbol polaco. Esa realidad, difiere profundamente de su alegre aunque limitada infancia en Cabuyal, Esmeraldas. Así lo reveló el volante ecuatoriano del Piast Gliwice polaco, en una entrevista con el periodista Dominik Piechota, del diario Przeglad Sportowy.

 

"De niño tuve todo lo que necesité y por eso debo agradecer a mis abuelos, de quienes tomé el apellido. Me criaron porque mi madre me tuvo a los 14 años. Mi abuelo se tuvo que ir a España, donde trabajaba con carretillas elevadoras y tractores, pero después volvió a buscarnos", detalló Valencia. 

 

"Viví en Cabuyal hasta los 7 años. La infancia me pareció perfecta pero cuando volví, 9 años más tarde, vi que mi imaginación me había engañado. Recordaba mi casa como enorme, jugando con mis primos en un río como de cuento de hadas. Volví de adolescente y la realidad era otra", complementó. 

 

El extremo izquierdo también se refirió a la desigualdad entre las grandes ciudades y los pueblos en Ecuador: "En Ecuador las ciudades como Guayaquil o Quito tienen un nivel de vida más alto pero la pobreza azota los pueblos. En ellos hay algo parecido a casas pero simplemente no puedes vivir en ellas, y hay familias numerosas que apenas pueden alimentarse. Ves eso y piensas cómo ayudar", manifestó. 

 

"Una persona no puede salvar el mundo sola. Mi madre, que es concejala del pueblo, ayuda gente en la región, y yo llevo dulces a los niños y colaboro con la construcción de viviendas cuando vuelvo a Cabuyal. Sin embargo, no puedes darles todo. Lo que más necesitan es educación", relató Joel Valencia. 

 

También hizo referencia a las aspiraciones de vida de una porción de la población: "En Ecuador los padres de los futbolistas sueñan con que sus hijos crezcan, ganen mucho, construyan una casa y alimenten a la familia. Esperan demasiado de algo que es muy difícil y se decepcionan. Sabemos cómo funciona la pelota. Un día estás en la cima y otro en lo más bajo". 

 

"En Ecuador siempre hay dinero para alcohol y fiesta, pero si el niño va a la escuela no hay para los útiles. Siempre hay una justificación. 'El gobierno no nos apoya'. Siempre excusas. Europa cambió mi mentalidad. También cometo errores pero trato de ver la vida de forma lógica", complementó. 

 

El periodista polaco que entrevistó al jugador también lo inquirió sobre el racismo en el país europeo: "Me advirtieron sobre el racismo en Polonia pero no lo veo en absoluto. He recibido insultos individuales de borrachos pero no los tomo como algo personal, porque no pueden odiar a alguien que no conocen. Soy negro y eso no es típico, punto. Soy feliz aquí y me fascina Gliwice", relató el ecuatoriano. 

 

Finalmente reveló una curiosa historia: "Es sorprendente pero no estoy solo en Polonia. Antes del partido contra el Cracovia me di cuenta de que la cocinera del hotel era ecuatoriana. Intercambiamos números y ahora nos invitamos a comer la comida típica de nuestro país. No estoy solo en el fin del mundo".

 

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