El Real Madrid se cansa de Bale y piensa en venderlo

El club entiende que no está siendo la estrella que esperaban tras la salida de CR7.

Gareth Bale, figura madrileña.
20 Febrero, 2019, 9:35 am
Por: Redacción 
Finales de febrero y Bale sigue sin dar el paso al frente esperado por el club. Es más, a estas alturas de temporada al galés se le está poniendo más cara de suplente que de titular. Su última actuación ante el Girona le condena un poco más al banquillo, donde pasa más tiempo de lo esperado desde que regresó al equipo tras su última lesión. Volvió un 27 de enero y tras siete partidos, sólo ha sido titular en dos (Alavés y Ajax).Pero la situación de Bale va más allá de lo visto en el último duelo ante el Girona.
 
La desazón respecto a la pifia liguera del pasado domingo es general, más que particular en la figura del 11 blanco. Eso sí, fue un punto más en contra de un Bale que apenas se dejó ver tras salir desde el banquillo.
 
En el club llevan tiempo rumiando la salida del galés del Real Madrid. Esta temporada resultaba decisiva para un jugador que repetidas veces había solicitado un mayor protagonismo, un trato de estrella no sólo en lo económico -que eso ya lo tenía desde que llegó en 2013- sino también en lo deportivo. Algo que se le negaba con la presencia de un Cristiano cuya sombra eclipsaba a todos, incluído a Bale. Tras Kiev, el galés estaba dispuesto a tirar la toalla y buscar una salida. Incluso, el club estaba dispuesto a abrirle la puerta.
 
Pero la marcha de Cristiano cambió su destino y le dio una vida extra en el Real Madrid. Su mediática actuación en la final de la Champions y el adiós de CR7 le daban vía libre para liderar el Madrid. En su sexta temporada en el conjunto blanco le llegaba la oportunidad de tirar del carro siendo la estrella más rutilante del firmamento blanco.
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Finales de febrero y Bale sigue sin dar el paso al frente esperado por el club. Es más, a estas alturas de temporada al galés se le está poniendo más cara de suplente que de titular. Su última actuación ante el Girona le condena un poco más al banquillo, donde pasa más tiempo de lo esperado desde que regresó al equipo tras su última lesión. Volvió un 27 de enero y tras siete partidos, sólo ha sido titular en dos (Alavés y Ajax).Pero la situación de Bale va más allá de lo visto en el último duelo ante el Girona.
 
La desazón respecto a la pifia liguera del pasado domingo es general, más que particular en la figura del 11 blanco. Eso sí, fue un punto más en contra de un Bale que apenas se dejó ver tras salir desde el banquillo.
 
En el club llevan tiempo rumiando la salida del galés del Real Madrid. Esta temporada resultaba decisiva para un jugador que repetidas veces había solicitado un mayor protagonismo, un trato de estrella no sólo en lo económico -que eso ya lo tenía desde que llegó en 2013- sino también en lo deportivo. Algo que se le negaba con la presencia de un Cristiano cuya sombra eclipsaba a todos, incluído a Bale. Tras Kiev, el galés estaba dispuesto a tirar la toalla y buscar una salida. Incluso, el club estaba dispuesto a abrirle la puerta.
 
Pero la marcha de Cristiano cambió su destino y le dio una vida extra en el Real Madrid. Su mediática actuación en la final de la Champions y el adiós de CR7 le daban vía libre para liderar el Madrid. En su sexta temporada en el conjunto blanco le llegaba la oportunidad de tirar del carro siendo la estrella más rutilante del firmamento blanco.

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